Olga Piedrahita

Medellin, Antioquia

Diseñadores de modas

Modas

 

Olga Piedrahita

Diseñadora de modas

www.olgapiedrahita.com 

imágenes adicionales en ColArte

Artículos

 Varios


Medellin, 1954

Olga Piedrahita volcó en la moda su interés por las artes plásticas.  Mientras estudiaba arte en la Nicholls State University se le ocurrió aplicar al diseño de moda ciertas técnicas y procedimientos modernistas.  Pasó a trabajar modelos ya existentes como hace un pintor con los lienzos: para darles nueva vida y hacerlos interesantes recurrió al teñido, a la superposición de telas y otros elementos decorativos.  Desde un principio, pues, mostró independencia y atrevimiento.  Y tuvo éxito.  Abrió su primer almacén Barroco, y, como ella misma declara, "empecé a desarrollar mi idea inicial creando nuevas texturas, con retazos pegados de casullas, de encajes y de otros géneros.  Eran diseños dramáticos, con claras reminiscencias de época, con técnicas de collage y degradeé. Tanto sus trajes de ahora como los de entonces presentan cierto carácter lírico, evocativo, misterioso.  Son intensamente femeninos, sin la menor concesión a lo ambiguo, lo unisex o lo andrógino.  Hace más de diez años Olga Piedrahita trasladó su taller y su boutique a Bogotá; desde entonces, fiel a sus principios de producir un nuevo tipo de moda para mujer ha pasado de lo recargado a lo despojado.  Olga Piedrahita fue solista del Ballet de Medellín y quizá por eso siempre ha alimentado la ilusión de vestir a una bailarina.  Ella conoce el perfecto acople del cuerpo y de la ropa en la danza y sabe que para permitirlo conviene utilizar telas vaporosas, delgadas, exquisitas al tacto y de colores pasteles claros (chifones franceses, muselinas, crepés, etc.), que de alguna manera se sumen a la piel, se conviertan en una nueva piel.   Olga Piedrahita, en el oficio de la moda, es una creadora de ilusiones.  Su ropa resulta casi abstracta, capaz de  suscitar hondas evocaciones ya sea recargando sus vestidos (como hacía al principio de su carrera) o bien despojándolos de aditamentos hasta hacerlos casi volátiles.  Pero no por ello deja de mostrarse realista: Piedrahita sabe que viste cuerpos concretos, no personajes de fábula ni bailarinas.  Cada mujer que se presenta en su estudio es entendida en toda su complejidad como una persona con psicología propia, a quien no se podrá complacer con modelos abstractos de vestuario.  Las colecciones de Olga Piedrahita no son masivas: tanto en su línea de prét-á-porter, como en la de alta costura, responden a un paciente y minucioso análisis de la mujer que desee lucirlas, para lograr una perfecta simbiosis entre cuerpo e indumentaria, entre ropa y persona, casi tan natural como la desnudez.

Tomado del libro: La Moda en Colombia, Ediciones Alfred Wild, 1994

horizontal rule


Estudió Arte en Estados Unidos. Con un profundo interés por la sociología de la moda, en 1981 da inicio a sus creaciones de abundantes texturas y adornos dentro de la tendencia "Wearable art"o "arte para Ilevar puesto". 
Luego, en un giro opuesto, minimalista , fundamentado en la esencia y síntesis de la forma, esculpe el cuerpo femenino para coctel, gala y matrimonios con velos y telas etéreas enfatizando el concepto de libertad y movimiento. La sensualidad de las prendas tiene acento además en los juegos cromáticos de las transparencias o en las texturas delicadísimas conseguidas al arrugar la tela a mano a la manera de la técnica oriental del origami. Ha participado en las más relevantes muestras de colecciones en Colombia, Europa y en E.U.A. en donde sus diseños prét-á-porter forman parte del stock de importantes tiendas de moda como Valentino, Kenzo, Benne entre otras.

Nota de ColArte:  Hay especial interes en actualizar y complementar la obra de esta diseñadora

horizontal rule

 

Olga se define a sí misma como creadora de ilusiones. Esta colombiana es una diseñadora con especial talento y sensibilidad, tiene la facultad de no perder la esencia de las proporciones y la línea en su estilo. Su trayectoria profesional se remonta 1979 cuando comenzó sus estudios en el Instituto de Diseño Art Nichols University, de los Estados Unidos. Comienza su período minimalista con el concepto "menos es más".

