Pepa Pombo

Diseñadores de modas

Modas

 
Pepa Pombo - Mónica Holguín - diseñadoras de moda

Pepa Pombo 

Mónica Holguín

Diseñadora de modas

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Mónica Holguín en ColArte

Con México en el corazón


Bogotá.

Cursó estudios de Pintura en la Universidad de los Andes.

Con la maestría adquirida por más de veinte años en las técnicas manuales del tejido de punto, el bordado y las aplicaciones, la diseñadora resalta el cuerpo de la mujer con la malla elástica tupida o transparente, suelta o adherida a la piel, vaporosa y cómoda tanto en suéteres como en conjuntos o trajes de gala y novia. Interesándose más en las características de quien lucirá la prenda que en los ordenamientos de la moda, las piezas sugerentes de superficies y entramados evocativos de la naturaleza, siempre serán consecuencia de la la textura elegida: cordones de seda (en una exaltación del oficio, en su aplicación, el cordón de seda conserva la longitudinalidad requerida para realizar la pieza sin añadidos ni remates hasta finalizarla), acrílicos, lanas, cheniles y gamuza. Sus creaciones han orientado particularmente la moda mexicana de la cual es exponente en el Fashion Group de Nueva York. Exporta sus prendas a nivel mundial, Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.

Tomado del plegable del Museo de Arte Contemporáneo, para la exposición El Museo se viste, marzo del 2000

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Pepa Pombo - El tejemaneje de la vida

Desde el nombre es original en esta mujer desparpajada y simpática que, a pesar de ser cachaca, habla con el acen to mexicano que se le "prendió" durante los años que vivió en Ciudad de México. Su paso por el país azteca le permitió romper fronteras en el campo del diseño y logró que sus creaciones se conocieran en París, Italia, Estados Unidos, Hungría, Arabia Saudita y América Latina.

La calidad y originalidad en las prendas con algodones retorcidos, bucles en hilandería y variedad de tintes, permitieron que conocedores sobre el tema la señalaran como la "artesana de las texturas: "Quienes se visten con mi ropa buscan algo especial, no aceptan uniformarse y reconocen el trabajo manual Yo no soy moda sino estilo, y el estilo permanece y pertenece: Pepa se ha mantenido vigente en el mundo de la moda durante 30 años, un buen récord porque se lanzó a este tejemaneje con la inquietud de que una sociedad tan tradicional como la colombiana aceptara el reto que se había impuesto. Pero la bogotana causó impacto con sus fibras y relieves porque contrastaron con las telas lisas y simples que se fabricaban en su momento.

"La gente no lo entendía muy bien pero lo compraba. Mis creaciones eran con materiales que se usaban para forrar muebles, las capas no existían. Tuve una profesora espectacular que fue Olga de Amaral. Su influencia fue clave para meterme en este cuento:

Desde entonces Pepa trata de llevar una prenda confeccionada por ella todos los días como amuleto de la buena suerte. Sabe que, de alguna manera, esto influyó para que se le abrieran las puertas en México, un país que lleva en su corazón. "Un día caminaba por el Palacio de Hierro y empecé a sentir que me perseguían. De pronto me dijeron: ¿Disculpe de dónde sacó usted ese traje?: Lo hago yó , contesté. El día que ofrezca sus creaciones al Palacio de Hierro estoy seguro de que se las compran todas, le comentó aquel señor que era nada más y nada menos que el director general de ese reconocido almacén por departamentos.

Hoy exhibe sus creaciones en su propia boutique en el barrio Polanco, una de las zonas más chic de México.

Queda en plena avenida Presidente Masaruk, rodeada de importantes tiendas como Louis Vuitton, Chanel, Tiffany & Co., Salvatore Ferragamo, entre otras, por la que pasan personajes de la talla de Madonna, Sting, Paulina Rubio 0 Rocío Durcal. Sus sacos, capas, pantalones y vestidos los han comprado personalidades del jet set mundial como Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor, María Felix, las Primeras Damas de México, las Infantas Cristina y Elena, y el Rey de España, quien tuvo el privilegio de llevarse el primer Pepa Pombo confeccionado para hombre.

