Tumaco Precolombino

Nariño, Cauca

Precolombino

Figura

 
Enlace a Página Principal de Arte Precolombino, de ColArte

Arte Precolombino

Tumaco

VISITE:

Enlace a Orfebreria Tumaco, del Museo del Oro

Ensayos:
J.F.Bouchard

Museo del Oro

Museo de
Antropologia

CULTURA TUMACO

Se desarrolló está cultura en la Costa Pacífica en la frontera con el Ecuador, entre la región de Guapí hasta la región de la Tolita, provincia de esmeraldas en el Ecuador.

La figura humana fue tratada con gran maestría por los alfareros de esta región.

Modelaron estados patológicos, obesidad, enanismo y labio leporino. Las cabezas en general presentan una deformación por el cráneo y los pómulos muy desarrollados.

Las figuras llevan símbolos de jerarquías, profusión de joyas, collares, diademas, brazaletes y tatuajes.

Las formas son variadas y merecen destacarse además las representaciones de animales. Son comunes los micos, los felinos, los búhos, caimanes y serpientes.

Algunas de estas figuras se encuentran adosadas a vasijas o como base de braseros.

La técnica empleada fue el sistema de moldes, encontrados en los entierros, y cuya función parecía ser la manufactura en serie.

Tomado del Folleto: Cerámica Precolombina 
Colección Fondo Cultural Cafetero - 1979

horizontal rule

 

 

TUMACO 

En Colombia la costa del Pacifico se extiende de norte a sur por más de 1300 km y en su gran mayoría están cubiertos por manglares y por selvas de bosque tropical húmedo. Desde la isla de la Gorgona hasta la frontera meridional con Ecuador, los arqueólogos que han estudiado la región, han encontrado sitios precolombinos, en la parte inferior de los ríos, cerca de los manglares. 

Alrededor del 300 0 250 a. de J.C. la arqueología nos muestra una clara evolución de esta cultura. En las figurines de cerámica, que representan los hombre en varias posturas y animales de un bestiario magico-religioso, aparece un estilo más "barroco" con profusos ornamentos y abundancia de detalles que cambian por completo su aspecto. Además, éstas se multiplican y el arte se uniformiza gracias al uso de moldes para producirlas en varios ejemplares. Hacia el siglo III d. de J.C. la cerámica muestra una cierta "decadencia" (Bouchard: 1988-9-11), y es menos elaborada; al parecer abandonaron muchos de los sitios de ocupación. 

This crea is located in the Pacific Coast of Colombia, which stretches more than 1300 km of area mostly covered by mangrove and tropical rain forest. It includes Gorgona Island and the region near the border with Ecuador. Archaeologists working in the crea have found precolumbian sites in the lower part of the deltas as well as next to mangrove creas. Archaeologists suggest that about 300-250 B.C. there was a notable evolution of this culture. The pottery figurines represent humans in diverse positions and animals from a magic-religious context, a more "barroque" style appears with complex patterns of decoration and a great deal of emphasis on detail that completely modify the appearance of the figurines. On the other hand there is more diversity of representations and art becomes highly uniform thanks to the use of molds. About the 3th century A.D. pottery shows certain "decadence" (Bouchard 1988: 9-11) and becomes less elaborated; it seems that many settlements were abandoned.

Tomado del folleto Arte de la Tierra - Colombia
Fondo de Promoción de la Cultura, 1994

horizontal rule

 

¿Seres extraterrestres en Colombia ?

por Fabio Roca

Para Jaime Errazuriz, arquitecto chileno de origen vasco, no existe una pasión igual a la de coleccionar la obra artística de la cultura Tumaco-La Tolita, en la que quizás se encuentra con mayor fuerza la influencia ancestral de las civilizaciones asiáticas. 

"No volví a pegar un solo ladrillo, dejé la Arquitectura, mi deporte favorito -el esquí sobre nieve- y la dirección escenográfica de obras teatrales en el Valle, para dedicarme por entero a coleccionar objetos pre-colombinos", explica Errazuriz, quien abrió, primero en Cali y luego en Bogotá, almacenes especializados en la venta de antigüedades. "Desde entonces, esta actividad me ha  facilitado la adquisición de gran cantidad de máscaras, tunjos,
ollas, etc., pues no faltan los guaqueros y poseedores de estos elementos, que me los van a ofrecer en venta, continuamente".

Errazuriz recibe a CROMOS en su apartamento de tres plantas, ubicado en lo más alto de una de las torres residenciales del bogotano Parque de La Independencia, desde el que se observa por un lado la vastedad de la Sabana de Bogotá y por otro los azulosos cerros del oriente. 