Años más tarde, ingresa al mundo del diseño de trajes de novia, pero paralelo a esto, también trabaja los vestidos de gala y de coctel.

Ya consolidada como una artesana de sueños y elegancia, Olga se lanza a conquistar los mercados internacionales, logrando sus propósitos, sin llegar a dimensionar su proyección.

En agosto del año pasado es seleccionada como representante de Colombia para participar en más importante pasarela de Latinoamérica con diseñadores de la talla de Oscar de la Renta diseñando para Balmain, Margarita Zing, de Venezuela; Benito Fernández, de Argentina; entre otros.  Esta pujante diseñadora colombiana, también mostrará su talento en las pasarelas de BOGOTA FASHION...BOGOTÁ ESTÁ DE MODA,

Tomado de Bogota esta de Moda, Suplemento especial de El Espectador, 20 de marzo de 2001

horizontal rule

 

 


De Colombia con amor

Olga Piedrahíta siempre se ha inclinado por la vanguardia. Sus diseños, muchas veces incomprendidos, son de avant garde; sus ideas se salen de lo convencional y ahora su negocio marcha a la delantera en lo que tiene que ver con el mercado de novias. La paisa, definitivamente, hace parte de la crema y nata del apasionante mundo de los matrimonios.

AI hablar con ella, y con Fernando, su marido, se entiende por qué las cosas van así: "Con mi moda busco liberar a la mujer de todos esos convencionalismos en los que ha estado sumergida por las costumbres que heredamos de los españoles".

Lo de Olga tiene tintes de proeza. Lleva -con su esposo, su compañero incondicional-, más de tres años asistiendo alas ferias de novias más importantes de Estados Unidos y, aunque la cosa ha sido dura, ya está catalogada entre las diseñadoras más talentosas y, sobre todo, más creativas de las que asisten a estos certámenes. No están en la categoría de exportación porque esa línea -en el mercado de novias- significa hacer vestidos tradicionales y no más. El taller de Olga Piedrahíta hace parte de una categoría Couture, en la que se paga más de 800 dólares por un vestido.

"Lo impresionante de todo esto -dice la diseñadora, con la tranquilidad que siempre la caracteriza- es que estamos usando materiales colombianos y somos los únicos latinoamericanos dentro de esta denominación, que se puede llamar de lujo".

Cada colección incluye 55 vestidos -dos veces al año- que viajan a las ferias de Nueva York y Chicago y que los grandes almacenes de novias compran para venderlos luego por catálogo. Cuando una novia de cualquier parte de Estados Unidos elige un vestido de Olga, se hace el pedido a su almacén y ella dura un mes haciéndolo y enviándolo: "Diseñamos para novias de todos los rincones de Estados Unidos, y hemos descubierto que no es lo mismo una del sur que una del centro; una de la costa este que una de la costa oeste; Miami no se comporta igual que Boston... todas son diferentes".

Y ese ha sido el gran secreto de esta diseñadora que, como ella misma dice, tiene, incluso, más afinidad con Europa que con Estados Unidos y por eso está mirando hacia ese mercado: "Hemos llegado a entender poco a poco lo que es cada novia. La primera vez que llegamos ala feria de Nueva York, la organizadora nos dijo que este camino iba a ser largo y que las primeras veces casi nunca se vendía. Yo le agradecí mucho esas palabras, aunque nosotros vendimos en la primera feria, cosa que fue una verdadera sorpresa, porque estamos compitiendo con compañías que tienen más de 180 años de historia y están totalmente posicionadas en el mercado.

Ahora la línea de Olga se exhibe al lado de firmas tan prestigiosas como Vera Wang, un gigante de este mercado que vende millones en todo el mundo: "Lo nuestro ha sido con las uñas. Por decir sólo una cosa, una pauta en una revista de novias estadounidense vale 25 mil dólares; nosotros no podemos competir con ese hecho". Sin embargo, a través de la buena prensa y de perseverar ya tienen un nombre, y cada vez les llegan más pedidos a su taller. "En el desfile inaugural de la feria de Chicago, nuestro vestido fue el más aplaudido y eso nos ayudó bastante porque el comprador americano se fija mucho en eso".

