Ruven Afanador

Bucaramanga, Santander

Fotografos

Figura Humana

Ver sección completa  Ver sección completa

Ruvén Afanador

http://www.art-dept.com/artists/afanador/ 

www.ruvenafanador.com

fotógrafo

Vea:

    Ruven Afanador en Revistaml


Bucaramanga, 1959

EL FOTOGRAFO  

Jean-Luc Godard lo dijo a través de uno de sus más inolvidables personajes: "Fotografiar un cuerpo o fotografiar un rostro son dos maneras de fotografiar un alma". Y Ruvén Afanador sitió desde muy temprano, cuando vivía en Santander y aún no había encontrado respuesta para el océano de inquietudes que le planteaba su sensibilidad alerta, que su misión en este mundo era precisamente fijar recuerdos, recomponer memorias, revivir amores, rostros y cuerpos barrenados por el huracán del tiempo: dar un testimonio sobre las huellas que las almas dejan en la arena, demostrar que salvo estas, los demás rastros del paso del hombre sobre la tierra son fatalmente vulnerables, están destinados a convertirse en neblina.

Su temprana vocación para detectar la belleza y perpetuarla, lo llevó a ser un niño distinto, una criatura proustiana de tierra caliente, que recorría con exultación los salones y campos y habitaciones y rincones y escondrijos de una casa grande e imponente, la gran casona familiar de los recuerdos sensibles, el gran útero de todo lo que vendría luego, orgullosa matrona de piedra de uno de los mejores barrios de Bucaramanga y la estación más violenta de la vida.

Afanador partió hacia un exilio voluntario, no sin nostalgia, con el firme propósito de hacerse fotógrafo y de esa manera exorcizar y sofocar sus fantasmas, sus ángeles y demonios interiores y, sobre todo, el diálogo que los tiempos -pasado, presente y futuro- desatan en el corazón de los artistas, y el que sería letal si no existieran las herramientas del arte.

Y se puso en contacto con "la ciudad de las ciudades", Nueva York, con sus movimientos espasmódicos, sus ojos enormes, sus lenguas voraces, sus universos múltiples. La cámara de Ruvén Afanador entró en acción muy pronto, pero, curiosamente, tomando fotos de allá el hombre daba testimonios de acá: el diálogo de los tres tiempos estaba instaurándose.

Algo había, según afirman quienes conocieron la obra de Ruvén Afanador en su período embrionario, que traspasaba los límites convencionales; se trataba de unas imágenes de frontera, capaces de suscitar en el espectador la más infinita gama de emociones, casi todas en el borde de lo poético, lo tembloroso, lo extremo: indagación sobre los significados ocultos de los rostros y los cuerpos.

Prontamente muchos se percataron del legado ardiente y la mágica aparición de lo invisible, inscritos en las fotografías de Ruvén Afanador, y es de esta forma como sus trabajos fueron adquiriendo una dimensión insospechada y sutil.  Por eso, grandes figuras mundiales lo buscaron para que él las atrapara con su cámara.

Robert De Niro, Isabelle Adjani, Gabriel García Márquez, Antonio Banderas, Lenny Kravitz y otras luminarias del mundo del arte y la literatura, así como las más inquietantes mujeres, aquellas que llevan consigo el indeleble y fatal signo de la verdadera y trágica belleza, pasaron por el lente de Afanador. Pero igualmente docenas de rostros fugitivos, destinados a la vacuidad y la nadería, se perpetúan en las fotos de Afanador, tan únicas como una pintura, un poema o una pieza musical.

También Alvaro Restrepo, el gran bailarín colombiano, entró a formar parte de esta deleitosa galería, en estos trabajos donde el cuerpo y el rostro desovillan el hilo de Ariadna que va de la vida a la muerte, de la fiesta erótica a la ordalía, del estallido sensorial a la concentración mística. Se trata del encuentro increíble entre dos maneras exquisitas de encarnar el tiempo: en el movimiento y en la quietud, en el instante y en el recuerdo, en la desesperación de la danza y en la contemplación de la instantánea. Encuentro excepcional, gran teatro de la memoria. Porque, como lo afirmó certeramente Octavio Paz, "la muerte nos condena a la cultura... "

German Santamaria

Tomado de la Revista Diners, enero del 2000

horizontal rule

 

de PAOLA VILLAMARÍN,  Redactora de El TIEMPO

Es uno de los fotógrafos más importantes del mundo.
Por su cámara han pasado grandes estrellas del rock,
actores de Hollywood y reconocidas modelos.
Ahora presenta su trabajo más personal con jóvenes toreros
de Colombia, Perú, México v España.

Sus fotografías revelan apenas un fragmento de algo más grande, de algo que siempre está oculto y es imprescindible descubrir. No importa si los personajes de sus trabajos son Val Kilrner (Batman), Liam Nesson (La lista de Schindler), la modelo Christy Turnington o un aprendiz de torero que vive en Bogotá o Lima, sus imágenes siempre son perversas, perturbadoras y muy sensuales.

De eso dan cuenta las foto grafías que el colombiano Ruvén Afanador (Bucaramanga, 1959) ha publicado en las más importantes revistas del mundo -Vogue, Elle, Esquire, New Yorker, Rolling Stone, New York Times Magazine y Vanity Fair- y se reafirma en los sugerentes trabajos en blanco y negro que presenta en su primer libro, Torero, que pronto saldrá al mercado en todo el mundo.

Torero (con prólogo de Héctor Abad Faciolince) es su trabajo más personal y una especie de homenaje a Latinoamérica. Para desarrollarlo viajó a Colombia, México, Perú y España y captó la intimidad de unos jóvenes matadores que llevan en sus ojos la ilusión de convertirse en estrellas de la arena.