En la última planta encontramos una fascinante colección Tumaco, debidamente clasificada, en la que la gama de este arte se extiende desde los temas eróticos hasta el de la Medicina, pasando por aquellos que tocan con la religión, los mitos y hasta la Astronáutica, tal como los concebían los orfebres de esa cultura colombo-ecuatoriana que floreció 400 años antes de Cristo y desapareció en el año 500 de nuestra Era. 

Este singular museo privado, exhibido en París, en Londres, en Bonn, en Nueva York o en Moscú, tendría un gran éxito, debido a su variedad, a su riqueza artística y a las formidables coincidencias que pueden hallarse entre esas piezas y las producidas por los hindúes, por los japoneses y por los chinos. "Lo evidente -dice Errazuriz- es que las gentes viajaban no sabemos por qué medios; pero o bien los orientales crearon las culturas pre-colombinas o los antiguos americanos trajeron del Oriente la influencia de ese arte y de las costumbres. En síntesis, no creo en esa clase de paralelismo, por simple azar".

Pero si dentro del estudio de la Arqueología y en la divulgación de la llamada "ciencia-ficción", autores como Paul Berger (El Retorno de Los Brujos) o Peter Kolosimo (Astronaves en la Prehistoria) o Erik Von Daniken (Recuerdos del Futuro y Volver a las estrellas), dan cuenta de aeropuertos y señales para la Aeronavegación como las halladas en Nazca (Perú) o del descubrimiento de figuras que representan a astronautas que visitaron la Tierra en tiempos inmemoriales (cosmonautas de Tassili, Líbano; de Palenque, Méjico; del Valle del Cauca, Colombia; o bien de la Unión Soviética),
el arquitecto, arqueólogo y antropólogo chileno tiene en su poder la más extraordinaria y perfeccionada imagen de un presunto visitante estelar.

En su constante negociar de objetos curiosos, Errazuriz obtuvo la figura del cosmonauta. El tunjo -elaborado en arcilla- data de unos 300 años A.C. En él se observa a un hombre con facciones de raza blanca, cuya cabeza está cubierta por una escafandra, de la que sobresalen prominencias circulares que bien podrían ser instrumentos o botones de ajuste al traje, el cual a la vez posee una especie de tubos y ranuras singularmente similares a los que utilizan los exploradores espaciales de los Estados Unidos y de la Unión Soviética. 

Eaazuriz sostiene que esta similitud, "puede ser simplemente coincidencia¡", pero también considera que "es muy probable que existan seres inteligentes en muchos de los planetas del Universo". El científico suramericano, después de explicar que la estatuilla pertenece a la cultura Jama-Coaque, que se asentó en la zona norte de la actual República del Ecuador, muestra cómo ésta conserva aún los colores verde y amarillo. Fue hallada a más de cien metros de profundidad, en estratos geológicos que corresponden a la época comentada. 

Y asombra, a la vez, la prominencia que se observa en la espalda, tras la escafandra y que da una idea de lo que pudiera ser en la práctica un depósito de oxígeno o del componente atmosférico propicio para la vida de un ser nacido en otro ambiente. 

Errazuriz nos recueda cómo el profesor Saltzer, miembro de la "Academia de Ciencias de Minsk, afirma: "Estoy completamente convencido de que nos han visitado seres extraterrenales porque han dejado numerosas huellas en nuestro planeta" y también el concepto del doctor Overth, padre de la navegación estratosférica, cuando precisa: "Creo como muy posible que inteligencias extrañas hayan visitado nuestra Tierra en tiempos pasados. Pruebas de ello abundan y no debemos ser tan arrogantes de creernos únicos en un Universo integrado por millones de galaxias que a su vez contienen miles de millones de estrellas". 

"Cuando uno pinta, o cuando uno escribe, es para que los demás observen o lean. Así que las grandes figuras zóomorfas de la altiplanicie peruana de Nazca, que son monumentales, no podían ser observadas desde el suelo. Fueron hechas para que alguien las viera, alguien que debía volar. Fueron obras de tipo aeronáutico, hechas para comunicarse. ¡Nada se hace sin ton ni son! ", afirma Errazuriz mientras sus ojos se concentran interrogantes sobre la figurilla misteriosa. 

