Eddy Armando

Directores

Personaje

 
     

 


 Eddy Armando Rodríguez

actor, director, dramaturgo

 
A ColArte
 

 

   
   

Eddy Armando, a secas 

Eddy Armando Rodríguez, o más bien, Eddy Armando -como prefería que le dijeran, a secas-, nació en 1952 y falleció el 31 de diciembre del 2011, dejando un gran vacío en la dramaturgia nacional. Fue actor, dramaturgo y director del Teatro Experimental La Mama desde 1969.

En sus cuarenta años de labor artística participó en la actuación, montaje y dirección de cerca de 60 obras de teatro, giras por Europa, Estados Unidos, Centro y Suramérica y el Caribe donde representó y dejo muy en alto el nombre de nuestro país.

Pero también fue profeta en su tierra: llevó su producción artística a eventos nacionales e internacionales, ciudades, pueblos, zonas campesinas, comunidades indígenas, colegios, barrios, universidades, cárceles, sindicatos, clubes y plazas de Colombia.

Como hombre de teatro fue siempre formador de nuevos talentos, por eso incursionó en el montaje de teatro infantil y de títeres, y dirigió numerosos laboratorios de investigación teatral, talleres y seminarios.

Se destacan en su producción artísticas las obras:
 

  • El Abejón Mono

  • Chaupi Punchapi Tutayaca

  • Joselito Carnaval

  • Faunabula de un Ecocidio

  • Los Tiempos del Ruido

  • La Incertidumbre del Amor

  • En Sueños de Bolívar

  • La Melodía De Hamelin

  • Arrebatos de Mujeres

  • Entre Besos y Peloteras

  • Las Impurezas del Amor...

  • Un Bolero

  • Ahí Les Dejo Su H... P... Vida

  • Espíritus Migratorius

  • Memorias de Salomón

  • Homenaje A Gabo: El Coronel No Tienen Quien Le Escriba Cercado Por La Memoria De Mis Putas Tristes.

Tomado de http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/portal/node/5127  , 2012


 
     
 

Eddy Armando, veinte años después

Durante los años finales de la década del cincuenta, la juventud del mundo comenzó a desprenderse de su asiento de segunda fila, donde permanecía como espectadora de todas las acciones culturales y políticas de una generación reiterativa y caduca, bien afianzada en el escenario, su escenario, de entonces.

En Colombia, Gonzalo Arango y su movimiento nadaísta dieron las primeras notas, discordantes para los obsoletos, atractivas para quienes deseaban un vuelco. Los sesentas se convirtieron en el "Florero de Llorente" que habría de desencadenar toda una revolución de las costumbres y las actitudes sociales en todo el orbe. El año 1968 fue definitivo: La Unión Soviética invade Checoslovaquia, los estudiantes de París se rebelan, tiene lugar la matanza de Tlatelolco, en México, Los Beatles están en la cúspide, los Panteras Negras hacen de las suyas en Estados Unidos, la guerra de Viet Nam es vista como el absurdo del siglo.

Y por ese camino, el del absurdo, en teatro, cogieron muchos intelectuales, con Ionesco a la cabeza. Los adolescentes de esos días, gracias a los avances tecnológicos en materia de comunicación, están al tanto de lo que sucede en todas partes.

EL CAFECITO DE "LA MAMA"

Los movimientos se extienden, en colegios y universidades se discute, se manifiestan inquietudes. La revolución cubana y la efigie del Che Guevara son tomadas como banderas de inconformismo. Es en ese contexto cuando el teatro en el país se agita, con excepciones, en las universidades. En 1966 se crea la Casa de la Cultura, que despues se llamaría Teatro La Candelaria. Antes, en la Universidad Nacional, Santiago García había montado "Galileo Galilei", con Miguel Torres, Eddy Armando, Carlos Duplat y otros, que después descollarían con nombre propio en las tablas nacionales. Durante ese mismo 1966 se realiza un festival universitario de teatro, en Manizales. Gente de las universidades, de Los Andes, La Gran Colombia, el Externado de Colombia (con Carlos José Reyes), La Nacional, etcétera, hacen su agosto. Muchos de aquellos son quienes llegan a formar La Mama.

