Festival Nacional de Cometas en Bogota Festival

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Festival Nacional de Cometas en Bogotá

Festival, Bogot,a, en agosto

A ColArte

 

  2012

Las cometas, atracción del Festival de Verano

Un pulpo gigante, bailes de ‘aves de cuerda’ en el cielo al ritmo del rock y su vuelo nocturno sorprendieron ayer, en el parque El Tunal

por Laura Jiménez

Dicen algunos pilotos que elevar las cometas o llamadas ‘aves de cuerda’ proporciona una sensación parecida a la de controlar un avión, en la cual se debe conservar la calma.

Mientras que los enamorados de estas rarezas del cielo llamadas cometas, como José Libardo Posada, dicen que elevarlas es como dirigir la misma vida. "Yo lo pongo como el juego de la vida. Quienes jalan, como las cometas, tienen la posibilidad de crecer, de ir hacia arriba", aseguró José Libardo, quien es uno de los 60 cometeros que participaron en el Festival Nacional de Cometas, en el parque El Tunal, en el sur de Bogotá.

Volar cometa es una tradición milenaria que nació en China y que a José Libardo se la enseñó su mamá desde los cuatro años. Él es fundador de uno de los primeros clubes de cometeros en Bogotá, Mallaku, según comentó mientras esperaba el turno de su equipo, que llevaba preparada una demostración de vuelo.

Bailaron en el cielo

Al ritmo de Queen se inició, hacia las 2 de la tarde, una de las primeras presentaciones: un megateam de cometeros puso a revolotear 6 papagayos’, como les dicen a estas aves de cuerda en otros países. "Esta es una forma de traerle un poco de luz a la gente. A donde vayas en el mundo, y si hay cometas, podrás interactuar con la gente sin necesidad de hablar el mismo idioma", comentó John Barresi, miembro de Icuad, grupo de cometeros extranjeros invitados que puso a bailar cometas de cuatro líneas o cuerdas.

Cientos de cometas adornaron los cielos caprichosos de la ciudad, que en la mañana amenazaban con arruinar con lluvia el vuelo de la tortuga, el cocodrilo, el buceador y el pulpo, las cometas gigantes que traen al festival, desde hace 3 años, Jeffrey Burka y Jim Martin, de Estados Unidos.

"El pulpo mide 27 metros. Fue desafiante elevarlo esta vez, pues el viento variaba su intensidad", comentó Jeffrey, ‘apóstol del cielo’, como se hace llamar.

Según Juan Rosero, miembro del club de cometeros Atemoc, se elevaron cerca de 200 cometas por cuenta de los 10 clubes invitados y los 11 invitados internacionales, sin contar las de la gente que salió a celebrar el mes de la cometa.

"Mi hijo venía preguntándome cuándo era el mes de la cometa, por eso estamos acá. Elevar cometas es un reto para padre e hijo. Procuraremos venir todo el mes", dijo Iván Cañaveral, asistente al evento. Al caer la noche se realizó un vuelo nocturno y por primera vez en el país la gente vio las cuerdas y las cometas iluminarse en la penumbra del parque.

Tomado del periódico El Tiempo, 6 de agosto de 2012 

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