De Móníca Holguín para Pepa Pombo

Pepa ha cortado y tejido mucha tela. Por eso sueña con meterse entre una hilandería, como en los viejos tiempos, y dedicarse a investigar más sobre mezclas de materiales y tinturas. Se siente satisfecha porque en las vitrinas de sus almacenes, tanto en México como en Bogotá, se exhiben con coherencia y estilo sus diseños y los de su hija Mónica Holguín.

La prensa mexicana dijo que esta joven le aplicó el botox alas prendas de Pombo. "Ya he salido a pasarelas internacionales con mis diseños. Son propuestas nuevas y menos exigentes que las de mi madre pero llevan la misma técnica que ella ha utilizado: tejido de punto bordado a mano y trabajos con cintas, cuenta.

A Mónica le gusta trabajar con su mamá, aunque en ocasiones requiere de mayor exigencia y compromiso. Piensa que hacen un buen equipo porque "cuando se conocen a fondo Las cualidades y Los defectos de la persona con la que se trabaja hay un punto a favor a la hora de sentarse a diseñar. Ellas dos ya son un equipo, se apoyan constantemente y el visto bueno de las dos es indispensable cuando terminan una colección.

Tomado de la Revista Jet-Set No. 56, mayo de 2003

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Artesana de texturas

por Carolina Abad

"La creatividad y la innovación han sido desde siempre el motor de evolución de la humanidad. Han marcado décadas, han caracterizado países, creado costumbres, arte, moda, música y, lo más grandioso, han hecho la historia".

Así, contundente y segura, describe Pepa Pombo su trabajo. Más que una diseñadora de modas o textilera, Pepa es una artista.

Son arte sus diseños y sus telas. Es arte el color que les da a sus vestidos y también es arte su forma de vivir y de recordar lo que han sido estos 30 años, dedicados precisamente a la estética.

"Hoy en día puedo afirmar que haber elegido este trabajo ha sido uno de los pasos más firmes que he dado en mi vida".

Así es Pepa: una bogotana espontánea y alegre que celebra 30 años de carrera sin remordimientos, sin una pizca de cansancio, con tanta ilusión como cuando comenzó y con la convicción de que le quedan otros tantos por delante.

Ha pasado casi la mitad de su vida entre hilos, tinturas y telas. Sabía desde muy joven que estaba destinada a crear, pero desafortunadamente la Bogotá del decenio de los 70 era muy tradicional y no daba cabida a lo innovador y diferente. Aún así, Pepa se matriculó en Bellas Artes en la Universidad de los Andes, una carrera que apenas comenzaba.

"Tuve la fortuna de tener compañeros maravillosos que hoy en día son genios en el arte. Fue una promoción importante: Maripaz Jaramillo, María Cristina Cortés, Gustavo Cárdenas, María Eugenia Cárdenas, María Teresa Guerrero. Éramos los iniciadores de una carrera que nadie sabía qué resultados iba a traer", recuerda Pepa.

Desafortunadamente, poco tiempo después la carrera fue cerrada y ella, con apenas 20 años, montó una galería de arte en un concurrido sector de la capital, donde empezó a vender sus cuadros. "El arriendo me costaba 2.400 pesos y los clientes encontraban cuadros de todos los tamaños. Lo más curioso es que todos los vendía a 2.400 porque con uno solo que vendiera, pagaba el arriendo", cuenta entre carcajadas.

En su galería comenzó también a diseñar sus primeros chales de macramé y a exportarlos a Europa, y así inició lo que sería una larga trayectoria como diseñadora de modas.

"Una sola persona tuvo que ver mucho en mi decisión de dedicar mi vida a este arte, y esa fue Olga de Amaral, mi profesora en la universidad".