Allí no terminan sin embargo los testimonios pre-colombinos de Astronáutica en su poder. En uno de los estantes de su museo privado, observamos otro extraño ser con escafandra. Una magnífica cabeza de la cultura Turnaco-La Tolita (llamada así-porque tal civilización abarcó una vasta región del Pacífico, desde Colombia, Tumaco, al Ecuador, La Tolita) y en otro nivel, la testa del "Caballero del Jaguar", de gran parecido al "Caballero del Aguda Azteca", considerado por los tratadistas de la Arqueología como un posible "espacial".

El ancestral "Machismo"

Luego de la inquietud, del suspenso, de la intriga que nos deja el testimonio astronáutico de los tumacos, nos concentramos en sus obras eróticas.

"Era un pueblo esencialmente machista", precisa Errazuriz. "Dígalo si no esta figura en la que un hombre adornado con collar regio y pulseras, sólo prodiga una caricia en la mejilla de la hembra, como pago a los goces que le está haciendo vivir sexualmente, sin contacto corpóreo directo".

En sus relaciones sexuales es de suponer que los Tumacos eran de un gran refinamiento: Podrían muy bien competir con los hindúes, autores autores del "Kamasutra", libro del amor físico. 

Encontramos en la colección a los amantes de Tumaco, entregados al variado disfrute del sexo; gran cantidad de representaciones de un ser mitológico, protector del Amor. Es un ídolo dividido en dos tercios de felino (un jaguar) y en un tercio humano. 

Y este culto al Amor iba acompañado por otras figuras. El dios tutelar de la casa, del hogar, una especie de dragón -muy parecido al concebido por los chinos- acompañado de una serpiente que significa el mando del hombre. "El dominio del macho es milenario. La costumbre ha privado a través de los siglos, ¡es ancestral! ", manifiesta el científico. 

Pero 2.300 años antes de que fueran inaugurados en Suecia, Dinamarca, París y Tokio los almacenes destinados a la venta de aparatos sexuales y revistas eróticas, los tumacos estaban produciendo falos y cobertores de genitales masculinos.

En la colección de Errazuriz hay más de cien adminículos de ese tipo. Algunos eran simples asas o manijas de ollas o platos, otros verdaderos aparatos fálicos que sin duda se colocaban mediante el empleo de lianas. 

"Era un mundo paradisíaco, éste de los tumacos -expresa el coleccionista- pues se dedicaron al arte realista, confeccionando objetos pequeños y desdeñando lo monumental. Por lo tanto no hubo esclavos como los que debieron emplear los aztecas, los mayas y los egipcios para construir las pirámides de San Juan de Teotihuacán, de Chichén Itzá o de El Cairo. En cambio se dedicaron al buen comer, al buen vivir y al buen amar. No gustaban de las guerras y amaban la perfección. Fue una cultura que nació de repente. Cabe preguntar entonces si llegó allí con procedencia del Asia o de la perdida Atlántida, pero es indudable que fue llevada, instalada, mejor". 

Las cabezas de la medicina tumaqueña

En otro de los estantes, Errazuriz ha clasificado las obras relativas a la Medicina y a las enfermedades.

Unas cabezas nos muestran en todo su detalle las facciones bobaliconas del hombre afectado por el mongolismo; en otras puede apreciarse el gesto burdo de un ser nacido con labio leporino y una más nos pone de presente al hombre que sufrió. profundas heridas en las mejillas y en la frente por efectos de un arma corto-punzante.

Un silbato de obsidiana, muestra claramente la enfermedad llamada "hipospadia", que es un caso fácilmente operable de hermafroditismo aparente; y es frecuente ver estatuillas de aborígenes embarazadas, dando muestras de dolor. 

Un tunjo muestra la impresionante figura de un hombre atacado por tuberculosis ósea en la columna vertebral y otros más son representativos del enanismo y de enfermedades congénitas. 

Sin embargo, puede verse la imagen de un bobo, de un idiota, coronada por plumas y adornada con pectorales y ajorcas. Errazuriz nos explica que en esa sociedad -la Tumaco- se exaltaba al cretino, con el principio filosófico de que al embellecerlo se estaba defendiendo al ser indefenso. 

Gastronomía indígena 

Y la sin igual colección tiene otros testimonios palpables de la vida de estos aborígenes suramericanos. Una mujer reuniendo las viandas -parecidas a grandes empanadas- para la tribu; una piedra de moler y a su lado un cazo repleto de arepas. 

No podían faltar los utensilios de ese entonces. Una cuchara que tenía funciones parecidas a las de la moderna licuadora, un rayador en forma de pez, para acondicionar las hortalizas, una piedra para moler el maíz destinado a las arepas, un colador y un cernidor de mezclas alimenticias. 

