Quimbaya Precolombino

Caldas, Risaralda, Quindio

Precolombino

Figura

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Arte Precolombino

Quimbaya

VISITE:

Enlace a Orfebreria Quimbaya, del Museo del Oro

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Museo del Oro

Museo de
Antropologia

Marques de
San Jorge

 

CULTURA QUIMBAYA

A la llegada de los españoles el territorio Quimbaya estaba repartido entre numerosos caciques, que mantenían absoluta independencia unos de otros, pero buenas relaciones.

Aparecen en esta región elegantes recipientes de cuerpo cónico decorados con pintura negativa en triángulos, puntos y volutas.

Son frecuentes las vasijas silbantes de dos cuerpos globulares con tema antropomorfo y zoomorfo, las alcarrazas de dos vertederas divergentes con asa de puente. las vasijas naviformes, las figuras antropomorfas macizas y planas con perforaciones, al parecer de uso mágico. religioso y posiblemente ofrendatario.

Las urnas funerarias para entierro secundario de forma amelonada. a veces llevan una figura antropomorfa adosada a la espalda, por lo general cubiertas con tapa semiglobular.

Practicaron diversas técnicas de decoración, con incisiones, escisiones, estampado globular, en blanco, cerámica aplicada y pintura negativa, monocroma y policroma.

Como ajuar funerario se han encontrado cantidades de volantes de huso con incisiones de pasta blanca, que da una idea evidente del desarrollo de su industria textil.

Tomado del Folleto: Cerámica Precolombina 
Colección Fondo Cultural Cafetero - 1979

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QUIMBAYA 

En la zona geográfica que ocupan actualmente los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, lo mismo que al nororiente del Valle, se han hecho muchos hallazgos de restos arqueológicos principalmente de cerámica y de objetos de orfebrería, a los cuales se les ha asignado tradicionalmente el nombre de Quimbaya. (Osorio:1990-15).

Cronológicamente se tienen fechas de carbono catorce y termoluminiscencia de núcleo de unas alhajas Quimbaya Clásico que indican ca.400 d. de J.C. para este estilo. Las fechas ya disponibles para las culturas del complejo Cauca Medio y Caldas se traslapan entre sí, indicando una fecha general para los dos complejos de ca.8-900 d. de J.C. hasta el 1200 d. de J.C. (Bruhns:1990-1 I-13).

Dentro de esta gran zona se tiene variedad de formas cerámicas, objetos en oro de uso cotidiano y ceremonial. 

In the geographic area that today corresponds to the Departamentos of Caldas, Risaralda and Quindio, as well as on the northeastern portion of che Departamento of Valle, several archaeological findings consisting of pottery and goldwork have traditionally been assigned to the Quimbaya culture (Osorio 1990: 15). There are some radiocarbon and thermoluminiscence dates obtained from the nucleus of Quimbaya ornamenta that indícate a date of 400 A.D. for this style. The dates that have been reported for several Middle Cauca Valley cultures overlap in a period between 8-900 and 1200 A.D. (Bruhns 1990: 11-13). Within this area a wide range of pottery forms and objects of gold are reported.

Tomado del folleto Arte de la Tierra - Colombia
Fondo de Promoción de la Cultura, 1994

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El Primer tesoro de los Quimbayas

Hace cien años fue obsequiado a España

Históricamente, el nombre "quimbaya" corresponde a uno de los numerosos cacicazgos indígenas en el Cauca medio, región que por extensión se llamó "provincia de quimbaya". Actualmente, este nombre designa los diferentes estilos precolombinos del antiguo Caldas, norte del Valle y sur de Antioquia. Paralelamente a la colonización antioqueña del Quindío, se produjo una intensa actividad de "guaquería" y el interés de los primeros estudiosos que analizaron la cerámica, figuras modeladas y orfebrería quimbayas, generalizando su nombre. Desde esa época comenzaron a salir del país valiosas obras, dispersándose por los más importantes museos del mundo, como el Británico de Londres, el Etnográfico de Berlín, el de Madrid, y también en museos de universidades norteamericanas. Gracias a la arqueología, sabemos ahora que las obras quimbayas corresponden por lo menos a cuatro ocupaciones distintas de la región y que el tesoro pertenece a la segunda ocupación, entre los siglos IV y X, de los llamados "quimbayas clásicos".

Tesoro artístico

El tesoro está integrado por 122 piezas, con un peso aproximado de quince kilos, obras que responden a necesidades rituales y funerarias. En su inventario hay doce clases de objetos, clasificados así: seis estatuillas, una cabeza, dos instrumentos musicales de viento, once recipientes o "poporos", dos cuencos, ocho alfileres, una corona, seis cascos, 21 narigueras, 31 orejeras, once collares, cinco cascabeles, seis pendientes y nueve pasadores. Estéticamente, las obras de mayor interés son las estatuillas desnudas masculinas o femeninas, de pie o sedentes; pequeñas esculturas áureas de bulto redondo, huecas, modeladas previamente en cera y luego fundidas con la destreza característica que lograron los quimbayas en la representación del cuerpo humano, caracterizado por el modelado anatómico muy esquemático, mediante formas simples y macizas, pero haciendo especial énfasis en el tratamiento de la cabeza, de acentuado naturalismo en la ejecución de rasgos faciales. Es de advertir que estas figuras son huecas porque, a la vez, son recipientes. El tesoro también cuenta con los clásicos "poporos", de formas globulares que representan frutos, o de formas esquemáticas y redondas, y algunos de corados con figuras.