Hacía su ropa y la lucía orgullosa. Vendía a las boutiques que había en la ciudad. Pasaba noches enteras bordando, tiñendo, tejiendo, creando cuando amanecía, cogía su bicicleta, montaba a sus dos hijos en ella y recorrían las calles de Bogotá repartiendo los pedidos. "Entre más hacía, más me inspiraba; entre más bordaba, más me inspiraba; entre más teñía, más quería teñir. Era como un hambre por crear que no me daba cuenta del paso de las horas".

Sin embargo, Pepa era consciente de que necesitaba estudiar, saber qué era una fibra, cómo crearla, cómo teñirla. Fue entonces cuando tomó la decisión de viajar a México para continuar su aprendizaje. "México me inspira todo. Siempre he creído en el color y México es eso: color. En Colombia me sentía perdida y me asustaba porque lo mío era muy distinto a lo que hacían los demás. Entonces me preguntaba si estaba equivocada, y llegaba allá y me daba cuenta de que estaba muy ubicada y centrada".

Poco tiempo después ya era reconocida en México. Viajaba constantemente a Colombia, en donde creaba y confeccionaba, y luego regresaba al país azteca, desde donde manejaba las exportaciones que hacía a Europa y Estados Unidos. Sus ventas aumentaron y el taller en Bogotá creció a pasos agigantados. Hoy no logra explicar por qué, mientras en México era aplaudida, en Colombia nunca se le mencionaba. "Será porque nadie es profeta en su tierra", trata de responder.

A México le debe todos sus triunfos, pero Colombia es y ha sido siempre su país. Por eso unos años después regresó a vivir a Bogotá y continuó constantemente sus viajes a la capital mexicana, en donde también abrió una boutique en el barrio Polanco, una lujosa zona donde se encuentran las tiendas de importantes diseñadores. Repartía su tiempo entre los dos almacenes, los viajes por el mundo entero, los desfiles en las grandes capitales de la moda y los eventos a los que era invitada especial como jurado. Definitivamente sus creaciones la llevaron a muchos países del mundo por su originalidad.

"Ha sido una carrera de estudio vívido, de experiencias. He creado y creído, eso es lo importante".

TEJIENDO UNA NUEVA HISTORIA

A tiempo que celebra sus 30 años, comienza una nueva etapa que la hace feliz. Es la inyección de oxígeno que les da su hija, Mónica Holguín, a sus diseños. "Me ha dado una satisfacción plena como mamá, como creativa, como diseñadora, como textilera, como vendedora", asegura Pepa. La joven diseñadora textil y de modas, ahora se hace cargo del negocio que heredó de su madre, quien a su vez, compara su relación de amigas, cómplices y socias, con la que tienen Carolina Herrera y su hija. "Es la satisfacción más grande que se pueda sentir. Transmitir a alguien tan cercano como es un hijo, sin darle dirección sino libertad absoluta, me hace feliz".

La historia se repite de mamá a hija. Mónica cogió con destreza las riendas del negocio que Pepa soltó con confianza. Con la confianza de una madre que sabe que dejó las bases firmes y sólidas para que ella también sea feliz. Ahora es Mónica quien debe llevar a cabo los proyectos que vienen. Estarán, ahora sí, en las importantes ferias en el país: Colombiamoda en agosto, Exposhow en octubre y el Círculo de la Moda también en octubre. Fueron escogidas para representar a Colombia en Milán en la pasarela Identidad Colombia y, como ya es costumbre, se presentarán en reconocidas pasarelas en Guadalajara, Madrid, Nueva York y Atlanta en los próximos meses.

Su hijo, Daniel, es quien maneja el negocio en México, y Pepa tiene la seguridad de que, con ellos, está en buenas manos. "Como la vida tiene etapas, la que me queda y que con ansiedad es pero, es la de ser abuela".

