Silvia Tcherassi

Barranquilla, Atlantico

Diseñadores de modas (Alta costura, pasarela, calle)

Modas

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La Magia de Silvia Tcherassi

TchSrmc1.jpg (44956 bytes) Recuento

Carrusel

 

La famosa española escritora y periodista de Vogue España habla sobre la Barranquillera y sobre lo que significa para ella y para Colombia su posible contrato como la diseñadora de pret-a-porter de la Casa Balmain

Por Lola Gavarrón

Siempre que me pongo un vestido de Silvia Tcherassi, se produce algo parecido a una conmoción. Conmoción en mí misma al verme transformada y conmoción en los que me ven aparecer.

Tengo un vestido suyo de muselina irisada, en que el rosa palo va ganando color hasta convertirse en malva, que provoca algo parecido al éxtasis. Es mi uniforme de las fiestas. Mi hija Diana, de 20 años, cuando me ve así vestida, dice que parezco un hada.

Un hada. Eso es lo que es Silvia Tcherassi. Un ser capaz de transformar con la magia de su moda, a cualquier mujer en un ser etéreo, exquisito, irreal.

La conocí en 1994. Era mi primer viaje a Medellín para participar en las actividades de Colombiamoda. Viaje al que accedí, a pesar de los consejos de mis bienpensantes más próximos, que me auguraban todo tipo de males en la peligrosa ciudad.

No sólo no me pasó nada desagradable, sino que volví con ganas de regresar lo antes posible. Cuando reencontré a los míos, iba vestida de arriba a abajo de Made in Colombia -zapatos de Pinel, falda y top de Silvia Tcherassi. Me creerían si les digo que me preguntaron de dónde venía tan guapa? iQué gusto me dio, poder defender en cuerpo y alma de dónde venía!

Con Silvia Tcherassi fue un flechazo especial. Inexplicable en su intensidad. AI ver su primer desfile y al presentármela Alicia Mejía, le dije a borbotones, como quien tiene algo que decir aunque sorprenda: "iDios mío, Silvia. Usted tendrá nombre en Europa!"

Entonces nos tratábamos de usted. Acabábamos de conocernos, pero tuve la sensación de que la conocía desde hacía años. Que mi amistad incipiente, venía de muy lejos. Porque auguré lo que ahora se va a realizar? No lo sé. Lo maravilloso de la vida, es siempre inexplicable. Es como una corazonada que embriaga el corazón y sube a la boca. Luego, no hay nada mejor que decirlo.

Silvia me miró extrañada. Hay que decir que uno de sus encantos es la sencillez. Privilegio de los verdaderamente grandes, que nunca se toman demasiado en serio.

LA AMISTAD

A partir de entonces se estableció una espacie de correspondencia sin hilos. Yo pensaba en ella. En su talento. En su gracia. En su calidad. Y un buen día, recibí una Ilamada suya anunciándome que iba a París a comprar tejidos en Première Vision y que le encantaría que nos viéramos allí.

París resultó encantador como punto de encuentro. Vinieron también su marido Mauricio Espinosa y su madre Vera Solano. iQué magníficas personas la rodean! Una amiga común dice que un marido así habría que clonarlo. Y de Vera lo que se diga es poco. Además de Ilamarse como una bella pieza de teatro de Wilde.

En París, ciudad amada por las dos, ciudad hecha, por y para las mujeres y los artistas, entramos en el terreno de las confidencias. Supe de las dificultades de su trabajo, de su desconcierto cuando algunos tejedores italianos o franceses le decían que no servían a América Latina y también, de la ilusión de abrir una tienda-taller en su Barranquilla natal.

Gracias a Alicia Mejía, de Inexmoda, que me invitó a dar unas conferencias en Medellín, pude dar de nuevo el salto y compartir el sueño hecho realidad de la tienda de Barranquilla. Aquella noche la magnífica Pilar Castaño emitió en directo. En Barranquilla, exístía ya una tienda de modas que nada tenía que envidiar a las gloriosas de la Madison Avenue de Nueva York, La Avenue Montaigne de París o la Via della Spiga de Milán.