MÁS QUE UNA NOVIA

La creadora afirma que está metida en el cuento de entender las rutas estéticas de la moda. Investigando y leyendo mucho se ha dado cuenta de que hay que sacar a la mujer de esas leyes preestablecidas acerca del lujo: "Lo mío es salirme de eso. Buscar la libertad de la mujer. Sus colecciones -no sólo las de novias, sino su prét-á-porter y su Op Lab- tienen que ver con eso: "No creo en el concepto de elegancia porque es creado por el hombre y es una sublimación. No lo tengo en cuenta para diseñar. El glamour no tiene ningún sentido para mí, no está metido dentro de mis derroteros".

Cuando empieza a diseñar, Olga Piedrahíta busca despojarse de todo lo que ha aprendido para poder crear sin códigos: "El ejercicio de diseñar tiene que ver con lanzarse a un abismo. Tener una inspiración, una musa y la creatividad para ver adónde se llega. Cuando uno encuentra fórmulas se engolosina y ahí se pierde la creatividad".

Por eso, Olga ha transitado por tantos estilos sin perder su esencia ni su razón de ser como diseñadora. Para esta colección se metió a la bodega y sacó todos los retazos que encontró. Por lo general trabaja con materiales muy anónimos y trata de encontrarles y sacarles el alma: "En esta oportunidad -dice- trabajé con texturas más espléndidas".

Sus novias pueden ser clásicas -dentro de su muy particular concepto de lo clásico-, románticas, bohemias o victorianas. Bajo esos cuatro estilos trabaja para llegar a una colección de 55 trajes. ?sta tiene mucho que ver con el rock y por eso aparecen vestidos con taches, con bordados muy ricos y colores vivos, como naranjas.

Utiliza chifón, organza sobre organza, y tonos diferentes, como vainillas y marfiles. Trabaja la línea A en casi todos, y el strapless. Esta colección es fluida y con mucha caída que da la apariencia de pétalos. "Ando en un terreno más romántico, pero muy contemporáneo".

Y en medio de toda esta creatividad que respira Olga Piedrahíta, confiesa que si ella fuera la novia en este momento se inclinaría por algo muy bohemio. "El traje más difícil es el que uno diseña para uno mismo. Se me aparecen muchas imágenes porque yo soy muchas cosas, pero indudablemente sería una novia bohemia".

Tomado de la Revista Fucsia Novias, No. 37-1, mayo de 2003

horizontal rule

 

 

Olga Piedrahita, la diseñadora

El 2005 ha sido y será un año de expansión para Olga Piedrahita.  En febrero participó en la primera edición del año de la Semana Intemacional de la Moda de Madrid, SIMM, considerada la segunda feria profesional de moda más importante de Europa.

Esta experiencia le ha permitido abrir mercado en España y también ha sido invitada, junto con diseñadores de Argentina, Brasil, México y Uruguay, a inaugurar la segunda edición de esta feria, el primero de septiembre.

Llegar hasta aquí ha sido una labor de estudio, dedicación y reconocimiento. Su vocación la llevó a estudiar bellas artes en Estados Unidos, experiencia que le sirvió para abrir el taller Barroco, primero en Medellín y luego en Bogotá.

Su espíritu aventurero, su curiosidad e interés por innovar, ha en que en cada temporada tome riesgos y rompa sus propios esquemas.

Y como se destaca por tener un alma de artista libre, que aporta a la moda colombiana una visión fantástica e impredecible, es llamada por los críticos "el ícono de la moda colombiana".

Por eso hace propuestas diferentes. Quiere mostrar su forma de ver lo femenino, la magia y la sutileza. "Una minoría de mujeres colombianas se siente atraída por otras alternativas, formas de expresarse, de moverse, y es para ellas que trabajo", afirma.

Olga Piedrahita pertenece al selecto y cotizado grupo de diseñadores denominados intelectuales que hacen una moda no masiva pero que por su fondo artístico, sensibilidad y desarrollo sustenta do en lo estético, se convierten en espejo para otros creadores.

Su compromiso con el oficio y con el país se basa en trabajar con su equipo de profesionales para mostrar a la gente que la moda se puede ver de otra forma.

En su proceso de internacionalización, desde 1995 ha trabajado por la sensibilización del diseño colombiano con su slogan `Colombia Creativa.

