Festival de Librerias Arcadia Feria

Festival

Varios, Visual

 

 

Festival de Librerías Arcadia

Feria, Bogota, en octubre

A ColArte

 

   

La idea de hacer el Festival de Librerías Arcadia surgió de una pregunta: ¿por qué no hay libreros ni librerías en la mayoría de ferias del libro? Es una cosa muy curiosa. Las grandes editoriales, que tradicionalmente han vivido de lo que venden las librerías, colonizan los espacios, despliegan sus novedades, hacen sus ofertas y saldos, porque tienen el músculo financiero que permite el alquiler de los espacios. Las librerías, en cambio, que mantienen sus locales todo el año y tienen la presión de costos fijos, deben soportar que un flujo sustancial de compradores de libros vaya de paseo a las ferias y vacíen sus bolsillos, tentados por la avalancha de novedades.

Pero son precisamente las librerías las que mantienen vivo el espíritu lector todo el año. Son los libreros quienes leen para sus clientes e importan aquellos libros exquisitos y raros que tendrán solo un puñado de lectores, quienes se arriesgan y le apuestan genuinamente a la pasión lectora.

Por ello, en Arcadia pensamos que era hora de llevar a cabo un homenaje a los libreros. Y qué mejor homenaje que abrirles un espacio adicional para el ejercicio de su oficio. Sin discursos, sin inauguraciones, sin medallas, simplemente intentamos poner a su disposición de manera gratuita, stands pulcros y amplios, estanterías, un espacio amable y gozoso para que presentaran sus libros, para recodarles a los lectores que cada librería es una apuesta estética y que cada librero tiene un carácter, un mundo de gustos y disgustos literarios, y selecciona los títulos que vende de acuerdo con ese espíritu único y particular.

Para ello, Publicaciones Semana llevó a cabo un plan de medios y una campaña mediática decidida. De nada servía la apuesta si no implicaba una fuerte convocatoria a los lectores. Así se hizo, con el generoso patrocinio de Avianca y Agua Manantial, y con el apoyo invaluable del Ministerio de Cultura y de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, más un apoyo adicional de la Cámara Colombiana del Libro.

El resultado fue asombroso. Durante tres días, desde el viernes 26 hasta el domingo 28 de octubre, en el Parque 93 de Bogotá, se vendió un libro cada tres minutos. En contravía del tono apocalíptico que anuncia el fin del libro impreso y, con él, el fin de las librerías, más de cinco mil personas se acercaron a comprar esos supuestos objetos caducos de cartón, tinta, hilo y papel.

Y gracias a los dos estupendos patrocinadores y a la apuesta decidida de las instituciones públicas, El Festival de Librerías Arcadia se repetirá cada año. El del librero es un oficio parecido al del astrónomo. Oficios ambos silenciosos y pacientes, que requieren horas de estudio y disciplina. Es tan difícil saber leer los cielos como saber descubrir las joyas ocultas en la maraña de novedades editoriales. Y fortaleciendo las librerías no se altera la cadena natural del libro. Nadie sufre y todos ganan. Ahora el reto es replicar con el mismo éxito el Festival en otras ciudades del país que tienen poca oferta para los lectores. Y lo haremos.

Tomado de la Revista Arcadia No. 86, 26 de noviembre de 2012 

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