Fue uno de los días más felices de mi vida. La tienda de Silvia tiene ese aroma Art Déco que tanto me gusta. Su alzado es limpio y de líneas puras. Su interior, espacioso y luminoso, pone en valor vestidos y faldas. Su planta alta, con los rulos de los tejidos y el obrar de las oficialas, recuerda la época dorada de la alta costura parisiense. Aquella de los años 30 en que eran precisamente mujeres modistas, las más solicitadas por la clientela del beau monde.

Esas mujeres se Ilamaban Chanel, Madeleine Vionnet, Augusta Bernard, Schiaparelli, Maggy Rouff, Mme. Grés, Jeanne Lanvin... Y tan legendario como lo que hacían, eran ellas mismas.

FEMINIDAD

Para mí, Silvia Tcherassi pertenece a esta familia espiritual. Como ellas, tiene un sentido innato de elegancia, feminidad, colores matizados y formas que sugieren pero no muestran y que hacen de una mujer un espectáculo estético digno de contemplación.

Los vestidos de noche de Silvia son reconocibles a distancia. Suelen constar de varios cuerpos de gasa en colores en armonía y sobre todos ellos, el tejido principal que recoge el vuelo y el colorido de los íntimos y los exalta como una bailarina flotante.

Son etéreos, son femeninos, son bellos. Sin estridencias. Y otorgan a la mujer así vestida de una gracia y una sutileza digna de una Venus de Boticcelli. O de ninfa. Justo lo que enamora en Europa. Silvia va a ser recibida con los brazos abiertos.

Intuía ella su próximo destino? No del todo. Silvia sabía que tenía que dar el salto. En Colombia ya había demostrado de lo que era capaz y gozaba del reconocimiento de las periodistas con más crédito como Lila Ochoa, Marta Isabel Espinosa de Lara, Pilar Castaño, Pilar Luna... Cuál sería su próximo paso?

Abrió una tienda en Miami, puerta de los EE.UU. y puerta también de la clientela latinoamericana y hasta europea. Así se dio aun más cuenta de la verdad de su trabajo. Cuando podía triplicar los precios de su ropa, en relación a los de sus tiendas de Colombia y nadie torcía el gesto. Es más, se la quitaban de las manos. Cuando empezó a tener clientas internacionales, que le hacían apreciaciones muy certeras sobre la calidad de su moda.

Silvia sabe oír. Acepta tanto las críticas como las alabanzas. Y no sé qué es más difícil. De las críticas, sobre todo cuando ve que son bienintencionadas saca enseñanzas; de las alabanzas, esa caricia de gloria tan necesaria cuando se trabaja cara al público.

Con todo este bagaje, el apoyo de su entorno más cercano y el general de colegas y periodistas de su tierra natal, Silvia Tcherassi ha sido requerida para ocuparse del prét-à-porter de la casa Balmain en París y mostrar sus primeras propuestas el próximo marzo del mítico año 2001.

Para ella sí lo va a ser. No sucede todos los días que una de las grandes casas de moda francesa se dirija a una latinoamericana para responsabilizarla de una línea de difusión internacional. Es más, es la primera vez que esto sucede a un diseñador o diseñadora colombiana.

Es un honor para Colombia haber dado a un ser así. Tan sencillo y tan grande al mismo tiempo. Con tal capacidad de escuchar y de interesarse por los problemas de sus colaboradores. De crear empresa sin perder ni un halo de su talento creativo. De seguir dotada de una cierta pureza. La moda de Silvia -como ella misma- emana esa aceptación alegre de la vida, que tienen los valientes y los limpios de corazón.

LA NUIT DE ORBITEL

Eso es lo que ha debido enamorar a Mr. Hivelin, actual PDG de Balmain. Pero, cómo no enamorarse del personaje cuando la Noche de Orbitel, la Primera Dama, parecía una Grace Kelly moderna y cuando damas maravillosas de la mejor sociedad colombiana aparecieron con vestidos de gasa muselina signés Tcherassi?

