Feria Cultural BARCU Feria

Festival

Varios, Visual

 

BARCU

Feria Cultural BARCU

www.barcu.com

Feria, en octubre, Bogota

Barcu -Christopher Paschall
A ColArte

 

 

La energía que desprende el galerista y administrador de empresas bogotano con raíces estadounidenses Christopher Paschall lo ha llevado a organizar una fiesta de la cultura en el barrio donde vive desde hace diez años: La Candelaria. Al mejor estilo de una versión renovada de los artistas impresionistas de la segunda mitad del XIX, el galerista se ha desmarcado de la todo poderosa Artbo, que dejó sin cupo a su galería en la feria de este año, para montar en seis casas coloniales, en la parte alta del sector, un sarao donde a las artes plásticas se unen la arquitectura, la música, el cine, los grafittis, la gastronomía y las charlas sobre el mundo del arte en el siglo XXI.

¿Por qué la Candelaria? ¿Qué quiere decir Barcu? Para la primera pregunta el galerista se remonta a los días de la colonia y cuenta que le gusta explicarle a sus amigos extranjeros que fue en el centro histórico donde Bolívar se salvó de un intento de asesinato escapando por una diminuta ventana. Que fue en este empinado sector donde se forjó la Gran Colombia y donde el Libertador “le hacía el amor a Manuelita”. Después de muchos años, quizás siglos, olvidado, estigmatizado como un entorno inseguro, Paschall quiere invitar a revivir la Candelaria, rescatar el patrimonio, a través de Barcu: Bogotá, arte y cultura.

Se trata de seis inmuebles coloniales, algunos de ellos antiguamente abandonados, donde del 23 al 28 de octubre, los visitantes podrán explorar con mapa y programa en mano una amplia selección cultural. “Mi intención fue armar un circuito”, afirma Paschall, “como en Venecia, ir de palazzo en palazzo, de cultura en cultura. Tienen que andar por la calle y disfrutar del lugar. Creo que va a ser toda una experiencia”. El menú ofrece doce galerías desplegadas en una enrome casa con un patio mastodóntico; documentales de directores colombianos como Jonathan Jurado o Julián Díaz, de tan solo 24 años, proyectados en el festival de Cannes; conferenciantes de la talla del arquitecto Simón Vélez con una charla sobre arquitectura vegetal que ya está dictando paralelamente en la prestigiosa universidad MIT, o Philippa Adams, directora senior de la reconocida galería londinense Saatchi, quien hablará sobre el mercado del arte en este siglo.

El galerista de 41 años, con 14 en el mundo del arte, ha pasado parte importante de su vida entre Estados Unidos, Francia y Colombia. Parte de sus referencias están ancladas en el París de Darío Morales y Luis Caballero y en su memoria permanece ese carnaval exuberante y desaforado que se llama el Mardi Gras de New Orleans, la ciudad donde terminó su bachillerato. “Yo conozco bien el French quarter, donde se celebra el carnaval, que es lo más parecido a Cartagena y a la Candelaria que hay. Conozco a las galerías y a la gente de este barrio. Hay que aprovechar ese capital y acercar a la gente de toda la ciudad, quitar el miedo y traer a la gente del barrio Egipto, el barrio Belén y del resto de Bogotá”.

Esta feria, además, se diferencia en que no está “diseñada para venderle a la gente rica”, apunta su director. Manteniendo un alto nivel curatorial, también habrá talleres de grafitti gratuitos para niños, representaciones callejeras y la entrada, que abarcará un día completo, tendrá un costo de 15 mil pesos. “Yo valoro mucho el trabajo de la Cámara de Comercio y de Artbo, en el cual participé durante 9 años, pero estoy en desacuerdo en la forma como sacaron a algunas galerías. Además, yo fui la única galería colombiana que se quedó sin cupo. Pero en vez victimizar lo veo como una oportunidad. Por eso Barcu no es competencia de ninguna feria, porque esta es una experiencia distinta y que gira alrededor de las bellas artes. De alguna forma también es un homenaje a Artbo”, remata Paschall.

