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Arte Precolombino

Inscultura en Cundinamarca

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Museo del Oro

Museo de
Antropologia

Marques de
San Jorge

 

Inscultura Precolombina en Cundinamarca

por Juanita Arango

Un viajero desprevenido que se adentre en las zonas, principalmente cafetaleras, de la vertiente oeste de la cordillera oriental colombiana no podr menos de maravillarse al encontrar, cubiertas por la fertilidad del follaje o semiescondidas por tenaces lquenes, una serie de piedras enormes en cuyos costados se hallan grabados exticos diseos precolombinos que los siglos no han podido borrar.

Quines fueron se preguntar los aborgenes que se preocuparon por dejar huellas tan imperecederas y enigmticas de su desconocida cultura? A qu grupo pertenecan? En qu tiempos remotos vivieron? Qu significado tendran estos monolitos as sealados por ellos? Se podr algn da descifrar el mensaje de sus misteriosos glifos?

Desde hace ya muchos aos los investigadores se han planteado estas mismas preguntas y han tratado, utilizando, los mtodos del trabajo cientfico, de relacionar tales grabados con los conocimientos antropolgicos que acerca de nuestras tribus indgenas se poseen y que, afortunadamente, cada da se refinan, como puede verse en los informes que publican revistas especializadas. Tomando como gua las nuevas luces que han iluminado nuestra apreciacin de la arqueologa nacional, tan descuidada hasta ahora y aun saqueada en beneficio de comerciantes inescrupulosos, intentaremos una descripcin aproximada de lo que actualmente se reconoce como vlido respecto a tales pictografas, a fin de que sean conocidas, y resguardadas, pues algunos de estos enormes monolitos han sido ya destruidos para convertir la piedra en relleno de carreteras o cimientos de edificios en poblaciones cercanas, como tuvimos oportunidad de comprobar en la carretera que conduce a Zipacn, en los Imites orientales de la sabana de Bogot, donde un lugar arqueolgico con interesantes grabados se estaba usando como cantera.

Con el fin de sistematizar un poco los conocimientos de que actualmente se dispone, podemos agrupar en zonas bien definidas,  los sitios arqueolgicos relacionados con los petroglifos existentes en Colombia.

De la observacin detenida de las figuras encontradas en estos sitios se destaca, en primer lugar, que existen en el pas dos grandes grupos de tcnicas rupestres: las piedras pintadas, cuyo ejemplo ms notable y ms conocido son las que se hallan en el altiplano cundiboyacense, y las rocas incisas o talladas;en segundo lugar, que los glifos o grabados del territorio panche, , los de los afluentes del ro Putumayo y el Caquet y los del departamento de Nario presentan diseos incisos de gran semejanza; y en tercer lugar que lel departamento de Boyac y el territorio del Vaups muestran tanto diseos incisos como figuras pintadas.

El problema inmediato, desde el punto de vista arqueolgico, consistira en descubrir si estos monumentos rupestres se relacionan con las culturas precolombinas que se desenvolvan, en las zonas correspondientes, en el momento de la llegada de los espaoles o si pertenecan a tribus anteriores, de culturas semiperdidas en la noche de los tiempos prehistricos.

Triana, uno de los primeros en tratar esta materia, atribuy tal vez apresuradamente al grupo muisca los diseos en pintura roja que caracterizan las decoraciones que se encuentran en los alrededores de la sabana de Bogot. Dice tan respetable autor as: "Los chibchas, de mayores recursos industriales y artsticos, logran de modo sorprendente simplificar el procedimiento por medio de una pintura con tintas indelebles". Se refiere, claro est, a la comparacin que l intenta hacer entre los petroglifos tallados y los pintados, pues considera estos ltimos como un adelanto en el manejo de los tintes.

En cambio, Wenceslao Cabrera atribuye las piedras pintadas a "oleadas aborgenes" que llegaron a Colombia avanzando por el camino natural de los grandes ros, particularmente del Guaviare, afluente del Orinoco, por el Caquet y secundariamente por el Meta hacia las riberas y valles del Magdalena y hasta el ro Cauca. Afirma tambin que se dio una segunda inmigracin que, a travs de las cordilleras del Sumapaz, lleg a Pandi y Tibacuy y de all, por la zona del Subia, pas hasta lo que hoy se llama el Charquito y por ltimo entr en la sabana de Bogot.