Tomado del diario El Tiempo, 28 de octubre de 2001

horizontal rule

 

  EL FAMOSO FOT?GRAFO COLOMBIANO, RUVEN AFANADOR REGRESA A COLOMBIA PARA PARTICIPAR EN EL BOGOTÁ FASHION. ENTRE SUS TRABAJOS SE DESTACA LO QUE HA HECHO PARA LAS REVISTAS ELLE Y VOGUE ALEMANA, DONDE PUBLICA MENSUALMENTE.

POR FELIPE ESPINOSA

La percepción de la moda a través del lente de una cámara de fotografía es el resultado de un íntimo proceso de análisis, de reflexión y, sobre todo, de seducción. De la seducción que necesariamente debe surgir entre fotógrafo, modelo y prendas. Y en esto, el colombiano Ruven Afanador es un maestro, o más bien un romántico empedernido. Cada una de sus fotos de moda contiene dentro de sí una profunda historia de amor.

Sus imágenes están llenas de referencias históricas o geográficas, tienen un claro sentido de opulencia y recrean momentos de fantasía en los cuales la modelo deja de ser un simple maniquí y se convierte en la encarnación de un personaje. "Como fotógrafo, no creo imágenes que estén de moda. Mi interés se dirige hacia la necesidad de lograr fotografías que tengan una razón de ser. Y eso se manifiesta a través de la ropa, del peinado, del maquillaje y, por supuesto, de la misma locación. Mis imágenes deben comunicar un tema que evoque un lugar, el pasado o el futuro", afirma Afanador. Lo cierto es que cada fotografía representa la puesta en escena de una imagen íntima, una imagen que existe, de forma detallada y precisa, en su mente.

Ruven Afanador partió de Colombia hacia Estados Unidos cuando tenía 14 años. En la universidad se enroló en las filas de

las Bellas Artes, y fue así como descubrió la fotografía. Sólo necesitó el primer clic de una cámara para caer perdidamente enamorado de esta profesión. Y desde entonces, empezó a pulir su visión de la moda. Los escasos años que vivió en el país mararon su estética: "mi niñez en Bucaramanga es la fuente de todo lo que me atrae de la belleza, la moda y el estilo. Uno de mis primeros recuerdos es estar sentado en el suelo observan do a mi madre. Ella tenía un hermoso pelo largo, y se lo estaba cepillando frente al espejo. Recuerdo perfectamente la forma en que observaba con placer su reflejo. Por esto, toda la imaginería clásica se convirtió después en uno de los parámetros de mi trabajo". Lo cierto es que el simbolismo religioso y las tradiciones culturales de Latinoamérica marcan el trabajo de Afanador. Y es, sin duda, ese carácter romántico y costumbrista el que se ha convertido en el pilar principal de su visión estética.

Después de seis años de ausencia, Afanador regresa a Colombia para presentar dos grandes capítulos de su trabajo. En el marco del Bogotá Fashion y el Foto Museo, presentará una exposición en la calle de algunas de sus fotografías de moda más recientes y en Bucaramanga, su ciudad natal, presentará en la Biblioteca Gabriel Turbay una exposición con imágenes de su recién publicado libro Torero, trabajo que realizó con matadores en Colombia, México, Perú y España.

Tomado de la Revista Fucsia No. 22, marzo de 2002

horizontal rule

 

 

Ruven Afanador, en la moda

El fotógrafo santandereano recibió en el año 2000 el Fashion Award de París.
La muestra sé hará en conjunto con el Bogotá Fashion2002.

Ruvén Afanador es uno de los pocos fotógrafos Colombia nos que puede decir que ha tenido frente a su cámara a personajes como Lenny Kravitz, Diana Ross o Liam Nesson. Es un genio de la cámara y uno de los grandes fotógrafos de momento en el campo de la moda.

A fimales del año pasado, Afanador presentó su libro Torero, en el que se aproximaba al mundo de la tauromaquia desde las posibilidades que le dio el blanco y negro. Ahora, a partir de mañana, expone en el Fotomuseo el trabajo que ha desarrollado en el campo de la moda.

La muestra, que se presentará en el Parque El Virrey, de la calle 88 con carrera 15, se hace dentro de la programación del Bogotá Fashion.

El trabajo de Afanador en la moda fue reconocido mundial mente en el año 2000; cuando recibió el premio Fashion Awards-París 2000. Sus fotografías han sido publicadas en revistas como de GQ, Vogue, Rolling Stone, Vanity Fair y New York Magazine,

Para esta exposición se seleccionaron 58 imágenes. Según Gilma Suárez, directora del Fotomuseo. "Para escogerlas tuvimos en cuenta que estuvieran conectadas por un hilo conductor y que el tema principal fuera América La tina. Se presentarán fotos tomadas en Colombia, Perú, Argentina y Chile. La decisión de que sean exhibidas en las calles capitalinas la tomó el propio fotógrafo, pues quiere que su obra sea conocida por todo aquel que quiera acercarse a ella".

Tomado del periódico El Tiempo, 8 de marzo de 2002

horizontal rule

  Ruven Afanador no se deslumbra con nadie. Sus fotos han sido portada de GQ, Vogue, Rollinlg Stone, han aparecido en Vanity Fair y en New York Magazine y más. Buena parte de las grandes estrellas de Holly wood han pasado por su lente, desde Val Kilmer hasta  Liam Neeson. Ha incursionado también en video y fue el responsable de la dirección de Rock and Roll is Dead y Circus, de Lenny Kravitz.