Objetos únicos del tesoro son los instrumentos musicales y la cabeza, que es un sahumador. Igualmente los cascos son muy interesantes por su técnica de laminado, y por su decoración con motivos geométricos y figuras. Los demás objetos son recipientes semiglobulares que imitan la forma de la totuma, alfileres con figuras, collares de figuras esquemáticas, orejeras en forma de carrete y narigueras semejantes a las que ostentan los personajes representados en las estatuillas.

Las 122 piezas del tesoro tienen especial importancia, tanto por su sistema de representación que exalta el cuerpo humano, como por el diseño, por su perfección formal y por su depurado sentido estético. En cuanto al estilo, sin embargo, es preciso aclarar que no todas las piezas son quimbayas: hay alfileres de estilo calima y pendientes del Darién.

Desde los años setenta de este siglo, el Museo del Oro del Banco de la República y el Gobierno colombiano han adelantado, gracias a las gestiones iniciales del entonces embajador en España, Belisario Betancur, una negociación sobre el Tesoro de los Quimbayas, que pretende la recuperación de nuestro patrimonio artístico. De esta reclamación es posible que, para las celebraciones del V Centenario, lleguen al Museo del Oro de Bogotá diez obras del tesoro en comodato; otras diez piezas quimbayas saldrán del Museo del Oro para el Museo de América. Actualmente, el Tesoro de los Quimbayas está depositado en las bóvedas del Banco Central de España, en Madrid, aguardando la remodelación del Museo de América prevista para el V Centenario. Igualmente, una parte del tesoro vuelve a ser expuesta en la Exposición Universal de Sevilla

Tomado de la Revista Credencial Historia, Edición30, junio de 1992

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QUIMBAYA

Por Alvaro Chaves Mendoza

Cultura QuimbayaLa unidad cultural -el compartir una religión, una lengua, unas costumbres- al lado de la división política -el poder repartido- fueron características distintivas de la mayoría de los pueblos que habitaron a Colombia prehispánica. Los quimbayas, pobladores de la región del Quindío -desde las tierras bajas y cálidas cercanas al río Cauca hasta las montañas de clima templado- estaban gobernados por sesenta caciques, cada uno de ellos tan poderoso como los demás. Pero en el momento del enfrentamiento con el opresor extranjero, se unieron para elegir a Tacurumbí, el jefe más sabio y más apto, para que los acaudillara. Buscaban el derecho a conservar su lengua, su religión y sus costumbres, y defendían principalmente el respeto para sus mujeres, con quienes, a la hora de la inevitable derrota, evacuaron la región cruzando con ellas los escarpados picos de la Cordillera Central, por el llamado -desde entonces- "paso de las hermosas".

Guerreros, orfebres, agricultores, cazadores, tejedores y salineros, los quimbayas se destacaron en la orfebrería y han merecido el título de "maestros del oro" porque, aparte del dominio de las técnicas para transformar el metal en delicadas joyas, lograron decantar, en un estilo depurado y fino donde la forma se solaza en la pureza de volúmenes limpios, toda una tradición de trabajo, de búsqueda de soluciones plásticas, del encuentro de la difícil sencillez que sólo se logra cuando una larga experiencia se concreta en obras de reconocida calidad estética.

Una costumbre que llamó la atención a los conquistadores fue la deformación craneana, que practicaron por medio de tablillas apretadas con vendajes sobre los huesos aún incompletamente solidificados del recién nacido; así lograban dar a la cabeza una forma diferente, plana o alargada, cambiando de esta manera su aspecto natural. También se apretaban con ligaduras los brazos y las piernas, y aunque andaban casi desnudos, se adornaban con pintura facial de colores vivos, completando su atavío con penachos de plumas y con collares de oro, de semillas o de dientes de animales. Al tratar de rescatar del olvido los rostros quimbayas, encontramos numerosos ejemplos en las figuras de cerámica que acompañaban a los difuntos en sus tumbas. Estas figuras representan hombres y mujeres, pero la intención del alfarero no fue la de copiar la naturaleza, ni la de retratar la expresión real; fue un intento de condensar los rasgos con economía de elementos plásticos, incisiones cortas y definidas para los ojos y la boca, también ojos formados por las protuberancias incisas en el medio, que se han llamado "granos de café", y las cabezas deformadas en formas tan caprichosas que más parece que quisieran reflejar el enfoque personal del artista que la humanidad del representado.

Y a pesar de ceñirse a unas normas sintetizadoras y a una geometrización de las facciones, los resultados son diversos y cada pieza muestra su propia individualidad. Aplanados, triangulados, oblongos, los rostros quimbayas se asoman del pasado como muestras de la dinámica creativa que lleva a los artistas a la búsqueda de formas nuevas, pasando del naturalismo a los inicios de la abstracción geometrizante.

Tomado de la Revista Lámpara No 81, marzo de 1981

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