Eddy Armando había hecho sus pinitos en el Teatro del Parque, que dirigía Gabriela Samper. Una de las primeras obras que montaron, en 1962, fue con Germán Moure y Jorge Cano. En 1964 integró un grupo que funcionó en la Galería de Arte 25, donde hacía títeres con Dora Franco y otros. Ese mismo año, en la Universidad de Los Andes, Kepa Amuchastegui montaba "Que viva el puente", gracias a la conexión que Edgar Negret hizo entre él y La Mama de Nueva York, un movimiento que encabezaba Hellen Steward como reacción contra el teatro comercial. A ella le decían "La Mama" y tenía un cafecito con ese nombre, donde la gente casi que espontáneamente montaba cositas. Esto prosperó, se desarrolló y llegó a tener obras de importancia, como "Hair", obra musical, y dio autores y estilos novedosos. La Mama tuvo sus ramificaciones en Bogotá, Buenos Aires, Londres, Amsterdam y Tokio. Hoy sobreviven los de Bogotá y Nueva York.

El 28 de mayo de 1968, en un galpón de la carrera 13 entre calles 48 y 49, nació el Teatro Experimental La Mama, que durante estos veinte años ha montado medio centenar de obras. No había un medio propicio para hacer lo que se quería, so riesgo de caer en las propuestas acartonadas que existían. Así que comenzaron por dar a conocer sus propias propuestas de comunicación con el público, de manejo de espacios y de planteamientos sobre lo que vivía el país. En 1968 y en 1969 fue el sitio de moda de los irreverentes. Pero se volvieron locos. Seis personas, Gustavo Mejía, Germán Moure, Kepa Amuchastegui, Jorge Cano, Jaime Carrasquilla y Eddy Armando, dirigían simultáneamente obras de autores extranjeros y algunas, pocas, de colombianos. Cerca de cincuenta personas formaban la gran agrupación.

EL ABSURDO DE LA REALIDAD

Pero tardaban semanas en su preparación y puesta en escena y el público sólo daba para tres o cuatro funciones, máximo. No había la afición de hoy. De manera que como la gente no iba al teatro, el teatro fue a la gente, en parques, escuelas, cárceles, sindicatos, universidades. Hasta el momento cuando estallaron todos. No se podía vivir de eso ni mantener ritmo tan acelerado. Unos se fueron a continuar estudiando, otros a montar un negocio, los de más allá a emplearse en alguna parte, los de más acá se quedaron.

Hubo crisis, recuerda Eddy, delgado y tan nervioso como entonces, cuando con las rodillas temblándome asumí el riesgo de quedarme solo. Comencé dictando cursos de formación de cinco y seis meses, con gente nueva que me acompañó hasta 1973. Hubo virajes no sólo de nuestras necesidades sino también de los gustos y exigencias del público. El absurdo de nuestra realidad era más absurdo que nuestro movimiento. Queríamos trabajar nuestras temáticas, pero no sabíamos cómo. Recorrimos territorios accidentados y produjimos obras con fallas, respecto a la dramaturgia. Continuamos ese desierto-, pero se nos dificultó la continuidad de producción.

La gente se fue educando gracias a los teatreros y estos, a su vez, gracias a la gente. El Teatro Experimental La Mama comenzó por crear obras propias. De ahí que tarden tanto en cada estreno. Ellos mismos investigan, escriben, montan, escenifican, hacen relaciones públicas, vestuario, boletines de prensa, actuación y dirección. Una veces todo el colectivo, otras un grupo designado para cada caso. De sus cincuenta montajes se recuerdan con predilección "La cabeza de la victoria ha caído", de Kepa; "Anocheció en la mitad del día", de Eddy; "El abejón mono", de Eddy, "Noches de carnaval", de Kepa; "Joselito carnaval busca su cosa latina" y "Los tiempos del ruido", de creación grupal. En "Los tiempos...", se contó con la colaboración artística del pintor Gustavo Zalamea.

CON BOLEROS

Ahora estamos creando una obra donde lo vital de los móviles de las personas, son las necesidades de amar. A través de boleros. Entendemos el bolero como forma musical que expresa nuestra identidad. Esperamos estrenarla el 6 de agosto como regalo a Bogotá en sus 450 años de fundada. El conflicto, en esa obra que todavía no tiene título, está entre la razón (lo que debe y tiene que hacer cada uno) y una realidad que no corresponde a lo que ha formado al individuo. Por eso no le cuadra nada y termina actuando como no debería actuar. Se ubica en los años cuarentas. Intentamos recoger todo lo que ha influido en la formación de una personalidad en los últimos cuarenta años: El 9 de abril de 1948, la toma del Palacio de Justicia...

Tomado de la revista Cromos No.3671, 31 de mayo de 1988 


 

 
   

El maestro y director del Teatro Experimental La Mama Eddy Armando Rodríguez falleció hoy a la 1:30 a.m en el hospital del municipio de Norcansia Caldas tras presentar complicaciones de salud.