Tomado del periódico El Tiempo, 16 de agosto de 2005

horizontal rule

 

 

La noche de Piedrahita

por Víctor Manuel Vargas, Corresponsal de EL TIEMPO

La noche del jueves en Madrid, la victoria de Olga Piedrahita fue por partida triple. La diseñadora colombiana no solo hizo parte de un selecto grupo de cinco diseñadores latinoamericanos invitados a la primera edición del Latinoamerica Fashion, en el marco de la Semana Internacional de la Moda de Madrid, sino que además recibió el aplauso unánime del público y de uno de los críticos de moda más influyentes de España.

Nunca antes el evento de la moda más importante de Madrid junto con la Pasarela Cibeles-había dedicado un espacio tan especial a diseñadores vanguardistas de nuestra región. Y que una colombiana estuviera entre los elegidos es algo para resaltar.

Olga Piedrahíta, como era de esperar, estuvo más que a la altura. La diseñadora colombiana trajo a Madrid una muestra de 20 prendas de su obra El Barco -la misma que presentó en Colombiamoda y causó una grata sorpresa con esta colección que retoma aires de la moda infantil victoriana y que está íntegramente confeccionada en lonas de 60 por ciento algodón colombiano.

"Esto ha sido importante y me gustó mucho haber podido mostrar vanguardia con algo muy nuestro, como es el algodón. Es importante que vean que podemos hacer vanguardia sin seguir tendencias internacionales, sino haciendo propuesta propia", dijo la diseñadora paisa a EL TIEM PO, tras el desfile y poco antes de atender una entrevista con Televisión Española.

Los aplausos del público fueron notoriamente importantes para la diseñadora, pero luego recibiría un aplauso mucho más trascendental. Roger Salas, el crítico de temas de moda del periódico El País, de Madrid, le dijo a este diario después de la presentación: "Lo mejor de la noche fue lo de Olga, sin duda. Por que tiene un lenguaje muy in dependiente, un uso del color  muy particular y un patronaje muy dificil, muy complica do. Pero, sobre todo, su muestrario puede ser comercializado. No podemos hacer una moda virtual que no admita el mercado, la moda es business, es mercado. Y la colección de Olga lo maneja con ingredientes artísticos y estéticos muy buenos. Creativamente es estupenda".

Lo que Olga llevó en `El Barco

El Barco, como la diseñadora llamó a la colección que presentó, es el "símbolo del viaje al universo de los juegos de infancia". Se vieron chaquetillas estructuradas al cuerpo, minichaquetas, faldas plisadas con cenefas de ojalillo y arandelas. Hay una selección de linos raya tiza y algodón con estampados de animales, flores, frutas, barcos y ferrocarriles, entre otros.

Tomado del periódico El Tiempo, 3 de septiembre de 2005

horizontal rule

 

 

OLGA EN LA MOVIDA MADRILE'A

Por Pilar Luna

Hace un año, Olga Piedrahíta fue la invitada de honor, junto con otros tres creadores latinoamericanos, de la primera pasarela Latinoamericana que se realizó en el marco de la 55 edición del Salón internacional de Moda de Madrid (SIMM), una feria de moda catalogada como la segunda más grande a importante de Europa. Pues los comentarios de prensa para la colombiana fueron tan positivos, y los organizadores de SIMM quedaron tan gratamente sor prendidos, que para esta versión no sólo le pidieron que participara nuevamente en la feria y en la pasarela que reúne a un buen grupo de creadores latinoamericanos que tienen la oportunidad y la madera para abrir mercado en Europa, sino que, además, la invitaron con todo pago.

Fue así como Olga regresó a una pasarela que por lo general no admite repeticiones y nuevamente demostró que tiene con qué y que está a la altura de los europeos. El desfile, que se hace en la mismo escenario donde una semana después se abre la Pasarela Cibeles, estuvo marcado por una colección de Olga llena de elementos muy característicos en ella, como su obsesión por las bailarinas de ballet y por la dualidad que siempre existe entre sus mujeres que pasan de lo femenino a lo masculino con mucha facilidad.

La silueta eduardiana fue la base de su colección Otoño-Invierno 2006/2007, que estuvo cargada de matices aterciopelados y toques muy urbanos. Su vanguardia, siempre presente, apareció no sólo en sus siluetas, sino también en el manejo de una paleta colorida, con muchos toques metálicos, algo de tonos envejecidos y, obviamente, también con la mezcla de materiales como tules, paños y varias piezas de retazos de telas. Los detalles, como botones grandes y accesorios, como zapatos bicolores de hombre, pero muy puntudos, causaron sensación.