Tomado del periódico El Espectador, 18 de julio de 2004

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Tres décadas marcando diferencia

por Martha Luz Monroy G., subdirectora de entretenimiento, El Tiempo

Unos fardos fúnebres marcaron la vida de Pepa Pombo. Cuando los vio en Perú, a los 13 años, supo, sin darse cuenta, que lo suyo eran los textiles. Al ver los fardos que envolvían varias momias, el corazón le saltó de curiosidad por saber cómo era posible que los colores estuvieran intactos y las telas conservadas. Así, años después, en Bogotá, estudió diseño textíl en la Universidad de los Andes, lo que la convertiría en una de las pioneras del diseño de modas en Colombia. Hoy, en la inauguración de El Círculo de la Moda de Bogotá, se le rendirá un homenaje a sus 32 años de carrera.

Esta se inició mucho antes, cuando comenzó a diseñar sus propios vestidos, con la característica que le abrió las puertas en el mundo: la mezcla de materiales. Con otro de sus dones, las relaciones públicas, se promocionó a sí misma como maestra de pintura para costearse sus estudios, porque las telas y el manejo de materiales se le había convertido en obsesión. "Hija bohemia no tengo", le dijo su padre cuando le habló de su carrera. Más adelante abrió una galería en la que la veían vestida con sus creaciones, lo que difundía aún más su trabajo.

México, su gran vitrina

Con familia y "buenos amigos" radicados en México, Inés María Josefa `Pepita, como figura en su registro de nacimiento, se dio a conocer. Gracias a sus relaciones llegó a Televisa donde hizo, entre otras, el vestuario para la telenovela Principesca, mientras las estrellas del canal se vestían con sus diseños. Hoy, es considerada mexicana, participa en todas las pasare las importantes de ese país, tiene tiendas o concesiones en todas las ciudades y revistas importantes (como la última Elle, en la que Eva Longoria modela una de sus creaciones) la reseñan constantemente. Cree que el reconocimiento se dio primero en México por que allí la gente es más arriesgada: "Hay más aceptación delo raro y sin duda desde cuando comencé, lo mío fue distinto. En Colombia eso tomó más tiempo".

En 1974, se asoció con su hermano José, quien, como administrador de empresas, le puso orden a Pepa Pombo, como se bautizó la firma que hoy está en Estados Unidos, en varios países de Europa y que ha pasado por pasarelas de París, Bélgica, Alemania, Suiza, Ho landa, entre otros.

Al cumplir estos 32 años de marca, Pepa le ha dado paso a la nueva generación representada en su hija, Mónica, quien es la diseñadora de la marca, mientras Pepa continúa apoderada de la exploración de materiales. Pero ahora comienza a desligarse porque se está es trenado como abuela y quiere dedicar el tiempo, que no pudo dar les a sus dos hijos, al nuevo miembro de la familia.

Tomado del periódico El Tiempo, 31 de mayo de 2006

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Cortadas con la misma tijera

Está comprobado que en las calles de Europa, Los Ángeles y NuevaYork los transeúntes detienen a la gente que lleva puesta la ropa de Pepa Pombo. Y no es por casualidad, sino por que su estilo, único en materiales y tejidos, llama la atención a las mujeres de cualquier edad. Pero eso no es cosa nueva. Desde que Pepa era joven y cosía sus propios vestidos sin saber nada de diseño ya llamaba la atención de su amigas y conocidas.

Como dicen por ahí, nació con el talento y la inquietud de inventarse cosas, en una época en que no había diseñadoras de modas sino costureras y modistas. Incluso, tuvo que estudiar Bellas Artes en Los Andes para tomar clases de textiles, que era lo que más se acercaba a su gusto profesional. Desde entonces nunca se olvida de la frase que uno de sus profesores le dijo y que la marcó para toda su vida: "Si desde ahora empiezas a copiar vas a morir copiando". Y eso le quedó grabado para siempre, porque si algo ha sellado su identidad en el mundo de la moda ha sido la originalidad.

Desde los 17 años le encantaba entretejer hilos y trabajar con materiales maleables. Lo que hacía era raro, tal vez por la influencia de sus viajes a Perú y México, en donde veía otras formas y colores distintos a los de Colombia. Con esa influencia arrancó probando con lana, nylon y fibras naturales que hormaban y caían, daban soltura y le encantaban a las mujeres de finales de los años 70. Y abrió su propia tienda, marcó un estilo y una tendencia que no existía.