Sin embargo, Afanador no es sólo moda, cine y rock and roll. Sus imágenes también han cautivado a los curadores de varios museos y en su país, Colombia, es más reconocido por su presencia en el Museo de Arte Moderno que en la Vanity Fair. Afanador ha realizado varias series que se salen del esquema del clásico fotógrafo de celebridades al fabricar imágenes que resaltan el elemento extraño de sus modelos.

El año pasado ganó el premio "Fotógrafo del Año Fashion Awards, París 2000", y dentro de poco publicará un libro sobre la fiesta brava, Torero, asesorado por uno de los pocos personajes que logra impresionarlo, su compatriota y premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.

Tomado de la Revista Gato Pardo, No.17, septiembre de 2001

horizontal rule

 

 

Ruven Afanador, visto por su padre

por Andrés Felipe Solano

La iinfancia; la juventud, las pequeñas historias cotidianas en Bucaramanga, su ciudad natal, donde además expone por primera vez y que han hecho del. fotógrafo Ruven Afanador uno de los más importantes del mundo. Un relato en la voz de su padre Ernesto Afanador

Dede una sala de Bucaramanga su padre, con voz serena y una cor bata de pequeños tunjos amarillos, regala las claves de la obra de Ruven Afanador. Sus sobrinas escuchan atentas el relato que hace Ernesto sobre lo que fueron los años decisivos para el hombre que en el 2000 fue escogido como Fotógrafo del año en los Fashion Awards de París. 

Se resisten a creer que una de las influencias más fuertes en su carrera hayan sido los retratos que se exponían en Fotos Serrano, esa casa foto gráfica del centro de la ciudad por la que todo el mundo pasa. 

Cuenta Ernesto Afanador que su hijo se pasaba largas horas mirando la vitrina del sitio hasta quedar mareado. Los Serrano eran Ios fotógrafos oficiales de las reinas del departamento y esa estética de maquillaje contrastado, de labios rojos y peinados altos, de mujeres idealizadas, sedujo a su hijo para toda la vida. Una de las concursantes persiste intacta en su memoria: Tulia Inés. 

De una manera secreta, imperceptible, en las portadas que Afanador ha realizado para las revistas Vanity Fair, Vogue, .G o Esquire, viven de nuevo aquellos retratos vistos repetidas veces. "El circo y el carnaval del Hielo también le encantaban", así como las torturadas imágenes de las procesiones de Semana Santa a las que asistía de la mano de Ernesto. 

Cristos martirizados, corazones de Jesús sangrantes, vírgenes con la mirada perdida, aparecen velados cada tanto en sus trabajos como recuerdo de los 14 años que vivió en Bucaramanga. Lo confirma la entrevista que le concedió al diario de esos primeros años, vanguardia Liberal. "Cada foto que tomo puedo asociarla con mi niñez, pero generalmente soy el úníco, que se da cuenta de esto". 

La familia Afanador viajó a Estados Unidos en 1972 dejando para siempre la casa de la 36 con 15, la Relojería Suiza, que el padre tenía en el viejo Sanandresito, o antiguo parque Centenario -hoy Aquileo Parra- y el Colegio Adventista Libertad, donde estudió Ruven. 

Llegaron a Michigan y en el sótano de la casa donde se instalaron el futuro fotógrafo hizo sus primeras tomas. Marta, su hermana del alma, fue la primera mujer que posó para él. Con el tiempo la idea de estudiar administración se deshizo y la idea de vivir de una cámara empezó a cuajar. Antes que su teléfono no dejara de sonar con llamadas de editores de todo el mundo, Ruven trabajó de asistente de archivo y de fotografía. Luego montó diminutos estudios por todo Washington hasta que viajó a Milán, lugar donde empezó a conocer la gloria pero al que llegó de noche y muerto del miedo. Por fortuna el terror fue superado a la primera mañana, cuando abrió la ventana de su habitación. Ahí estaban las mismas tejas de barro que poblaron su infancia y una luz que sólo había visto: en Bucaramanga. 

Cuando viene a la ciudad donde nació exige que lo lleven a Ios parques del centro para sentir esa luz que todavía lo acompaña. "En la carretera al aeropuerto pide que paremos y se queda. viendo la tierra, que se pone roja al atardecer. Los ojos se le aguan", dice su padre ante la mirada atónita de las primas. Volvió a pasar hace un mes, cuando dejó su estudio en un penthouse neoyorkino y en persona inauguró una exposición en el Instituto Municipal de Cultura. "También fuimos a La Pamplonesa a comer empanadas y casi nos enloquece por unas papas fritas de carro". 

Pero por el tono eufórico de una de sus primas, sin duda lo que más emocionó al bumangués -que ha fotografiado a Al Pacino, Nicolas Cage y dirigido vídeos de Lenny Kravitz- fue la picada que le prepararon de despedida. No podía quitarle la mirada a las flores de papel que coronaban la montaña de carnes, embutidos y papitas. Eso y la luz naranja y las fiestas de quince de sus hermanas en las que les llenaban el pelo de laca dorada, son las cosas de las que Ruven Eafanador no se ha podido desenamora

"Lo que nunca le gustó fue la lucha libre, una vez lo llevé y salió corriendo". Ahora es a don Ernesto al que se le aguan los ojos.

Tomado de La Revista, de El Estador, No.119, 27 de octubre de 2002

horizontal rule

  Nació en Bucaramanga hace 45 años pero abandonó Colombia cuando tenía 14. Vive en Nueva York y ha obtenido dos premios importantes por su trabajo fotográfico. En 2000 fue elegido en París como el mejor fotógrafo de moda del año y en 2003 una de sus obras fue escogida como la mejor fotografía publicada en medios impresos.