Desafortunadamente no hay trabajos arqueolgicos asociados a las piedras que puedan relacionar materiales culturalmente demostrables del grupo muisca, o de otros pueblos, con las decoraciones en rojo que hay en tantos sitios de los alrededores de la capital de la repblica, y por tanto no es correcto afirmar, sin ms datos, que eran muiscas.

Por otro lado, los petroglifos s aparecen en lugares ocupados en la poca de la conquista por el horizonte invasionista de los caribes que penetraron en Colombia por los ros Magdalena y Orinoco, en cuyas orillas se establecieron.

En cuanto a las insculturas cundinamarquesas, tema principal del presente artculo, y al subgrupo de los petroglifos, merece citarse como punto de partida un ingenioso trabajo que se realiz hace algunos aos con ayuda de computador y en el cual se estudiaron los diseos para ver si se podan clasificar y organizarse en grupos consistentes y repetidos . El anlisis destac que hay veintisis motivos bsicos, o mejor patrones generales, que se repiten con variable frecuencia segn los sitios y a los cuales se pueden reducir las diversas expresiones del arte rupestre del tipo que estamos comentando. Para la descripcin de figuras ms complejas se utiliz el concepto de "combinacin" entre los motivos bsicos, o sea la colocacin conjunta de dos o ms, unidos por lneas no interrumpidas o por lneas en tal proximidad que parecen formar un solo patrn. Para que el lector se compenetre con la metodologa y aun ensaye su propia descripcin, si encuentra alguno en las excursiones por las zonas de la cultura caribe. La espiral es, segn esta clasificacin, el motivo ms comnmente seguido por los antropomorfos. Seguramente esa frecuencia relativa es una clave que se debera tener en cuenta para cualquier intento de interpretacin.

Sin embargo, las conclusiones de la autora, muy descriptivas, aaden poco a la bsqueda del significado de las pictografas, por lo que tenemos que bucear en nuestras propias experiencias a fin de avanzar un paso ms. Ojal en compaa del lector, el cual, despus de superar las anteriores lucubraciones sobre las misteriosas piedras, se preguntar cmo podr reconocer una, y tal vez adelantar por su cuenta labor de investigacin. Le podramos ayudar dicindole que la mayora de las piedras talladas ofrecen las ms variadas formas, pero que generalmente son notables, dentro del paisaje que las rodea, por su forma, tamao o situacin. Muchas se encuentran ahora bajo el sombro de los cafetales de tierra media que las disimula un poco y en su superficie generalmente no resulta fcil reconocer, a primera vista, los diseos semi-borrados por obra del tiempo y de los musgos que se les adhieren. Frecuentemente hay alrededor piedras ms pequeas que ostentan tallas, aunque en nmero inferior. Cuando los monolitos son demasiado altos y de no fcil acceso, suelen encontrarse rsticos escalones que permiten subir a la cima del peasco. Podra pensarse que tal vez desde all los indgenas realizaban un rito o bien se dirigan a la comunidad.

En fin, una vez localizado algn monolito, y en l una cara lisa como un tablero que muchas veces queda en direccin del sol poniente o naciente, es dable, mediante observacin cuidadosa, ver los primeros diseos. Las espirales, por su forma, son las ms llamativas y fciles de reconocer.

A medida que se limpian los detritos y plantas que los cubren aparecen nuevos dibujos y, como generalmente estn entrelazados unos con otros por canales, se puede seguir el curso de stos para descubrir ms y ms tallas. Al excavar los alrededores de las piedras casi siempre se hallan tiestos fraccionados pero nunca tesoros ni "guacas" que permiten relacionarlos especficamente con los panches. Anotamos que ha sido imposible encontrar las herramientas o piedras que sirvieron para la talla de los diseos.