El desfile también presentó las colecciones del brasileño Mareu Nitscheke, de la mexicana Mecha y de Cora Groppo, de Argentina; tres propuestas latinoamericanos de vanguardia.

Una buena oportunidad Pero esta participación colombiana en SIMM, una feria que reúne a 1.095 expositores de todo el mundo con cerca de dos mil marcas de moda femenina, masculina, peletería y accesorios, también estuvo marcada por la presencia de dos stands con el sello nacional. Olga Piedrahíta y Mercedes Salazar fueron las encargadas de ostentar el tricolor en esta importante cita. "Siento que nos conocen y nos valoran y, aunque la feria es para un mercado masivo, creo que nosotros ponemos algunos diferenciales. Y Madrid le está apostando a eso. Le está apostando a la diferencia"; dice Olga Piedrahíta al hacer un balance de su participación.

"Creo que España es una muy buena puerta de entrada al mercado europeo y también es muy importante promover nuestra imagen. Que nos conozcan y que posicionemos un nombre. Hay que ser conscientes de que estamos haciendo marca Colombia porque en nuestro país hay mucho diseño. Hay talento. Creo que esto es importante para abrir camino, para que vengan otros colombianos invitados y para no perder la oportunidad", dice la diseñadora, quien estuvo todo el tiempo acompañada de su hija Daniela, una joven muy talentosa, quien seguramente le seguirá los pasos.

Tomado de la Revista Fucsia No.69, marzo de 2006

horizontal rule

 

 


En los zapatos de Olga Piedrahita

Tiene en yeso, madera, cuero y papel maché. Hechos de corteza de árbol o de cabra marroquí, pintados al óleo, retro, estampados, tejidos por indígenas, usados por novias árabes, traídos de China o de Japón, diseñados por ella... A Olga Piedrahíta la definen sus zapatos: únicos, originales, vanguardistas, curiosos y atrevidos. Llenos de humor, sensualidad, magia, misterio, sorpresa y feminidad. De color y de trabajo.

Para la diseñadora paisa, reconocida por convertir arte en moda, el sentido de los zapatos trasciende a la función de proteger los pies. Son la forma en que recorremos la vida, nos paramos en el mundo y pisamos el universo. Son un testimonio de nosotros mismos y, sin duda, son la prenda más interesente a importante del vestuario.

"El gran acento en el atuendo lo marcan los zapatos". Creencia que la ha llevado a darles protagonismo en todos sus desfiles, incluido el de Colombia moda, de la mano de ?sika, donde es reconocida por innovar y sorprender a los asistentes con pasarelas de agua o de vidrios rotos. Este año será el10 de julio, a las 9:00 p.m., en el espacio sur de la Plaza Mayor de Medellín.

Para la precursora de la moda nacional (comenzó con Barroco, un proyecto sin antecedentes en Medellín) a invitada recurrente a la Semana de la Moda de Madrid, es un asunto sociológico, psicoanalítico y simbólico. Más que estético. Es un asunto que la seduce y que la inspira, así como sedujo a inspiró a Sigmund Freud para realizar estudios sobre el fetichismo y a Charles Perrault para darle, en un cuento de hadas, unas zapatillas de cristal a Cenicienta, que serían la clave para encontrar la felicidad y a su príncipe azul.

Uno de sus favoritos, quizás sus favoritos, son las sandalias de danzas ceremoniales indígenas. "Son tan inocentes... son una joya". Pero, la verdad, es que no hay ningún par que no disfrute. Todos la apasionan. Los naranja de Isabel Henao, los que tienen un corazón rojo en el empeine, los dorados marca Olga Piedrahíta, las botas que tenía puestas al momento de la foto, las hormas en madera.

En su apartamento en Bogotá, ubicado a pocas cuadras de su taller, los zapatos tienen un lugar de privilegio. Están en el clóset del pasillo, en el piso de la sala, en una repisa de su cuarto. Están a la mano. Están en uso. O es tuvieron, como las zapatillas de ballet de su hija Daniela que, con una intervención en yeso, quedaron sus pendidas en el tiempo como un re cuerdo de sus días de danza clásica (Olga Piedrahíta también fue bailarina cuando vivía en Medellín).

