Nariño Precolombino

Nariño

Precolombino

Figura

 
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Arte Precolombino

Nariño

VISITE: Enlace a Orfebreria de Nariño, del Museo del Oro Antr13209.jpg (11898 bytes) SanJ13223.jpg (25567 bytes)

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Museo del Oro

Museo de
Antropologia

Marques de
San Jorge

Diseños
Geometricos

Ocarinas

 

CULTURA DE NARIÑO Y ANDINO SUR

Una heterogénea topografía donde alternan suaves colinas, majestuosos volcanes, apacibles valles, y profundos cañones hacia los ríos de regular y gran caudal, constituyó el asiento de grupos indígenas Pastos y Quillacingas.

Sorprende el perfeccionamiento de su técnica alfarera y orfebre por sus formas , decoración y acabados.

Lograron verdaderas representaciones escenográficas de su fauna, y de diversos aspectos de su vida cotidiana.

Se distinguen dentro de su producción tres estilos de pintura negativa , positiva y policroma, los cuales se extendieron hasta el Ecuador.

Sobresalen por su belleza las copas de base de baja, paredes gruesas, decoradas con pintura negativa negra sobre rojo, y las crema con diseños pintados en positivo rojo y blanco, asi como las de color marfil con decoración policroma a base de técnica mixta positiva y negativa.

Las profundas tumbas donde enterraban a sus muertos con abundante ajuar, suponen un complejo mundo ritual y espiritual, así como el ajuar diferencial con vasijas rústicas hablan de una diferencia social y de rango.

Tomado del Folleto: Cerámica Precolombina 
Colección Fondo Cultural Cafetero - 1979

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NARO 

El altiplano nariñense es una fría y quebrada zona montañosa, ubicada a 3000 m.s.n.m. muy cerca a los actuales límites entre Colombia y Ecuador. Unos siglos antes de la llegada de los españoles, el altiplano formó parte de una extensa área cultural conformada por la etnia de los Pastos quienes ocupaban el territorio comprendido entre el valle del Chota, en la provincia del Carchi en el Ecuador, y los altiplanos de Túquerres e Ipiales y el valle alto del río Guáitara en Colombia.

En la periferia de este vasto territorio habitaban una serie de grupos de disímil nivel de desarrollo como los Abades, los Quillácingas y los Sindaguas, entre otros. Se han definido dos complejos cerámicos distintos. El primero de ellos, Capulí, se encuentra tentativamente ubicado a partir del siglo XII d. de J.C.; el otro complejo es Piartal-Tuza que tiene fechas entre los siglos VIII y XVI d. de J.C. (Uribe:1992-8). 

The IVariño highlands are cold and have a broken topography; they are located at about 3000 meters aboye che sea level, near the actual border between Colombia and Ecuador. Few centuries before the Spanish conquest, the Nariño highlands constituted a huge cultural area formed by the Pastos who occupied from the Valle de Chota, in the Ecuatorian province of Carchi, and the Rio Guaitara, in Colombia. In the periphery of this territory were located several other groups of diverse level of socio-political organization, like the Abades, Quillacingas and Sindaguas, among others. Archaeologists have defined distinct pottery complexes. The oldest one, known as Capuli, is tentatively dated from the 12th century onwards; other complex is called Piartal-Tuza which has dates that fall within the period from the 8th to the 16th centuries A.D. (Uribe 1992: 8).

Tomado del folleto Arte de la Tierra - Colombia
Fondo de Promoción de la Cultura, 1994

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NARINO

Por Alvaro Chaves Mendoza

De la zona andina de Nariño, al sur de Colombia, nos llegan, sacados de profundas tumbas, los rostros de los llamados "coqueros", imágenes en cerámica de hombres que muestran un abultamiento en la mejilla, causado por las hojas tostadas de la coca, que mezcladas con cal eran mascadas para disfrutar de los efectos del alcaloide —solamente narcótico al ser utilizado de esta manera— mediante el cual se alcanzaba el estado ideal para la comunicación con los dioses, el éxtasis necesario para la penetración de los poderes sobrenaturales en la materia corpórea de los oficiantes.

Los "coqueros" —macizos, huecos o modelados en máscaras— inmersos en el mágico mundo de lo sagrado, muestran en sus facciones el arrobamiento de quien penetra en ámbitos superiores, la expectante actitud de quien participa, por instantes sin tiempo, de la placidez sagrada.

Otras figuras típicas de esta región son los "gritones" cuya boca —exageradamente abierta— es también la de la vasija sobre la cual se modelaron; llevan sobre la cara diseños triangulares y rectilíneos en pintura negra sobre fondo rojo y su emotividad parece opuesta a la quietud de aquellos que meditan, inclinados y pensativos.

La contraparte femenina la dan los rostros modelados con precisión en la arcilla; los rasgos se perfilan nítidos y nos muestran la belleza de la mujer aborigen americana, belleza que trasciende los años y las penurias y se plasma, intacta y eterna. En cambio, en algunas maternidades, el artista parece descuidar el detalle por la anécdota, y los rasgos se tornan casi caricaturescos.

Tejedoras expertas, conocedoras de los secretos del tinte y de las técnicas de trama y urdimbre combinadas en la búsqueda de diseños y texturas, las mujeres del altiplano nariñense fueron también ceramistas y sus obras permiten que conozcamos hoy el aspecto físico y las particularidades de sus contemporáneos.

La sobriedad y el estoicismo que imprimió la cultura inca a sus normas de comportamiento y a sus realizaciones materiales, se aprecian en la cerámica de Nariño y en estos rostros de los subditos del soberano del Cuzco.

Tomado de la Revista Lámpara No.81, marzo de 1981.