En Cumaca hallamos cerca de las rocas un enterramiento que consista en el crneo sin el esqueleto de un nio, rodeado de fragmentos cermicos, por lo cual pensamos que estos lugares debieron de tener un significado especial, tal vez de tipo mgico o religioso.

Supongamos que el incipiente arquelogo ha reconocido ya el monolito en el que puede haber algunos grabados y que despus de limpiar la superficie encontr espirales que los vndalos modernos no han destruido o profanado o sobre los cuales no han colocado seales artificiales como cruces, iniciales o corazones partidos por una flecha. Al observar los grabados, sin duda notar de inmediato sus diversos tamaos pero que predominan los de 30 a 40 centmetros de altura. Nosotros hemos encontrado serpientes, o al menos figuras serpentinas, que medan hasta 1,60 de largo, mas dimensiones de este estilo no son usuales. En el cerro del Quinin, por ejemplo, vimos y fotografiamos un monolito con una figura de las llamadas antropomorfas, que meda 80 x 62 centmetros. Con estos elementos intentaremos, ahora s, en compaa del lector, una sistematizacin flexible y suficientemente amplia para que puedan compararse los resultados de diversos investigadores y que nos d asidero para buscar una interpretacin.

Propondramos como categoras principales las siguientes:

1. Espirales.

2. Figuras antropomorfas o zoomorfas.

3. Paralelogramos compuestos de diversos dibujos geomtricos interiores. Entre ellos predominan unos con subdivisiones de dos lneas horizontales y dos verticales que forman nueve rectngulos interiores regulares y simtricos cruzados por diagonales cada uno (anotemos, a este respecto, que Triana asocia diseos semejantes a los textiles y los llama mantas).

4. Canales artificiales incorporados al patrn general.

5. Miscelnea: son figuras de muy difcil reconocimiento por el fenmeno de la erosin o motivos que se dan muy frecuentemente, como es el de una cruz que aparece en el Quinin , y otras figuras no clasificables en los grupos anteriores, ms extensos y representativos.

Para nosotros los elementos ordenadores son los surcos naturales, principalmente, pero tambin artificiales o naturales ahondados que se dirigen desde las partes altas hacia las ms bajas. Parece que se daba especial significacin a los que iban ms o menos derechos en la misma direccin del declive. Al lado de ellos, o directamente relacionados por medio de canales secundarios hechos artificialmente, se encuentra la mayora de las tallas. Algunas figuras antropomorfas estn debajo de otros diseos como recibiendo algo....

Creemos que el lector avisado empezar ya a vislumbrar el mensaje mudo de las piedras y ver por qu se hacan y con qu objeto posiblemente se observaban de ao en ao.

Antes de expresar nuestra opinin deberamos, sin embargo, contestar una serie de preguntas que han venido a la mente de ciertas personas como si representaran en realidad ideogramas o elementos de una semiologa incipiente. Ms aun: se ha propuesto que los motivos grabados pueden ser el comienzo de una escritura o por lo menos de una especie de jeroglficos cuyo mensaje podra descifrarse. Sin embargo, estas sugerencias resultan poco convincentes, por dos consideraciones: primera, el desarrollo cultural de los panches no se hallaba en ese punto crucial desde el cual se inicia en otros pueblos el despliegue hacia una reproduccin grfica del lenguaje; segunda, tampoco los motivos representan secuencias animadas, acciones de guerra, caza, hogar, sino que, por el contrario, son figuras estticas, estilizadas y carentes de movimiento. En una palabra, no hay historia. En el lenguaje escrito se necesita sujeto y predicado, y en sus manifestaciones primigenias est dedicado, casi por entero, a secuencias concretas en las que predomina la accin.

Por otro lado, podran ser simples manifestaciones artsticas, como algunos han sugerido? Difcil es negarlo, porque el arte puede ser algo muy subjetivo aunque en las culturas primitivas se halle casi siempre ligado a objetos y fines utilitarios: ya para realzar una cermica, ya para complementar o representar algn rito.

Mas si tuvieron un fin decorativo, es decir, si fueron hechas para deleite de la vista, parecera lgico que las hubieran grabado  en lugares cercanos a la vivienda, que es donde el hombre pasa la mayor parte de su tiempo, o en los abrigos rocosos y no en lugares incmodos y difcilmente accesibles como la cara superior de enormes piedras.