La decoración es ecléctica, sencilla y armoniosa. Una gran instalación en movimiento que habla de su formación profesional en las Artes (estudió en Estados Unidos), de la influencia de una familia artista y de su propia vocación. La base de esta puesta en escena íntima y fa miliar son objetos curiosos, con un fondo a importados de otros tiempos. Un poco el mismo principio y la misma filosofía de sus diseños y de su colección de zapatos.

Tomado de la Revista Cromos No.4658, 18 de junio de 2007

horizontal rule

 

 


Piedrahita: la irreverencia de un diamante

Volver a hablar de Olga en la distancia es sentir un poco de nostalgia por no estar allí en primera fila, como me lo prometió, y no poder ver las caras de los asistentes que poco saben de ella y que se sorprendieron gratamente.

Su propuesta es atrevida y provocadora: extremo en lurex, acetato y papel textil en siluetas de los años 60 e iconos de los 80. Detalles de color, lujo urbano en prendas divertidas y de humor irreverente; mujeres caos y equilibrio; chaquetas estructuradas, vestidos de corte geométrico; accesorios impactantes, drama y decadencia. Una reina, una seductora, una revolucionaria, una "popera", una "punkera", una re-pensante, una creadora, así lo demostró esta artista en su colección primavera-verano 2007.

Y es que se debe reflexionar lo ya existente, es necesario valorar y desvirtuar tendencias e iconos y observar más allá de lo evidente: las cargaderas en lugares inusuales, los discoballs, la asimetría, el revés de las piezas, los encajes y la exageración, el tul y su volumen, las texturas de papel y la ausencia de color no son gratuitos a la hora de pensar un colección de Piedrahita. Pues la seducción, la feminidad, el diseño, la paleta de color, la tendencia y muchas más cosas que serían "obvias" en una colección, están ubicadas en otra parte y fueron hechas para ver de otra forma el vestir, el estar a la moda, el ser moda.

Como siempre, Olga Piedrahita es y será una de las mejores representantes colombianas de moda latina y, para mí, verla desde la distancia es muy grato, pues su propuesta creativa es el ejemplo perfecto de LatinoAméricaFashion: NUEVA MODA.

Catherine Villota
Tomado de http://www.centromodaonline.com/nfw/news.php?id=3636 , 2007

horizontal rule

   

OLGA PIEDRAHITA: DE LO ONIRICO A LA ERA POSTIDUSTRIAL

Olga Piedrahita realizó un ejercicio de mestizaje entre el diseño más sartorial, evidente en los cortes de sus chaquetas, y la elucubración conceptual donde los materiales industriales se descontextualizan y se utilizan como tejidos.

El metal (los imperdibles que se confieren en un elemento decorativo más) y el plástico se conjugan dando un resultado un look post-industrial muy interesante. La creadora utiliza los círculos hechos de plástico de burbujas, ese tan común en los envoltorios delicados, de una manera similar a la que Paco Rabanne aplicó al metal en sus vestidos argollados. Una diferencia: el nexo de unión de los círculos de plástico son pequeñas banderitas colombianas que resultan un estallido de color sobre la neutralidad del blanco y semitransparente plástico.

La colección de Piedrahita, que llevaba por nombre 'Porte legal de alas, con licencia para soñar', se ve plagada de aviones estampados. que parecen querer conducirnos a un universo hecho de sueños, donde la diseñadora es una excelente 'cocinera' que sabe cocinar piezas que en el paladar estallas en mil sabores con identidad colectiva.

Agustin Velasco
Tomado de http://www.centromodaonline.com/nfw/news.php?id=4382 , 2007

horizontal rule

 

   

"Necesito quitarme la piel"

por Enrique Patiño

Hay un momento que se graba en la memoria y del que Olga Piedrahíta no se percata. Sucede cuando ella habla, y de repente, para enfatizar una frase, estira la mano hacia lo alto y su voz profunda se une con las manos en un gesto de palomera en el acto de liberar un ave al vuelo.

