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Feria Taurina de Manizales

Festival, Manizales, en enero

A ColArte

 

 
 
Inmediatamente después de la Feria de Cali, la primera semana de enero, empieza en la llamada Ciudad de puertas abiertas, la Feria de Manizales, reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación.

Historia de la Feria

La Feria de Manizales nació en 1951, con ocasión del centenario de la ciudad y fue creada al estilo de la Feria de Sevilla, en España. El evento de siete días de duración, debido a la imitación de muchas costumbres, tiene unas claras raíces hispano-mediterráneas que en el transcurso de los años se fusionaron con otras tradiciones colombianas, provenientes de la región andina.

La Feria de Manizales es reconocida nacional e internacionalmente por su Temporada Taurina, catalogada como origen […] de la tradición taurina en Colombia y en América que reúne a los mejores toreadores de Colombia, de América del Sur y de la Península Ibérica.

Tomado de http://www.colombia.travel/es/turista-internacional/actividad/historia-y-tradicion/ferias-y-fiestas/enero/feria-de-manizales , 2012 

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  2011

Manizales: cierre apoteósico

por Jorge Arturo Díaz

Se cerró esta feria con un corridón. Ocho orejas. Seis toros, seis de mucha nobleza y gran fondo, con el emblemático hierro de Ernesto Gutiérrez. Todos embistieron y fueron bordados, bajo la inclemente lluvia con faenas insignes. Fue una fiesta de principio a fin.

Abrió la tarde Juan Mora, que con la delicada exquisitez de capote y muleta llenó la plaza con aromas de toreo antañón, hondo y bello. Público y banda desataron un caudal de olés. Una estocada honda, algo desprendida, y la primera oreja de la tarde. Poco premio para lo desplegado por Mora.

Con el cuarto, de 518 kilos, aplicó las distancias, los tiempos y la altura precisa a las condiciones del ruedo y del toro. Pero el estoque dio en hueso tres veces antes de la estocada y le cerró la puerta grande al arte del toreo.

Cuando se abrió de capa ‘El Juli’ se abrió también el cielo. Se vino el diluvio. El madrileño, variado y sabio, explotó la embestida noble, fija y sin renuncia del de Gutiérrez. Media muleta barría la encharcada arena guiando los viajes en redondo sobre ambas manos. La faena también fluyó como un río de pasiones, que desembocó en un gran volapié, una estocada levemente pasada pero fulminante y las dos orejas indiscutibles.

En el quinto, igual que sus hermanos, noble y repetidor, otra vez mano baja, pie firme y toreo ligado. Y otra vez la locura y el pasodoble Feria efe Manizales, que le habían tocado en su primero. El toreo grande no le daba tregua a nadie. Y algo difícil de creer: el más atinado estoqueador del momento pinchó dos veces y perdió la mitad del premio. Solo quedó en una oreja.

Luis Bolívar, desde su primer capotazo hasta que abandonó la plaza en hombros, estuvo hecho un león, pero también un artista. Generoso y pinturero con la capa, brindó un repertorio digno de los grandes intérpretes del primer tercio. Con la muleta estuvo pausado, templado y veraz. Y abundó en ortodoxia y clasicismo. Y cuando hizo falta, echó espectacularidad y valor en los adornos, los desplantes y el toreo de rodillas. El toro rodó a sus pies fulminado por la gran estocada, y las dos orejas fueron a sus manos.

Para cerrar la histórica tarde, salió ‘Tablanque’, el más cuajado, con 548 kilos, que atacó con furia y estuvo a punto de tumbar a Vilorio, quien le puso una gran vara. El toro persiguió a los banderilleros, para después irse de largo tras la poderosa muleta de Luis Bolívar, que le aguantó el viaje y lo cambió por la espalda en los medios. Y vino una completa faena en redondo por derecha y al natural, con temple. El duelo fue de altura. Ni toro ni torero se regalaban nada. Surgieron los pañuelos y el palco le perdonó la vida al bravo, que solo tuvo un defecto: era brocho. Y se fueron Luis, el ganadero y ‘El Juli’ en hombros. Y la gente, feliz. Histórico.

Tomado del periódico El Tiempo, 9 de enero de 2011