La idea artstica tambin implicara la necesidad de que se vieran y admiraran esos esquemas, y los petroglifos panches distan mucho de ser ostensibles al ojo humano. Claro est que en la actualidad, en parte, se han perdido algunas de sus formas pero aun recin hechos debieron de ser poco visibles. Y ningn autor reporta huellas de pigmento en las rocas ni nosotros las pudimos hallar. Para qu serviran, pues, diseos decorativos, difcilmente reconocibles, retirados generalmente de los poblados y que solamente se pueden ver despus de escalar incmodamente una roca y aun as sol se aprecian fragmentariamente en la mayor parte de los casos?

No. La explicacin del significado de los petroglifos ha de ser diferente. Tendran, por ventura, alguna relacin con los ritos de fecundidad o propiciatorios o adivinatorios? Tal vez. En este caso la respuesta ms plausible, creemos, a las preguntas que nos hemos planteado es que los grabados estaban asociados a un ritual conectado con el correr de un lquido. Porque los elementos caractersticos y unificadores, como lo anotamos anteriormente, son los canales que parten del plano ms elevado de la roca y corren hacia la parte ms baja tocando de paso las figuras o secuencias de ellas para seguir su curso, o terminar en pozuelos pequeos o caracoles con la parte central ms profunda. Al verter un lquido desde la cima, ste toma el curso de los canales y va irrigando las figuras que comienzan muchas veces a evidenciarse ms despus de haber estado mimetizadas por la textura y el color de la roca. As, algunas que antes no se vean aparecen completas ahora y el lquido, despus de culminar su recorrido, cae por el filo de la piedra.

Pero el curso que sigue no baa todas las tallas de manera uniforme y por eso nuestra teora que exponemos ahora por primera vez no puede aceptarse ntegramente a pesar de ser tan atrayente para nosotros. Adems, en contra de ella podramos, como abogados del diablo, enfilar los siguientes hechos: 1. Hay figuras aisladas, principalmente antropomorfas. 2. Los diseos geomtricos tienen surcos transversales. 3. Las espirales que ostentan como centro un hueco no permiten correr el lquido sino que lo apozan.

Seguramente no fue sangre como alguien pudiera pensar porque no se hallaron huellas de posibles vctimas alrededor de los monolitos y los grabados no revelan ninguna actividad relacionada con sacrificios.

No parece, por tanto, que la sangre haya sido el lquido ni el sacrificio el objeto a que se destinaron las piedras sagradas. Ms bien podra ser el agua, y muy posiblemente el agua de lluvia, con todo su significado fecundador que le ha dado la humanidad en todas las pocas. Agua que corra, y se despee, que se apoce en los huecos, que llene las tallas, y se evapore despus y sirva para fines adivinatorios, por ejemplo.

Colofn

Sera apasionante en grado sumo que un da se pudiera hallar, refundido entre papelones de archivos o bibliotecas, algn documento en el cual se mencionaran las insculturas, iluminndonos as su significado y su funcin. Esta esperanza no es del todo infundada, puesto que en tiempos del dominio de la corona espaola se formulaban preguntas a las comunidades indgenas por medio de visitadores, los cuales recogan tanto stas como las correspondientes respuestas en documentos que hoy en da son un deleite en cuanto a informacin burocrtica, por lo concienzuda y cuidadosamente anotada. All se encuentran detalles sobre la organizacin social, las relaciones de parentesco, los usos y las costumbres. No parece lgico que los acuciosos funcionarios de la corona hubieran pasado por alto estas manifestaciones rupestres, tan abundantes como llamativas. □

1/ Mary O'Neil: The cultural context of prehis-toric rock art in western Cundinamarca, Colombia. Riverside, Univ. of California, 1973.

2/ Arango.: Contribucin al estudio de la historia de los Panches. Tesis de grado, Bogot, Universidad de los Andes, 1975.

Tomado de la Revista Pluma No.84, marzo de 1982

 

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