Porque ahí está lo que ella es. Está su adolescencia consagrada al ballet, el rigor de la danza y la libertad de sus movimientos, pero también su amor visceral por el teatro. Está su apuesta por la libertad creativa como una consigna de vida y su decisión de estudiar arte y de convertir la moda en una propuesta estética. Está la educación libre que le dieron sus padres y su búsqueda "por la experimentación y la soltura, por darme licencias para volar". En un solo gesto, toda ella.

Ese instante no es gratuito. Lo ha construido durante toda una vida dedicada a transformar su entorno y treinta años de oficio en la moda. De hecho, ese momento empezó en su propia casa, cuando era apenas una niña de brazos, y se movía entre el mundo de lujo y sofisticación de su familia paterna y la apertura mental de su familia materna llena de artistas. A pesar de que estudió en un colegio de monjas, su papá la sacó de la formalidad y le ofreció regalos vedados a otros, como darle la libertad de usar bikini en su adolescencia u obsequiarle una ida a cine para que viera en pleno 1970 la historia del festival de Woodstock.

Sin embargo, en su formación fue determinante su vocación como bailarina de ballet y su dedicación de tres horas diarias a fortalecer sus piernas para lograr las casi imposibles torsiones de la danza. Esa exigencia que la llevaba a comprender el espacio con disciplina y rigor para luego liberarse en el escenario la formó estéticamente. "Porque a partir de ese instante sentía para poder transmitir y apelaba a la estética como filosofía de vida", dice. Luego de estudiar arte en Estados Unidos se reencontró con su hermana Eulalia, que regresaba de Florencia, Italia, y quien había estudiado tejidos, y emprendió un proyecto artístico que la llevaría a encontrarse casi con naturalidad con el mundo de la moda. Montó un espacio al que llamó el Taller Barroco, y junto con ella reunió manteles, casullas, encajes y vestidos viejos del barrio, y ensambló piezas disímiles en una exploración textil, "una alquimia en degradé de colores" que era más una apuesta por unir dos universos distintos que un oficio. Lo cierto fue que gustó y fue exitoso. Sus propuestas parecían disfraces y todas estaban investidas de teatralidad. Esa nostalgia retro que apuntaba a los años veinte y que tomaba elementos del Wearable Art de enorme fuerza entonces en Londres, la convirtió, de un momento a otro, en diseñadora.

Viajó a Bogotá y se encontró con un mundo de colegas con ideas: Participó cuatro años seguidos en los desfiles de la Asociación Colombiana de Diseñadores y dejó atrás, por primera vez, lo que la había hecho exitosa, para jugársela por algo nuevo. Por primera vez. Porque desde entonces entendió que siempre debía jugársela: que cada vez que sintiera que se sabía la fórmula del éxito debía cambiarla. "Siempre tengo el impulso de quitarme la piel y de iniciar una aventura nueva. Si no siento ese reto no me encuentro. Nada es más peligroso que repetirme". Por algo es considerada la reina de la creatividad y la más importante creadora textil del país.

Y ese deseo de reinventarse la llevó a incluir en sus colecciones otro de sus amores: las óperas y el teatro. Por eso nunca realiza pasarelas convencionales, sino verdaderas puestas en escena en las que cada vestido cuenta una historia coherente y sin embargo es una obra de arte en sí; en las que cada modelo está fuera de los circuitos conocidos e interpreta un papel definido; cada pieza musical corresponde a una sensación y el espacio es casi siempre una bodega abandonada e intervenida, reinventada como escenario por un equipo de hasta 250 personas.

Casi la misma idea que plantea ella con sus materiales, cuando apela "a telas anónimas como el dénim, los jacquards y otras con las cuales se pueden contar historias". Eso significa intervenirlas, deconstruirlas, quemarlas, arrugarlas o usar elementos no comunes como papeles, plásticos o incluso esparadrapos. Olga Piedrahita busca en las ferreterías materiales para trabajar, pero también en el color de las casas de Curacao o en las bolsas de basura de su edificio y en lo común de cada día. Y en la gente del día a día. Por eso cree en los jóvenes y junto con su hija Danielle ha consolidado un equipo de especialistas que la apoyan en sus colecciones y además busca talentos para que presenten sus propuestas en su tienda. Por el momento cuenta con veintidós hallazgos, de los cuales cuatro jóvenes participarán con ella en la colección que llevará a Colombiamoda, la feria más importante del país, que le rinde un homenaje al permitirle abrir el evento.