En su campo Ruven puede ser equiparado, por el reconocimiento mundial que tiene, con uno de sus ídolos: el escritor Gabriel García Márquez. Ha publicado dos libros, Torero y Sombra, firmado por el fotógrafo. Este último fue prologado por Jean-Paul Gaultier. Su maestría en la imagen le permitió incursionar en la dirección de videos. Hizo dos para Lenny Kravitz y uno para el grupo surafricano Akumba Zoo. Ruven es un artista.

Tomado de la Revista Caras, edición Noviembre de 2004

horizontal rule

 

 


Expone sus obras en Sevilla 

La muestra de retratos Mil besos rinde homenaje a la belleza de la mujer

Ruvén Afanador, fotógrafo colombiano radicado en Nueva York, es el autor del cartel de la XV Bienal de Flamenco de Sevilla.

Sus fotos estarán en la muestra hasta el próximo 15 de octubre (2008) en la avenida de La Constitución de la ciudad española.

La exposición Mil besos viajará a otras ciudades de Andalucía, España.

Estos retratos reunidos conforman la exposición `Mil besos, son de mujeres flamencas y el estilo no es nada convencional.

Para la junta de Andalucía, la muestra de Afanador ofrece una visión distinta y atrevida influenciada por Penn y Man Ray.

También se percibe su trabajo en fotografía de moda ya que él ha trabajado para revistas como Marie Claire, Rolling Stone, Time, Vogue, Elle, Vanity Fair y New York Magazine. Además, en el periódico New York Times sus obras aparecen con frecuencia.

`Mil besos está conformada por 64 fotografías en blanco y negro de gran formato que retratan a reconocidas cantaoras y bailaoras como Esperanza Fernández, Eva Yerbabuena, Farruca, Manuela Montoya y Matilde Coral.

El artista sacó a las mujeres de su entorno del flamenco a hizo su trabajo con ellas en playas, fincas y minas.

Las modelos vistieron diseños de grandes firmas y llevaron peinados con moños de 30 centímetros

Según la junta de Andalucía, la obra de Afanador es romántica, misteriosa, sensual y perturbadora.

¿Con quién trabaja?

Algunos de sus clientes comerciales son las marcas Yves Sant Laurent, Victorias Secret, Christian Dior, Carolina Herrera, LOréal, ?scar de la Renta y Lancóme. Artistas como Janet Jackson, Beyoncé, Eva Longoria, Jennifer López, Salma Hayek, Sandra Bullock, Monica Bellucci, Nicole kidman, Jennifer Aniston, Celine Dion, Jane Fonda, Al Pacino, Robert de Niro, Penélope Cruz y Antonio Banderas, entre otros, han posado para él. También hizo un video para Lenny Kravitz.

Tomado del periódico El Tiempo, 18 de septiembre de 2008

horizontal rule

 


Los Mil besos de Ruvén Afanador

El fotógrafo colombiano Ruvén Afanador acaba de publicar su tercer libro. Mil besos es un recorrido inédito por la fiesta flamenca y las distintas generaciones del canto andaluz. "Por muchos años imaginé cómo sería la mujer del flamenco... cómo se vestiría, cómo sería su pasión... su alegría y su tristeza. Imaginé desde su risa más alborotada hasta su más honda desesperanza. Y siempre soñé que un día conocería a esas mujeres que adiviné inspiradas por cuentos de viajes a España oídos en mi niñez.", dice Ruvén.

El lente de este osado artista, acostumbrado a retratar modelos, toreros, bailarines y celebridades con cuerpos delgados y esculturales, esta vez se enfocó en mujeres voluptuosas y exuberantes, a las que el paso de los años ya se les nota en la piel. "En una época en que la moda no celebra la gordura ni la edad, quise mostrar la pasión y la fuerza escénica de la feminidad de estas mujeres", le dijo ala revista Semana.

La musa de Mil besos es Isabel Peña de Afanador. "Mi mamá siempre me ha inspirado y siempre imaginé que el libro iría dedicado a ella. Sus gestos femeninos forman parte de mis primeras memorias", afirma Ruvén, quien aún conserva la imagen de su madre cepillando su lustrosa cabellera frente a un espejo antiguo, mientras él se deleitaba con su belleza.

Afanador reconoce que este libro es un homenaje a la mujer a través de las cantaoras y bailaoras de flamenco como Esperanza Fernández, Eva Yerbabuena, Farruca, Manuela Montoya o Matilde Coral, entre otras. El autor consigue introducirlas en escenarios como playas, fincas o minas; peinarlas con moños de 30 centímetros; maquillarlas, inclusive, de cuerpo entero, y vestirlas con diseños de grandes firmas como Versace, Gaultier, John Galliano, Isabel Toledo y Roberto Cavalli.

El reconocido diseñador John Galliano escribió en el prólogo del libro: "Desde el momento en que conocí la fotografía de Ruvén Afanador, quedé hechizado, tanto por su fuerza y belleza, como por las historias que se desdoblan de su arte. Las imágenes saturadas de tinta, son elegantes y audaces, en partes iguales, exquisitas y crudas. Sus magníficas fotografías serán inmortalizadas junto a las obras legendarias de esos maestros que siempre lo han inspirado".

Gracias a ese inconfundible estilo es que el colombiano es uno de los fotógrafos preferidos de importantes casas de moda del mundo y de editores de revistas. Por su lente han pasado modelos y estrellas de Hollywood como Jane Fonda, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Al Pacino, Robert de Niro y Christina Aguilera, entre otros. Muchos comparan su trabajo con el de Annie Leibovitz y Mario Testino, dos grandes figuras de la fotografía de moda.