"Los aborígenes no tenían escritura -dice Errazuriz-. La forma de comunicarse y dejar grabada su historia para los posteridad, era ésta, la de testimoniar en la arcilla sus usos y costumbres", reafirma el personaje entrevistado. "Por estos elementos, sabemos qué comían, cómo amaban y qué costumbres ponían en práctica". De ahí que su interés crece cada día por aumentar la colección. Como manifestamos en un comienzo, cambió su profesión de arquitecto por esta nueva pasión. Y, si su abuela, madame Eugenia Errazuriz, fue protectora de Apollinaire, de Jean Cocteau y de Pablo Ruiz Picasso en París, Jaime ha gastado su herencia en esa entrega total a la cultura Tumaco. 

"Antes amaba a los clásicos. Cuando terminaban las competencias de esquí en las nevadas montañas de Chamonix, no perdía oportunidad para visitar los museos de Europa. Llegué a Colombia hace 19 años -viví en Cali durante 18 y llevo uno en Bogotá- y me enamoré de la cultura Tumaco".
De ahí que uno se explica porqué Errazuriz vendió un Picasso, heredado de su abuela: "O conservaba el Picasso y me olvidaba de lo demás o lo vendía y compraba esta residencia que sirve de refugio a la espléndida obra de estos legendarios pobladores de la América precolombina". Algún día, la colección Errazuriz, recorrerá el mundo. Será sin duda -en abstracto- el mejor embajador extraordinario y plenipotenciario de nuestras civilizaciones perdidas.

Tomado de la Revista Cromos No.2975, 22 de enero de 1975

horizontal rule

 

 

TUMACO

Por Alvaro Chaves Mendoza

Los alfareros de Tumaco fueron los más naturalistas y expresivos de Colombia prehispánica. Lo poco que sabemos de este pueblo nos lo ha contado su cerámica, los cientos de figuras que fueron rotas y enterradas como parte de un ritual mágico.

Habitantes de un territorio paradisíaco, donde playas abiertas alternan con manchas de manglares, los tumaqueños desaparecidos brotan al cabo de los siglos en los rostros de arcilla, casi todos pequeños en su dimensión real pero monumentales en su realización plástica que, con características de estatuaria, retrata a los diversos personajes de una sociedad compleja.

Cultura TumacoLas figuras de Tumaco representan niños y viejos, hombres y mujeres, sacerdotes y guerreros, casi todos ellos con cráneos deformados y adornados profusamente con narigueras, aretes circulares, collares y complejos tocados. Cada cabecita es una pieza única, de expresión diferente, de rasgos propios; ni aun las que fueron realizadas por medio de la técnica del moldeado parecen iguales, pues el molde proporcionaba el núcleo básico que podía complementarse con la aplicación de elementos decorativos. El mosaico de rostros es casi inacabable: plácidos, arrogantes, cómicos, elegantes, fuertes, tristes o delicados. Muchas de estas figuras se utilizaban para rituales de curación de enfermedades y por eso representan enfermos y dolientes con la mano sobre la mejilla; se suponía que al romperlas y enterrarlas se destruía también el mal que aquejaba a la persona que servía de modelo.

Otros rostros nos llegan en la arcilla, ya no naturalistas pero tal vez más expresivos: son aquellos que identifican a los personajes míticos, combinación de hombres y animales. En casi todas las culturas precolombinas, la materialización del mundo mitológico se realizó mezclando los rasgos humanos con los de aquellos animales que despertaban el temor o la admiración por sus especiales cualidades de fuerza o poderío; los dioses-jaguares aparecen como importantes expresiones del arte prehispánico, que se nutrió principalmente de fuentes religiosas. Y en Tumaco las cabezas de felinos humanoides o de hombres-tigres se repiten, recargados de adornos y colgantes, con feroces colmillos y lenguas gigantescas. Son la imagen de la potencia física, del poder fecundante del sol, de la fertilidad; simbolizan también la violencia, el dominio, la belicosidad.

Ningún pueblo se retrató con tanto realismo, ya fuera el de su propia naturaleza o el de la mágica realidad de sus categorías religiosas. Los alfareros de Tumaco —o más propiamente las alfareras, pues el modelado de la arcilla fue labor femenina— enseñan la lección del arte como reflejo de un momento histórico y de una realidad cultural.

Tomado de la Revista Lámpara No. 81, marzo de 1981.

horizontal rule