Tomado de la Revista Diners, octubre de 2014

horizontal rule

2015Barcú


Para Christopher Pascal, director del más reciente festival de arte de Bogotá, la necesidad de rescatar el patrimonio cultural, junto a la intención de crear y ofrecer espacios independientes para artistas vanguardistas, fue la excusa perfecta para que el año pasado creara Barcú (Bogotá arte y cultura) en el centro de la ciudad. 
En esta segunda edición, la feria ofrecerá, además de arte, distintas expresiones culturales como cine, teatro, música y moda. En un circuito que reúne más de 12 casonas de La Candelaria, espacios como Tesoros del Siglo XX, casas de Arte Urbano y Solo Projetcs serán los encargados de poner la cuota plástica del festival. Una de las novedades que presenta Barcú para este año es que, durante el fin de semana del 3 y 4 de octubre, dispondrá de un “tranvía de la cultura”, que permitirá transportar a los visitantes entre los cuatro festivales de arte de la ciudad.

Tomado de http://www.revistaarcadia.com/impresa/arte/articulo/ferias-arte-bogota/44113 


2017

Barcú :  Balance más que positivo!

 *  Los visitantes cada vez entienden mejor lo que significa Bogotá Arte y Cultura y lo que buscamos cuando hacemos la invitación “Úntate de cultura”.  Todos se gozaron Barcú!”:  Karen Schenk, directora del Festival

*  Christopher Paschall, cofundador y director creativo de Barcú, manifiesta que son  los testimonios del público que visitó  las 14 casas del circuito, los que vivieron la magia, la pasión y transformación, los que dan cuenta de esta  experiencia.   “Durante 6 días Barcú  hizo posible que cerca de  23.000  visitantes vivieran una experiencia transformadora que les hizo superar la prevención ante el arte, cambiar el concepto de feria de arte a festival de cultura” , afirmó.

Barcu Los cerca de veintitrés mil visitantes y cientos de negocios que fueron realizados en la cuarta edición del Festival,  son cifras que muestran solo una parte del positivo balance que registran los organizadores de Barcú.  Miles de personas caminando y reactivando el barrio La Candelaria, millones de sonrisas de niños jugando y untándose de cultura y miles de impresiones en las redes viviendo y aplaudiendo esta experiencia, son el verdadero balance de Bogotá Arte y Cultura: Barcú 2017.

 La locación, en pleno Centro Histórico de Bogotá, es uno de los elementos que destacaron tanto participantes como visitantes, quienes durante seis días recorrieron las empedradas calles del sector. “Este rescate de La Candelaria me parece algo absolutamente fascinante”, aseguró emocionado el reconocido artista Nadín Ospina, “realmente me parece una idea maravillosa”.

 “Es algo que realmente vale la pena”, afirmó el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, “se descubre un nuevo mundo lleno de artistas jóvenes detrás de estas fachadas de La Candelaria,  la invitación es a que esto se siga haciendo porque ha sido un gran éxito y a mostrar más nuestra cultura”.

 Alfredo Ginocchio, argentino radicado en México enfatizó en que el Festival tiene un ambiente particular, único, “Barcú es una realidad colombiana, es esencia, creo que este proyecto es mucho más auténtico, más colombiano, más latinoamericano. Estamos en La Candelaria, que es uno de los primeros barrios de la ciudad, y los coleccionistas cada vez vienen más, porque se sienten cómodos, se sienten seguros”.

 Luis Luna, artista nacional invitado en esta edición, quien presentó en la Casa Azul una muestra llamada “Mis 27 sentidos”, dedicada a Ana Blum, confirmó que había sentido una conexión muy fuerte entre su obra y el contexto de barrio. “Hay un diálogo muy fluido entre mi trabajo, que tiene mucho de material reciclado, y este barrio”.

 “Barcú me encanta.  Es una opción maravillosa para la cultura, para el arte, ver familias completas visitando La Candelaria, y pasando muy rico, es fascinante!”, manifestó a su turno el maestro Carlos Jacanamijoy.