Las imágenes de Mil besos se exhibirán en numerosas galerías y museos de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Sus flamencas harán parte del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá en el 2010. Este bumangués asegura que se quedó con las ganas de retratar a Fanny Mikey. Ella era una mujer apasionada y me hubiera encantado que posara para este libro", anota.

Tomado de la Revista Jet-Set, Edición No. 177, 7 de octubre de 2009

horizontal rule

   

Por primera vez, el fotógrafo colombiano radicado en NY presenta retrospectiva.

por Melissa Serrato Ramírez

Ruven Afanador es el fotógrafo colombiano contemporáneo más reconocido en el mundo. Cotizado fotógrafo de moda y agudo retratista, ha capturado con su lente desde iconos del cine, la televisión, la música y el modelaje -Sandra Bullock, Oprah Winfrey, Al Pacino, Liza Minnelli, Beyoncé o Heidi Klum- hasta políticos y líderes mundiales, tipo Bill y Hillary Clinton.

Mientras preparaba los últimos detalles de su retrospectiva Yo seré tu espejo, la primera de su carrera y que se abre el 25 de agosto en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, Afanador le reveló a EL TIEMPO la mística de su mirada.

La actriz y modelo colombiana Sofia Vergara¿Por qué decidió llamar así su exposición?

Me fascina el espejo. Cuando están preparando a una persona que voy a retratar, hablo con ella mientras está frente al espejo, con las luces que la rodean; toda mi conexión y mi charla siempre son por medio del espejo. Cuando empiezan a peinarlas, maquillarlas y arreglarles las manos, empiezo a ver los gestos y las poses muy sutiles, y por el modo como se comportan frente al espejo sé cómo lo harán frente a la cámara. Entonces, de ahí salió el título, y me parece que es muy real en cuanto al contexto de mi proceso en los retratos.

¿Qué más ve en ese momento?

De todo un poco. Como fotógrafo, presenciar ese momento íntimo en el que la persona está sin maquillaje, sin peinado... Está totalmente como un lienzo en blanco que vas a empezar a pintar. Eso me ayuda mucho a ver cómo se siente la persona sobre sí misma, a crear cierta confianza y me revela lo que estoy buscando cuando llega el momento de hacer la fotografía.

Usted es reconocido por saber convertir a las personas en personajes y a los personajes en personas. ¿Cómo lo logra?

Siempre es un balance de todo un proceso, como una danza. Con quienes son muy famosos puede ser difícil encontrar la persona, la de carne y hueso, pero busco muchas referencias y se las muestro mientras que estamos alistándonos para que ellos entiendan por qué lado me gustaría irme; eso, generalmente, ayuda bastante. Con quienes no son famosos, pero les quiero dar el toque del empuje para que se vean como personajes, es bastante fácil porque no vienen con una imagen que está preconcebida y que tienen que mantener.

¿Cómo llega el retrato ideal?

Es parte de todo el proceso del espejo, porque desde ese momento estoy creando las fotos y busco encontrar en la persona algo que me satisfaga para la imagen que quiero tomar. Luego, espero el instante en que la persona tenga un poco de abandono frente a la cámara. Así, después, en la foto no parece como si la persona se estuviera protegiendo de algo. No quiero que en las fotos se sienta nada de por medio.

¿Qué significa para usted haber retratado a grandes personalidades del mundo?

Muchísimo. Son personas que me atraen mucho, que me llaman la atención y me inspiran. Algunos son del mundo de Hollywood, otros de la política, del poder o controversiales, y los retraté porque sentía que podía hacer algo especial.

Las fotos de esta muestra son en blanco y negro. ¿Por qué?

Si yo pudiera hacer todas mis fotos en blanco y negro, elegiría esa opción siempre, porque transforma la manera en que vemos. Además, creo que la mayoría de personas se ven mejor en blanco y negro. Una foto en blanco y negro es más clásica y tiene una vida más larga.

La modelo Brasilera Ana Beatriz Barros¿Cómo escogió la fotografía que abre la exposición?

Escogí la que me representa totalmente. Es la de Ana Beatriz Barros con un fragmento de un poema de Pablo Neruda escrito con mi letra. La tomé para un proyecto que estuvo inspirado en su vida, porque siempre he amado a Neruda, y la hice en las playas de Chile donde él vivió. Eran como 80 fotografías y en cada una escribí unos fragmentos de sus poemas, pero esta foto es especial... No me canso de mirarla.

¿En qué sentido lo representa?

Cuando veo de dónde vengo, en mi familia no había nadie que fuera artista y no sabía que tenía esta vocación; entonces, como en el poema, me doy cuenta de que todo esto llegó a mí de repente, yo no lo estaba buscando, simplemente nació en mí este amor por el arte de la fotografía. Ahora, mi lenguaje visual se ha convertido en la forma con la que me comunico con el mundo. Me representa también porque yo podría vivir toda la vida en el ámbito de esta imagen, podría hacer todos mis retratos en ese mundo y tener siempre esa imagen de muestra para todo.

Si yo tuviera que escoger para mí una sola fotografía de todas las que he hecho a lo largo de mi vida, sería esa. Siento que es evocadora y que trasciende frente a cualquier otra, y esa es mi idea como fotógrafo, que no solamente vean en una revista o en un libro una foto bonita y pasen la página, sino que la foto tenga algo que te lleve a otro nivel.

¿Se divierte haciendo las fotos?