Eddy Armando Rodriguez, director y dramaturgoSu cuerpo se encuentra en traslado a la ciudad de Bogotá donde mañana primero de enero desde las 9:00 am se estarán llevando a cabo los actos exequiales en el Teatro La Mama ubicado en Calle 63 No 9 – 60 donde estará acompañado por su familia, amigos y colegas.

Eddy Armando Rodríguez nació en 1952 y falleció el 31 de diciembre del 2011, dejando un gran vacío en la dramaturgia nacional; fue actor, dramaturgo y director del Teatro Experimental La Mama desde 1969.

En sus cuarenta años de labor artística participo en la actuación , montaje y dirección de cerca de 60 obras de teatro, giras por Europa, Estados Unidos, Centro y Suramérica y el Caribe donde represento y dejo muy en alto el nombre de nuestro país; llevo su producción artística a eventos nacionales e internacionales, ciudades, pueblos, zonas campesinas, comunidades indígenas, colegios, barrios, universidades, cárceles, sindicatos, clubes y plazas de Colombia; además incursiono en el montaje de teatro infantil y de títeres; realización de laboratorios de investigación teatral, talleres y seminarios.

Se destacan en su producción artísticas las obras: El Abejón Mono, Chaupi Punchapi Tutayaca, Joselito Carnaval, Faunabula de un Ecocidio, Los Tiempos del Ruido, La Incertidumbre del Amor, En Sueños de Bolívar, La Melodía De Hamelin, Arrebatos de Mujeres, Entre Besos y Peloteras, Las Impurezas del Amor…Un Bolero, Ahí Les Dejo Su H… P… Vida, Espíritus Migratorius, creada y estrenada en San Francisco California, Memorias de Salomón y Homenaje A Gabo: El Coronel No Tienen Quien Le Escriba Cercado Por La Memoria De Mis Putas Tristes.

Tomado de http://www.radiosantafe.com/2011/12/31/fallecio-el-maestro-eddy-armando-rodriguez-director-del-grupo-teatro-experimental-la-mama-de-bogota/ , 2012 


 
 

Teatro desde las trincheras

En Bogotá  homenaje al director y dramaturgo Eddy Armando, quien falleció el pasado 31 de diciembre de 2011.

Para Eddy Armando Rodríguez, dramaturgo colombiano, director del Teatro La Mama y exintegrante de la Casa de la Cultura, el teatro nunca fue una actividad cuyo único fin fuera el entretenimiento. Este arte, al que le dedicó más de 40 años de su vida, tenía que crear preguntas en los espectadores y hacerlos analizar su propia realidad.

Además, Armando, que dirigió el Teatro La Mama hasta el día de su muerte, el pasado 31 de diciembre, siempre buscó que sus obras estuvieran relacionadas con los momentos más complejos de la historia nacional. Enfoque que se vio reflejado en obras como En sueños de Bolívar, sobre la vida del Libertador; El abejón mono, una mirada de los campesinos en la época de la violencia, y Los tiempos del ruido, que aborda el miedo a vivir en las grandes ciudades.

Ahora, el Teatro La Mama, con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, hace un ciclo en memoria de su fallecido director con la presentación, desde hoy, de su última producción. El coronel no tiene quien le escriba cercado por la memoria de mis putas tristes, en homenaje a Gabriel García Márquez. Además, Misael Torres, director de Ensamblaje Teatro y exintegrante del Teatro La Mama, hará una lectura de El abejón mono, uno de los montajes más emblemáticos del grupo.

Para Torres, con este evento se da un primer paso para conservar el legado de Eddy Armando, pero la tarea va más allá: "Las nuevas generaciones deben entender que el teatro debe estar al servicio de la humanidad y contener una memoria histórica", dice.

El homenaje busca recordarle al público lo mejor del trabajo del desaparecido dramaturgo, que consolidó a La Mama como referente del teatro experimental en Bogotá. "Él fue un pionero, una de las personas más importantes del teatro, pero no muy reconocida. La idea es que la gente joven lo conozca", afirma su hija, Verónica Rodríguez.

Además de un teatro marcado por un compromiso social -Armando tuvo relaciones con grupos de izquierda, como el M-19-, el director se caracterizaba por concebir su arte como un laboratorio conjunto. "En la creación de cada obra, los actores participaban y se investigaba cada personaje. Para él, el actor tenía que ser culto y estar atento a lo que pasaba en el país", dice su esposa, María López.

Por eso, uno de los objetivos de La Mama es retomar la escuela de teatro, para que nuevos actores puedan seguir explorando los métodos de creación de Eddy Armando.

Tomado del periódico El Tiempo, 29 de febrero de 2012