Guane Precolombino

Zona Boyaca Santander

Precolombino

Figura Humana, Figura

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Guanes

Los guanes en la historia

del Libro Arte Rupestre Guane

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En realidad, es muy poco lo que sabemos de la historia del pueblo Guane. Las excavacior arqueológicas de Roberto Lleras Pérez y Arturo Vargas Escobar reconocen dos diferentes fases de desarrollo en la historia de este pueblo. La primera, la fase temprana que inicia alrededor del Siglo VIII o IX d. c. hasta el siglo XIII, que se caracterizó por mantener contactos culturales con el norte y oriente (Macizo de Santurbán, Guajira, Cuenca de Maracaibo, Sierra Nevada de Mérida y Sierra Nevada del Cocuy). La segunda fase se desarrolló desde el siglo XlII hasta la etapa de la conquista española, y se carterizó por mantener estrechas relaciones con el valle del Magdalena Medio y con altiplano Cundiboyacense.

Más allá de estas excavaciones arqueológicas, nos quedan las crónicas como testimonio de la historia de la conquista de este pueblo. Esta visión, que es la de los vencedores, este caso la de los españoles, sin embargo permite hacer una lectura minuciosa de  crónicas para conocer algunos fragmentos de la etnohistoria de este pueblo; otra cosa sería leer la documentación que dejaron los españoles consignada en las visitas a tierra y los informes sobre el desenvolvimiento de dichas etnias; esta es una historia que aún no se ha escrito.

Para el presente caso, hemos querido dar a conocer una síntesis del capítulo del trabajo del profesor Donald P. Sutherland sobre el "Marco Histórico" que hace del pueblo Guane  al momento de la conquista. Su análisis es un ejemplo de la forma como se debería hacer la etnohistoria con base en las crónicas.

MARCO HISTORICO

Por Donal P. Sutherland

El primer europeo en Santander fue Esteban Martín, español de una expedición conducida por Ambrosio Alfínger. Su hueste estaba constituída de aproximadamente 200 españoles y unos cuantos centenares de indios de carga. No se sabe exactamente dónde hizo su entrada a las montañas, pero pudo ser cerca a Ocaña, en Santander del Norte.  Poco después, Esteban Martín penetró en Santander hasta el Valle de Girón. En ese momento se produce la primera referencia directa a los habitantes de Santander. Hubo de transcurrir nueve años más antes de que los europeos se aventuraran a penetrar en territorio Guane.

Siguiendo órdenes de Gonzalo Jiménez de Quesada, el capitán Martín Galeano partió en 1539 con el fin de establecer un asentamiento en Vélez. Alrededor de julio Santander tuvo sus primeros ocupantes europeos. El 20 de enero de 1540 Galeano condujo una pequeña fuerza dentro del territorio de una gente llamada los Guanes. (Existen dos principales crónicas: la de Juan de Castellanos y la de fray Pedro Simón, y relatos posteriores como los de Piedrahita y Acosta, basados en los dos anteriores). A los tres días de haber dejado Vélez, cruzó un río llamado Coconubá (Conacuba o Conatuba), y luego empezó a hallar asentamientos. El primero llamado Poasaque. Los habitantes, con su Cacique Cobaraque habían huído sin ofrecer resistencia, y luego accedieron a una reuníón pacífica. En un valle vecino recibieron regalos; esto se repitió en Poima. En territorio del cacique Chalalá los habitantes resistieron y fueron necesarios ocho días de persecución y lucha para la pacificación. Acosta dice que en Chalalá, Galeano logró capturar "varias familias"; fuera de estos indicios sobre el modelo de asentamiento, lo único que nos cuentan las crónicas es que las mujeres eran inteligentes y afectuosas. La gente esa de tez clara, y una capacidad poco usual para aprender el español. Los relatos al ayudarnos a localizar a Chalalá coinciden en que el río Chicamocha entonces Ilamado Sogamoso, pasaba junto a uno de sus lados; parece probable que fuera algún punto en las cercanías de Mogotes y San Joaquín.