No mucho, generalmente, porque le tengo mucho miedo al momento de hacer las fotos, que es cuando todo depende de que la persona que está al otro lado te dé algo. Esos momentos son muy tensos para mí, trato de no demostrarlo, que no se dé cuenta nadie, pero es un momento de nervios y estrés. Cuando siento que ya tengo lo que necesitábamos, me quedo más tranquilo y me puedo divertir. A mí me encantan el humor y la risa, pero entiendo que es algo que nace muy naturalmente durante el proceso.

Tomado del periódico El Tiempo, 14 de agosto de 2011

horizontal rule

 

Yo seré tu espejo

por Andrés Ramírez

Han sido casi tres décadas de trabajo ininterrumpido para las más importantes revistas y casas editoriales del mundo. Por eso es tan difícil sintetizar la obra de Ruven Afanador en tan sólo 80 retratos.

Jeff Boyd, el hombre de las tarantulas, 1989La exposición Yo seré tu espejo, que se presenta el 25 de agosto en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, es una retrospectiva de imágenes en blanco y negro en las que se ve el hilo conductor que entrelaza la obra del fotógrafo. Afanador reconoce que este fue un proceso más complejo de lo que imaginó. "Fue como esculcar en un armario antiguo en el que iban apareciendo fotografías que no recordaba haber tomado, pero que no quería dejar por fuera". Además, asegura que esta ha sido una experiencia valiosa porque le permitió volver a aprender de sí mismo. "Me hubiera podido inclinar por un ángulo de moda o de celebrities de Hollywood, pero a medida que avanzaba en la edición sentía que debía tomar una dirección más personal, escoger los retratos que han marcado algún punto importante en mi carreray en mi vida. En este sentido, las imágenes que presento tienen más el espíritu de la revista The New Yorker".

La selección final es una muestra heterogénea, con retratos de políticos como Bill y Hillary Clinton, modelos como Vanessa Paradis y estrellas de cine como Cate Blanchett y Marión Cotillard. Pero también aparecen personajes anónimos que se atravesaron de manera espontánea en la vida de Afanador. "Aunque la edición de las fotos fue una tarea compleja, hay ciertas imágenes que desde el principio sabía que debían formar parte de la exposición. Una de ellas es el retrato que tomé del criador de tarántulas -la foto más antigua de la exhibición-. Otra es el retrato de Cate Blanchett que tomé para The New Yorker, pero que nunca se publicó".

Otro factor que planteó un gran reto fue montar una retrospectiva dentro de un ambiente museo-gráfico basado en imágenes producidas en un ámbito comercial como el de las revistas. Cada uno de los 80 retratos escogidos fueron tomados para medios impresos, con las limitaciones editoriales, comerciales y de tiempo que esto representó para él.

El trabajo de Ruven Afanador posee una naturaleza lineal, es una obra inacabada que se complementa siempre con la siguiente fotografía. Contrario al trabajo de algunos de sus ídolos del siglo XX, como Irving Penn y August Sander, quienes incursionaron en la fotografía de manera intuitiva y durante su vida tuvieron varios puntos de rompimiento. "Me siento muy cómodo con el estilo y la evolución de mi trabajo. Me parece muy bonito que una foto recuerde otra foto. No me gustan los rompimientos, porque es algo traumático. Prefiero que mi siguiente fotografía sea un reflejo y una continuación de la anterior, eso asegura una continuidad estética, algo esencial en mi obra".

Ruven Afanador recuerda que el fotógrafo norteamericano Richard Avedon le dijo alguna vez: "La fotografía es la realidad, pero no la verdad". Marilú Menéndez cree que en el caso de Afanador es todo lo contrario: "No son la realidad, pero son la verdad. Sus fotografías llevan a seres célebres, bellos muchos, humanos todos, a un espacio que trasciende la obsesión contemporánea por la fama, un lugar íntimo y honesto de intensa complicidad con el fotógrafo...".

Tomado del periódico El espectador, 22 de junio de 2011

horizontal rule

 

 

 

El minimalismo barroco

por Héctor Abad Faciolince

A la poesíaarroca le gusta el oxímoron: la luz oscura, el hielo abrasador, el fuego helado. La fotografía de Ruvén Afanador está impregnada de esa misma condición contradictoria: es, al mismo tiempo, barroca y minimalista, o mejor, barroca de mente y minimalista de cuerpo. Las víctimas de Afanador tienen que aceptar que se las suba al altar de los sacrificios y, una vez allí, repetir y actuar todos los rituales (posiciones, ropajes, gestualidad, ornamentos) necesarios para llevar a cabo la ceremonia del retrato. En el altar tradicional de los sacrificios se extraía el corazón; en el altar de Afanador te sacarán el alma. Si no te entregas, peor para ti, pues será más doloroso, y en tu gesto inauténtico saldrá a flote tu condición de no persona, es decir, de vacío animado, de autómata.

Ingrid Betancourt - Foto: Ruven AfanadorRuvén Afanador no busca el parecido ni pretende retratar la esencia de cada cual. La cara, tu máscara más cara, no podrá seguir siendo lo que suele ser: una barrera de defensa, un enigma, o -en el mejor de los casos- el resumen de tu paso por el mundo. Tampoco va detrás de la personalidad. Esta, dependiendo de si el retratado es capaz de entregarse, puede aparecer o no, pero ni siquiera es esto lo que importa. Afanador, en sus altares barrocos y minimalistas, escenifica un drama, un drama irreal que rompe la rutina. Miren, por ejemplo, las muletas que le entrega a la actriz Emily Blunt, las cuales nos sorprenden con una forma de cuadrúpedo herido, dislocado. Todo es simple ahí, pero nos asombra y, aunque es minimalista, la presencia barroca se manifiesta en los pliegues de la tela que envuelve el torso de la modelo, casi como un retazo de la túnica de Santa Teresa (en el éxtasis de Bernini) que más que arropar insinúa y descubre las formas del cuerpo. Un doloroso éxtasis barroco; barroco y descargado, todo al mismo tiempo.