"Tengo puesta la camiseta del relevo generacional, porque sé en carne propia que lo no comprendido genera rechazo. Busco jóvenes que tengan pasión y fervor y que tengan empatía con mi marca: ese humor y esa irreverencia, esa libertad y ese vuelo", dice, y en ese momento levanta la mano al aire, como si fuera una palomera en el acto de liberar un ave al vuelo. Y ahí está toda ella, en un gesto perfecto y preciso que la define entera.

Tomado de la Revista Diners No. 496, julio de 2011

horizontal rule

El viaje de Olga Piedrahita

por Rocío Arias Hofman, periodista, directora de la Csa Malpensante

La escena del breve saludo acompañado de un cálido abrazo se ha repetido en los últimos siete meses en la puerta de su estudio, situado en el segundo piso del inmueble que alberga también el taller, las oficinas y el almacén de Olga Piedrahíta. En octubre de 2012 le manifesté mi intención de realizar un reportaje de largo aliento sobre su trabajo para esta publicación.

Olga Piedrahita, diseñadora-Se trata de que hablemos bastante, en ocasiones diferentes. Quisiera convivir de alguna manera contigo. Es un método clásico en el periodismo...

-Bueno, sí, no sé cómo será. Siéntate, bienvenida.

Olga es menuda y su liviandad se acentúa cuando conversa porque mueve sus manos como alas de gasa y su voz es cadenciosa. Parece flotar. Como la bailarina entregada al ballet clásico que fue, desde los diez hasta los diecinueve años, en una academia de disciplina rusa en su natal Medellín. Sus ojos, en cambio, pesan. Incluso cuando recorre con su mirada el piso, un gesto habitual cuando hilvana sus ideas en voz alta. Tienen ese color verde que los franceses llaman les yeux pers, los ojos pera. De ellos se vale para analizar, con ellos se ríe y así parece tímida.

Metódica por convicción, permanece de nueve de la mañana a siete de la noche en su sede. Allí piensa, siente y actúa. Sale a almorzar con su hija Danielle o con alguna amiga íntima por el barrio, al norte de Bogotá, que hace años concentraba a los diseñadores de moda y hoy ocupan bares y rumbeaderos. Olga Piedrahíta es una de las pocas casas de moda que persiste en el sector y la única que logra mantener intactos unos metros de hierba pulida y muy verde. En la cuadra de arriba permanecen tan solo Pepa Pombo y Kika Vargas.
esta convicción de Olga demostró por qué confía tanto en sus creaciones: cada falda, cada chaqueta, cada vestido es tan sutil, exacto e inolvidable como ella misma. No hubo necesidad de explorar otra intimidad distinta de la más mayúscula de todas, la de su labor diaria como creadora.

En el estudio entra la luz amortiguada por un par de estores de lona cruda, un gran espejo recubre una pared completa, un vidrio sostenido por una columna central hace las veces de mesa de trabajo, hay tres racks repletos de prendas colgadas, las paredes están intervenidas -como las del resto de la casa- por un texto infinito del artista Felipe Cuéllar, un sofá negro y dos sillones de desgastada tapicería completan el mobiliario. Lo más importante es el espacio libre que queda. Sobre el tapete es, en verdad, donde trabaja Olga. Allí mira, tuerce, superpone, calibra telas y pensamientos. Cuando siente que domina una idea envuelve su cuerpo con el tejido y convertida en maniquí de prueba observa el resultado en el espejo para ajustarlo. Con razón, dos maniquíes de verdad lucen abandonados en el taller de costura. Olga nunca jamás los usa. Ella y su cuerpo, ahí está la mitad de su técnica. Viste usualmente prendas sueltas en grises y negros. Pantalones largos que requieren siempre tacones para evitar que los dobladillos queden salpicados de agua y barro, dos elementos habituales de las calles bogotanas que ella recorre a pie en su trayecto diario casa-almacén. Los colores brillantes los reserva para los botines, los aretes, los anillos grandes. Es exquisita y sobria. No se lo digo, claro está. Tampoco le menciono que se parece a la escritura de la autora belga Améfie Nothomb, porque su estilo fluye con una fuerza que, vaya... Olga se encuentra siempre viajando mentalmente. Aquí está el resultado de la travesía en la que me permitió acompañarla.

Tomado de la Revista Diners No. 518, mayo de 2013 

horizontal rule