 Por su parte, Alejandro Dávila, director de Sasha D. Espacios de Arte, proveniente de Córdoba (Argentina), y quien asistió por primera vez a Barcú y a la ciudad, resaltó la frescura del evento. “He recorrido muchas ferias en el mundo y es la primera vez que veo algo realmente distinto, mucho más relajado -destacó-. Un hecho llamativo, que en pocas ferias he visto, salvo en Miami, es la afluencia y la diversidad del público, siempre hay distintas miradas y una magia que tiene que ver con el entorno que lo hace más interesante”.

 Igualmente, uno de los organizadores de Barcú, Camilo Montaño, aseguró haber cumplido uno de los principales objetivos del Festival, año tras año:  construir ciudad ayudando a despejar los prejuicios que muchas personas tienen con el Centro Histórico. “El bogotano normalmente no viene a La Candelaria, y por el Festival viene y se sorprende, porque se encuentra con estos espacios maravillosos”. 

 Laura de Dios, una de las asistentes al Festival, reconoció que antes nunca había visitado el sector. “Y yo soy de Bogotá, es maravilloso conocer esta parte de la ciudad en la cual viven los artistas y que ellos compartan su trabajo con nosotros me pareció muy especial”.

 “Un súper evento. Me impresionó la magnitud, tantas cosas atractivas y la interacción amable; muy bien coordinado, muy fácil de acercar la gente a todas las actividades, al arte, a la cultura”, manifestó emocionado Nils Venghaus, un visitante alemán que participó junto con su familia. 

 El joven artista chileno Ricardo Lagos también destacó la posibilidad de dialogar con las personas interesadas en su obra. “El público en Bogotá demanda mucha información, eso no pasa en Chile – explica-, a la gente le gusta entender y preguntan mucho y eso  es muy satisfactorio para uno como artista”. Lagos, quien asegura que tiene muchas posibilidades de volver a exponer en Colombia porque cerró varias negociaciones con galerías locales, participó, junto con otros 15 artistas, de Spotlights, una iniciativa de Barcú para apoyar el trabajo de nuevas figuras del arte latinoamericano.

 Tras el Festival, no solo Lagos, sino jóvenes locales como Daniela Olave, y su particular visión fotográfica de la cotidianidad bogotana, o Mauricio Salcedo, quien realiza una obra inspirada en sus inquietudes como arquitecto, llamaron la atención de los visitantes. “Es una buena oportunidad para interactuar con el público, que tuvo muy buenos comentarios para lo que se estaba exponiendo, y con las galerías -opina Salcedo-. Eso le ayuda a los artistas a ampliar ese espectro social que se mueve entorno a las artes, algo que para el artista solo a veces es difícil”.

La posibilidad de encontrarse en un solo circuito con artistas locales que abren sus puertas al público; la oferta de 20 galerías de arte de las más importantes del continente; obras de grandes artistas del siglo XX como Picasso, Miró, Matisse, Dalí y Giacometti; nuevos nombres del arte latinoamericano, pero también otras manifestaciones de la cultura, fue, sostienen los organizadores, otro elemento fundamental del positivo balance del Festival.

 Para finalizar, Karen Schenk, refiriéndose precisamente al balance de la cuarta edición, afirmó:  “La gente vino y caminó las calles de La Candelaria encontrando una oferta diversa, incluyente, maravillosa  y de eso se trataba de que los visitantes pudieran oír música en un lugar, tomarse un café en otro, disfrutar de una variada oferta gastronómica, luego asistieran a un concierto de la Filarmónica, tocaran piano en la calle o acompañaran a sus hijos a un taller artístico, conocieran las obras de importantes maestros de la plástica, de talentos jóvenes… eso es lo que siempre hemos querido transmitir, este es un festival multidisciplinario y una experiencia para disfrutar al máximo en la que queremos integrar las diferentes artes.  Ya estamos trabajando en Barcú 2018 y la invitación, es desde ahora:  úntate de cultura, úntate de Barcú,!”

 Más que positivo, real y vivencial, así puede ser descrito el balance de Barcú en este 2017, un festival que no se detiene “porque queremos responderle, con sorpresas y proyectos más grandes, en 2018, a toda la gente que cree en Barcú, que visita Barcú,  como un festival que crece y que está enfocado a transformar", concluyó,Karen Schenk directora de Barcú.

Texto e imágenes suministrados por Daniel Nieto, 2017