Los pocos elementos del escenario no deben engañarnos. Es simple, aparentemente, como un juego de mesa oriental, pero al jugarlo vemos que es más complejo de lo que pensábamos. Los personajes se tuercen, se retuercen, invitados al juego por el fotógrafo. Hay muchas maneras de lograrlo. Incluso si eres tieso (en general escritores, políticos, gente que se tensiona ante las cámaras) la misma tiesura del personaje se convierte en una especie de torsión congelada. Ahí quedas, como un cuerpo anestesiado, congelado, ya listo para una disección anatómica.

Afanador, durante el juego que propone, no se descuida nunca. Juega sin descuidarse. Está concentrado en las herramientas, en los artificios de su arte. Cuida puntillosamente todos los detalles. De ahí que, técnicamente, cada foto sea impecable. Todos los tonos de grises, la iluminación y los contrastes están logrados con una maestría y una aparente carencia de esfuerzo que parecen naturales (obsérvese la foto de Bill T. Jones para apreciar esta característica con todos sus matices). Y aunque parezca natural, el resultado es casi irreal, como brotado desde las inaccesibles regiones de lo onírico. En la nitidez visual van desfilando personajes raros. Como una persona extraña que viéramos pasar por las calles oscuras de un sueño.

Marcy Ian Hundley; foto: Ruven AfanadorSon personajes raros, aunque sean famosos, porque están sacados de su contexto, y son otros bajo la mirada de Afanador. El mundo de la moda o las celebridades se llevan la parte del león en esta muestra, pero quizá por ese aire de anonimato que adquieren en sus fotos incluso los más célebres, creo que donde mejor se destaca su técnicay su magia es en los personajes completamente anónimos: oscuros novilleros de provincia, alguna cantaora decadente, muchachos sin historia en una calle lejana.

Se dirá que estas fotos, cuyo origen es casi siempre el encargo comercial de una revista o un periódico, adolecen de este "pecado original" lucrativo. Este punto de vista ético, más que estético, deja traslucir una gran ignorancia de los extraños caminos que siempre ha recorrido el arte. Recuérdese que la gran mayoría de los mejores retratos de la historia del arte (Rafael, Rembrandt, Van Dyck, Velázquez, Goya, Ingres), y las más grandes composiciones musicales, y no pocas novelas, también fueron hechos por encargo, es decir, por motivos comerciales. Los artistas serios siempre han vivido de su arte. El virtuosismo y la factura final de un retrato no se los puede juzgar por el resorte inicial, sino por el resultado final.

Por muy encargado que sea un retrato, Afanador lleva a sus fotos todo el peso de su doble historia. La colombiana de la infancia, la norteamericana de su formación profesional. La escenografía es muchas veces autobiográfica y remite a un mundo que puede ser básico, campesino, pero muchas otras veces alude a los fastos de la religión católica: a sus procesiones, rituales, a las torturadas torsiones de las imágenes de los santos, desde sansebastianes hasta santateresas. Una modelo no va donde Ruven Afanador para que él la muestre como ella se quiere ver. El juego entre el fotógrafo y el modelo es de "tú me das para yo darte", y cuando más te entregues más sacaré de ti.

El resultado es este desfile de personas y personajes que nos cuentan una historia compleja, una historia donde lo masculino y lo femenino llegan deliciosamente entremezclados, con las fronteras borradas, en un juego creativo en el que todos aprenden, por un rato, a descolocarse, a ser otros por los caminos barrocos de la exageración, y por el sereno camino del minimalismo. Por contradictorio que suene, este camino artístico ha producido resultados asombrosos, en estos ambientes irreales, teatrales, que hoy, como hace ya mucho tiempo, merecen estar colgados en las paredes de un museo de arte contemporáneo. Espectador, mira con cuidado, y déjate llevar por el extraño ensueño de estos retratos. Busca y encuentra "húmedos labios a besar mil veces... Líneas de lujuriantes morbideces. Vientos que desmelenan cabelleras. Piel de flores anémicas, bellamente vestidas. Cuerpos flexibles, místicos, carnales, del mundano placer perecedero". Puro barroco, pero barroco no cargado: barroco minimalista.

Tomado del periódico El Espectador, 21 de agosto de 2011

horizontal rule

 

 


"Lo que me fascina de ser fotógrafo es que no hay reglas"

por Sergio Ramírez

Es pequeño, muy pequeño, y está sentado en el piso. Al fondo, su madre, Isabel, acaricia una y otra vez su largo cabello, mientras él mira absorto la elegante figura de la mujer en el espejo. Es uno de sus primeros recuerdos. Una imagen que quedó grabada en su mente a prueba de tiempo. Hoy Ruvén Afanador (Bucaramanga, 1959) sigue pensando que esas imágenes marcaron su forma de ver el mundo, lo cual, en su caso, es la base de todo lo que hace.

Ruven Afanador en California"No sería yo si hubiese nacido en otro lugar -responde en su apartamento en Nueva York-, Bucaramanga es mi cuna, mi referente diario, mi fuente de recuerdos, mi inspiración".-

Afanador emigró con su familia a los Estados Unidos cuando tenía 14 años, y cuando llegó el momento de las decisiones optó por una carrera "normal". Sin embargo, no necesitó mucho tiempo para decidir que lo suyo no era la Economía. Tan pronto dio el primer clic, su vida cambió. "Yo nunca pensé seguir este oficio. No sabía que sería mi pasión. La fotografía me tomó por sorpresa en la universidad. Ahí descubrí la relación que había construido en mi niñez y adolescencia con ella".

