Bogotá,
1960
Educada más en la creatividad que en la
repetición de fórmulas, Amelia Toro combina la inventiva y el ingenio
futurista con el rigor y el pragmatismo anglosajones.
Le gusta lo concreto; aunque haya pasado por la academia y
comprenda su importancia, no cree que se entienda de moda mientras no se
domine a fondo el oficio: «A diseñar no se enseña; los profesores
explican algunas técnicas, pero la calidad de una prenda se debe a la
aplicación creativa de las normas generales del diseño».
Antes de terminar la secundaria en el colegio Nueva Granada,
tomó un curso en la Parson School of Design de Nueva York, experiencia
de la cual surgieron sus primeros modelos.
Más tarde ingresó a la misma escuela y luego se radicó por un
año en Italia, donde trabajó con Pino Lancetti y Gianfranco Ferré.
Tras esta temporada en Europa retornó a los Estados Unidos para
estudiar en la Parson School of Design.
En las vacaciones volvía a Colombia e, impulsada por el deseo
vehemente de hacer cosas, colaboraba con María Cecilia Ortiz y Camila
Botero. Esto le permitía
poner en práctica, de inmediato, los conocimientos adquiridos, al
tiempo que se ganaba un espacio para mercadear sus creaciones.
Luego se vinculó con una compañía de Hong Kong con sede en
Sri-Lanka. Allí diseñó
lo que en la profesión se conoce como active wear. «Esta labor con una
gran multinacional me enseñó muchísimo sobre técnicas de confección
y me permitió entender mejor las relaciones entre cultura y moda: por
qué y para quién se diseña». Las
vacaciones las pasaba en Bogotá, trabajando en el almacén de María
Cecilia Ortiz. En una de
estas breves estadías, una conjunción de circunstancias la motivó a
radicarse de nuevo en nuestro país, exponer en un almacén sus
colecciones y abrir su propio taller.
Dejó de lado, por un tiempo, los diseños vanguardistas que
hacía en Estados Unidos y se consagró a desarrollar una propuesta algo
tradicionalista, de acogida más inmediata. «Resultaba mejor
establecerse aquí con algo sobrio (ropa cómoda y práctica, multiusos)
y luego dar el salto hacia otros mercados con creaciones modernas».
En estas dos grandes vertientes, claramente definidas, se
enmarcan las líneas que desarrolla en la actualidad.
Una, con el sugerente nombre de Matador, presenta un corte
clásico y una simplicidad aparente que permite hacer muchas
combinaciones. La segunda
lleva su propio nombre, Amelia Toro, y en ella vuelca todo su poder de
invención: es ropa con una limpieza y un movimiento de la tela casi
orientales. En uno u otro
caso, los vestidos de esta diseñadora colombiana tienen una evidente
personalidad -sin detalles superfluos o accesorios inútiles- y la
exigen de quien desee exhibirla. Muy
consciente de las restricciones climáticas de cualquier ciudad ubicada
en la zona tórrida, Amelia Toro no se empeña en seguir los cambios
estacionales de Europa. «Eso es absurdo, porque Colombia es un país
sin estaciones. Mis
diseños se pueden lucir todo el año, no sólo porque no responden
ciegamente a la moda, sino por la gran calidad de los géneros.
Lo primero es la tela, su calidad, textura, color y caída; luego
viene el diseño». Para Amelia Toro, la sumisión a las tendencias
puede crear monotonía. «,Algunas personas olvidan que la ropa es un
medio y no un fin. Es
triste ver a esas fashion victims, mujeres que se quieren poner a toda
costa lo que está de moda, con resultados nefastos: primero, porque
ningún modelo le va bien a todo el mundo y es inútil obstinarse en
lucir siempre lo que se lleva; segundo, por el efecto uniforme, que se
produce cuando todas las mujeres se visten de la misma manera, como en
un colegio.. El buen diseño de modas debe huir de ambas tentaciones.
Tomado del libro: La Moda en Colombia, Ediciones
Alfred Wild, 1994

Estudió Diseño de Modas en Rhode Island School of Design, N.Y. con
especialización en Parsons School of Design, N.Y
Ha trabajado en Italia y Sri Lanka.
Inicia en Colombia las líneas "Amelia Toro" y
"Matador" - prét á porter -.
Ha participado en colecciones importantes en el país y el exterior
durante los últimos doce años.
En noviembre de 1999 inaugura el almacén "Matador" en Soho,
Nueva York.
En un estilo cómodo, práctico y elegante, lo básico de su diseño es
desligarse de las tendencias pasajeras para dar trascendencia a lo
clásico con el ajuste de las prendas a todo tipo de clima.
Tomado del plegable para la
Exposición El Museo se Viste, del Museo de Arte Contemporáneo, MAC,
marzo del 2000
Bogotana de
cuna, educada en el Colegio Nueva Granada y para quien el diseño
desde muy joven ha sido su pasión.
Su formación
académica en New York, y su práctica y estudios en Europa hacen de
Amelia, desde hace 14 años, una de las diseñadoras colombianas de
mayor proyección en el plano internacional.
Amelia
convierte el atuendo femenino en algo casual. Busca ante todo crear un
vestuario utilitario, especialmente pensando en la mujer viajera y
la propietaria de una cultura ejecutiva. Lo importante en su diseño
es la comodidad en cada prenda por eso se ven siluetas ajustadas pero
que se funden con la piel de la mujer que luce sus creaciones. Desde
1989 Amelia comenzó a exportar sus prendas a mercados como Estados
Unidos, Japón, Inglaterra y Puerto Rico. Amelia, mezcla con acierto
diversas texturas como algodón, lana, mohair, y nylon entre otros, en
colores café, camel, y gris.
En la
pasarela de BOGOTÁ FASHION...BOGOTÁ ESTÁ DE MODA, Amelia mostrará su
linea Matador y Amelia Toro con sus diseños de Prét á Porter.
Tomado
de Bogota Fashion, Suplemento de El Espectador, 20 de marzo de 2001