Pero Pepa quería más, porque sus faldas y chaquetas empezaron a gustar en el exterior y deseaba arriesgarse en colores y formas que en Colombia no se usaban. México fue su siguiente mercado y el que, a la postre, le reconocería y apoyaría al ciento por ciento su talento. Aun que nunca se fue del todo de Colombia, ni cerró su taller, ni olvidó a sus clientas, sí pudo crecers en el país azteca. Allí es toda una autoridad en la materia y ha recibido todos los premios y homenajes que se le pueden brindar a diseñador alguno.

Hoy, después de 32 años en los que su nombre trascendió fronteras, sigue siendo una innovadora y una creativa por naturaleza. De hecho, su hija Mónica, heredera de su talento y tradición, le admira su permanente búsqueda y la constancia con la que enfrenta cada nuevo reto como si fuera su primer trabajo. Claramente la define como una guerrera incansable.

LA HEREDERA NO ES IGUAL

Sin embargo madre a hija son distintas y van a ritmos diferentes. Pepa ha sido la maestra, pero Mónica, ya con ocho años de experiencia profesional, tiene su propio estilo. A ella lo que más le preocupa es que todo quede exacto y que las mujeres a las que viste se vean perfectas y delgadas. Es exigente, perfeccionista, y esa terquedad a veces no le funciona tanto pero se arriesga para ver el resultado final. Tienen gustos distintos, quizás por cuestiones de generación y de época, pero se entienden bien en el trabajo y en la cotidianidad familiar.

Sin temor a equivocarse Pepa Pombo asegura que su hija es la heredera de su talento. De hecho, es ella quien ahora diseña la mayoría de la ropa del taller, que ya cuenta con 50 empleados directos y otros tantos satélites. La confianza de su madre no es en vano, pues Mónica acaba de ser invitada con éxito a la Pasarela de Acapulco Fashion y a un par de desfiles de nuevos talentos patrocinados por la Mercedes Benz, en el DF, con su colección Calle Chocolate. Lo mejor de todo es que la hija aprendió la lección de la madre y, como ella, es innovadora y creativa, cualidades que le dieron tres décadas de éxito internacional.·

Tomado de la Revista Jet-Set No. 099, 10 de mayo de 2006

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Pepa Pombo - mónica Holguín

Pepa Pombo es una de las mujeres más influyentes en la industria de la moda de nuestro país y Mónica lo sabe.

Por eso, cuando se sienta a diseñar, mantiene el respeto por la identidad de la marca que se ha posicionado gratamente en Colombia y en el exterior. "He hecho varios aportes para que la propuesta sea complementaria. Mi madre inventó una técnica que no he visto en ningún otro lado, y por eso la respeto mucho. Siempre que empieza la angustia sobre qué hacer la próxima temporada, tenemos una propuesta con esa misma identidad y trato de complementarla con cosas más sencillas o tendencias más simples para agilizar la producción, buscando el equilibrio", comenta Holguín.

El Círculo de la Moda se ha convertido en un espacio de gran importancia para todos los diseñadores y en el caso de Pepa y Mónica, no ha sido la excepción. "Localmente, el Círculo es maravilloso y tenemos todas las de ganar. Y en este año, el montaje fue increíble. La gente quedó feliz y la fecha fue ideal, pues coincidió con el Día de la Madre", afirmó.

En el 2012, y con una colección fundamentada en la inspiración, Pepa Pombo por Mónica Holguín presentó prendas más livianas y sencillas, ideales para un escenario perfecto en el que los turistas y las personas del sector lograron involucrarse en el evento.

"Las personas que no ingresaron, disfrutaron de una pantalla gigante. Así, el Círculo involucró a la gente y la gente se involucró con la actividad"...

Info: monica@pepapomho.com

Tomado de la Revista Capital Club, Edición 95, mayo de 2012

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