En una esquina del Central Park, en Nueva York, un grupo de modelos simulan una pelea en medio de un montón de autos en llamas. Frente a ellas, Faye Dunaway, casi estirada en el suelo, dispara sin cesar una cámara en una de las primeras escenas de Eyes of Laura Mars (1978), un tbriller sobre una fo- tógrafa de moda que se estrenó por la misma época en que Afanador comenzaba su preparación como fotógrafo, "Para mí fue como una revelación", asegura. Sin embargo, sería Laura Mars (interpretada porDunaway), la única fotógrafa de moda que Afanador vería laborar. "Ninguno me quiso contratar".

Quería trabajar con Richard Avedon, Irving Penn, Deborah Turbeville, los grandes nombres del momento, pero ninguno lo conocía, así que terminó haciendo publicidad, fotografiando hoteles, restaurantes. El primer personaje reconocido que posó frente a su cámara fue un deportista. "Michael Jordán. La toma la hicimos en Washington, poco tiempo después de que su equipo ganara la medalla de oro en las olimpiadas (por segunda vez, en 1992). Sentí que era algo muy nuevo, tanto para él como para mí. Le tomé la foto vestido de traje y con el balón en la mano. Salió en la revista Sports Illustrated la siguiente semana, hicieron un afiche con ella y fue una imagen muy popular".

Jennifer LopezHoy, sus retratos se intercalan en las páginas de revistas como The New Yorker o Vanity Fatr con las de esas grandes figuras de la fotografía. "Cuando me fui de Colombia a los 14 años, nunca podría haber imaginado que mi destino sería fotografiar a los grandes personajes de mi época". No exagera. Sandra Bullock, Robert De Niro, Gabriel García Márquez, Antonio Banderas y Lenny Kravitz son solo algunos en una larga lista de estrellas que han posado para su lente. "A Jennifer López le tomé fotos la primera vez cuando recién empezaba a ser famosa. A medida que pasan los años hemos colaborado varias veces. La foto que aparece en este reportaje la hice alrededor de la película Shall We Dance, en la que el baile juega un papel protagónico. Jennifer baila increíblemente, y cuando tomábamos las fotos yo no daba abasto para capturar cada movimiento perfecto de su cuerpo al ritmo de la salsa".

A Al Pacino lo fotografió en Nueva York, en la terraza del edificio donde el actor tiene su oficina. "Antes de comenzar la toma apareció de repente la directora india Mira Nair (Monsoon Wedding) y me preguntó si le permitía hablar con él mientras hacíamos las fotos, porque estaba tratando de convencerlo de que estuviese en su próxima película y no conseguía una cita en persona. Como yo tenía tantos nervios, me pareció que sería una buena idea para romper el hielo. Aprendí de ella y de su poder de seducción, tratando de convencerlo; además, al final, como se sentía en deuda conmigo, me dejó hacerle un retrato. Salí de allí feliz, con las fotos de dos grandes".

Dos grandes, incluyendo una directora de cine, personajes que, asegura, siempre lo han intimidado. "Almodóvar no fue la excepción. Lo admiro intensamente y me ha inspirado constantemente por más de 20 años con sus películas, que reflejan todo lo que me encanta de la mujer, y de España". Amor, por España y por todo lo español, que ha dejado plasmado en sus libros Torero j Mil besos. "Luisa Fernanda Pantoja fue una de las flamencas que forman parte de mi libro Mil besos. Recuerdo que me tocó rogarle mucho para que posara para mí. Después, cuando le hacía las fotos, continuamente me preguntaba: '¿Voy bien Ruvén?'. No he visto fumar a nadie un cigarrillo con el gusto que ella lo hacía".

Han sido cientos de imágenes, producto de una labor paciente y dedicada, una receta en la que, sostiene, intervienen tanto la suerte como un ojo entrenado. "Creo que hay que estar muy listo para lo que el personaje traiga, para tener suerte en el momento decisivo del proceso creativo, hay que tener nervios y hay que crear una atmósfera que tranquilice a la persona a la que voy a fotografiar. Hay que tener una luz ideal. La luz es clave, también lo es la música y los que colaboran con vestuario, maquillaje y peluquería. Es todo como una receta, cada detalle suma al resultado".

Ochenta de esos retratos forman parte de la exposición Yo seré tu espejo', que Afanador inaugura el 25 de agosto de2011 en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. "Las escogí porque son mis retratos favoritos. Algunos son de personas muy famosas, otros de modelos, otros de gente que, simplemente, me ha atraído". Seres a los que intenta reflejar de una forma particular, como la imagen en el espejo de esa bella mujer que cepillaba una y otra vez su larga cabellera. "Creo que todos cuando nos miramos en un espejo queremos vernos de la mejor manera, y sabemos en qué espejo mirarnos y en cuáles no, bajo qué tipo de luz... Cada persona tiene una relación particular con el espejo, simplemente, me fascina ese aspecto, la vanidad frente al espejo, y su narcisismo, su verdad. El espejo rara vez miente, no perdona mucho. Mi momento con el personaje o modelo es muy parecido, y mi deseo es encontrar siempre algo que refleje a la persona y deje el momento grabado de una manera íntima, sincera, transparente. Un reflejo en mi espejo, en mi ojo".

Tomado de la Revista Gente, Año 4 No. 8, agosto de 2011