El actual Charalá está situado en el alto río Fonce, y a menos que éste haya sido confundido con el Sogamoso no se encuentra (Charalá) en el mismo lugar de donde proviene su nombre. Galeano prosiguió hacia el Norte: a lo largo del río encontró gran cantidad de viviendas abandonadas; hallaron alimentos, ropa, tejidos y algo de oro. No hay mención alguna a asentamientos nucleados, solo "ugares bien poblados"· (Castellanos); realmente nada semejante a lo que podría llamarse un «pueblo». Se tuvo noticia de un belicoso cacique llamado Macaregua. El y su gente ocuparon los abruptos de una ladera; en su intento de someter a sus habitantes la infantería escogió la casa más grande suponiéndola morada del cacique; fueron contra atacados y repelidos por una organizada banda de guerreros. La batalla fluctuó de un lado a otro hasta que un español fue asesinado; cuando intentaban rescatar el cadáver, llegaron otros indios, pero fueron obligados a batirse en retirada. Del relato se concluye: primero, las viviendas fueron levantadas en la falda de las colinas y no en terreno plano. Segundo: No hay indicio de que vivían en un solo asentamiento nucleado. Tercero: Aquellos que se vinieron a la batalla provenían de "barrios" vecinos. Cuarto: Simón dice que el terreno del pueblo era accidentado, luego (los españoles) cambiaron de posición, ubicándose en la planicie; por fortuna no hubo ataque ya que se decía que la planicie estaba colmada de indíos. Deseosos de saber de donde habían llegado tantos la expedición recorrió sus asentamientos; en primer lugar fueron a Guanentá, según se cree el más importante cacique Guane; este cacique vivió en la Mesa de los Santos. Los habitantes huyeron. Los soldados mantuvieron la persecución hasta que uno de ellos cayó en una emboscada. Los españoles sorprendieron a los Guanes asegurando su derrota. De manera similar reaccionaron los habitantes de Burategua. El sometimiento de Butaregua trajo consigo la capitulación de todos los Guanes vecinos. De Butaregua la expedición se dirigió a Bócore que probablemente se encontraba en el Valle del Río Suárez. Según Castellanos, Galeano esperó en Bócore a que el cacique Cacher se entregara; una infantería de 20 soldados y dos jinetes fueron enviados a darle una lección. Cuando entraron a Chianchón una banda de cuarenta guerreros atacó y peleó hasta que todos ellos murieron o fueron capturados. Galeano avanzó hacia Vélez pasando por Siscoteo, Cotisco, Carahota, Sancoteo y Cupayñata.

Alonso Luis de Lugo llegó a Vélez en mayo de ese año. Como gobernador, envió a Alonso Suárez a reasignar territorio Guane. Para Jerónimo de Aguayo la asignación incluía Chianchón. Ofendieron a Chianchón; este asesinó a los españoles. El incidente mostró ser el catalizador de un levantamiento general Guane con Chianchón a la cabeza. Eventualmente se constituyó una fuerza expedicionaria bajo las órdenes de Juan de Ribera. Su misión, castigar a los culpables. El resultado fue aproximadamente cuatro años de descontento y resistencia contínua.

En 1547 Miguel Díaz de Armendáriz envió a su sobrino Pedro de Ursúa a concluir lo que Ribera había iniciado. Se produjeron por lo menos cuatro enfrentamientos antes de que Chianchón fuera derrotado y puesto en prisión.

Bartolomé Hernández de León, poseedor oficial de Poasaque administraba también el territorio de Chianchón; demostrando extraordinaria iniciativa en su trabajo dio con el lugar originario de los yariguíes ocupantes del extremo sur de las montañas entre los ríos Opón y Sogamoso, al Occidente del Suárez.

En 1551, Hernández condujo una expedición dentro del terrritorio yariguí. Encontró una gente bastante diferente de los Guanes, pero que tenían una lengua común, costumbres y vestido. Hernández visitó la provincia Guane, y con censo informal (1548), señalaba que en ocho años el sarampión, las viruelas, el trabajo forzado y las guerras había reducido el número de indios a 1600.

La población real de la provincia Guane se aproxima más a la citada por Simón, según la cual Vélez tenía cien mil indios incluyendo la provincia Guane.

Castellanos dice que las treinta mil casas se encontraban "en el circuito propiarnente denominado Guane, solamente". Un cálculo aproximado del área asociada con Guanentá incluiría los municipios de Aratoca, Barichara, Curití, Los Santos y San Gil. Sabemos que cada casa estaba habitada por alguna forma de familia extensiva. Si cada casa alojaba un promedio de 10 personas, la densidad sería de 270 personas por kilómetro cuadrado, casi seis veces la de 1971.

Sí, como lo sugiere la escasa evidencia, la población indígena no sobrepasaba la de hoy, no hay necesidad de explicar el tamaño de la población postulando asentamientos nucleados. Esto no implica que éstos con más de dos o tres viviendas existieran. No se encontraron grandes sitios estratificados de habitación, unicamente pequeños sitios superficiales.

En 1586 todavía quedaban algunos Guanes; después de esta fecha no se hace referencia alguna de ellos. Sin embargo, los archivos locales indican que no desaparecieron.

Tomado del libro Arte Rupestre Guane, en la Mesa de Los Santos
por Hector Pinto Torres, Alvaro Acevedo Tarazona y Oscar Armando Pinto Malaver, Editorial La Bastilla, 1994