Ella misma es su mejor modelo. Aquella noche, Silvia sentada en primera fila para apreciar el trabajo de sus colegas, parecía una nube flotante. Vestida de azul celeste, con chal a juego que otorgaba una feminidad irresistible a cada uno de sus movimientos, Silvia deambuló por el salón del Country Club de Medellín, siendo felicitada. Por su belleza y por la que había revelado en tantas damas de Lo Nuit entre las cuales Nohra de Pastrana, fantástica en su vestido y chal de tonos rosáceos de primavera en flor.

BALMAI N

Mme. Hivelin había pasado ya dos veces por la tienda de Silvia Tcherassi en Oviedo. Y se había quedado sorprendida de la belleza y baratura de lo expuesto. "Ha venido una francesa maravillosa; comentaba Marta Espinosa, responsable de la tienda. Y volvió. Mme. Hivelin, volvió y se compró varias cosas. Y cuando se hace

eso, teniendo en casa acceso a una de las firmas mejores del mundo, eso tiene más valor aún.

Qué significa entrar en el Balmain del tercer milenio? Pierre Balmain y Charles James se disputaban en los años 50 la mejor clientela. Con Balenciaga y Dior, conocían al Gotcha de las grandes damas internacionales. Pierre Balmain amaba los tonos delicados y la armonía de proporciones. Sus trajes de noche drapeados y sus abrigos magníficamente cortados, adquirieron fama universal. Su moda era un homenaje a la mujer y un himno a la feminidad.

Hasta llegó a feminizar el traje sastre de dos piezas. Y lo hizo como nadie. Tanto que el jefe del taller de sastrería, el español Paquito, fue rápidamente contratado por Karl Lagerfeld, cuando en 1983, le dieron la dirección artística de Chanel. Y los sastres Chanel ganaron en suavidad.

Desde 1983, el dominicano Óscar de la Renta, célebre por su sentido de las proporciones y por su elegancia, se encarga con gran éxito de los talleres de sastrería y fluo -los vestidos de gasa de noche- de la alta costura.

En 1998, fue contratado Gilles Dufour, que venía de la casa Chanel, como responsable de las colecciones de prét-à-porter. Pero las expectativas suscitadas por Dufour en la primera colección, fueron rebajándose en la segunda y decepcionaron claramente en la tercera. Fulminantemente despedido esta primavera -sus vulgares alusiones en las camisetas eran ajenas al espíritu de la casa- el puesto ha sido pasajeramente ocupado.

JOLIE MADAME

Esta es la herencia que recibe Silvia Tcherassi. Si Pierre Balmain estuviera vivo, aplaudiría vívamente su designación. Él amaba a las jolies mesdames y así bautizó uno de sus mejores perfumes. Silvia Tcherassi lo es. Una verdadera jolie madame. Como dirían los franceses, "elle est plus que jolie". Y va a insuflar de savia fresca y de refinamiento a una casa, que está más que preparada para ello. Desde FUCSIA, le deseamos una feliz unión!

Tomado de la Revista Fucsia No. 03 de septiembre de 2000

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SILVIA, LA REINA DE MIAMI

Por Tatiana Munevar Bahamon

  La Fashion Week de las Americas Moda en Miami coronó como reina absoluta a Silvia Tcherassi, otorgándole el título de "nueva estrella del diseño de modas en Latinoamerica en el 2001  

Y para responder a ese honor la diseñadora barranquiIlera presentó una colección digna de su pasado, pero con un toque adicional de modernismo y distinción que le auguran desde ya un presente y, sobre todo, un futuro interesante en el rentable mercado norteamericano.

Un homenaje a las formas femeninas, a la variedad de los colores del trópico y a los textiles trabajados en diversas formas, fue  el que presentó Tcherassi ante un variado público, ubicado en  una gigantesca carpa en la zona de Ocean Drive en Miami, que del 3 al 7 de abril recibió a 40 diseñadores provenientes de diversos países de Latinoamérica. El regreso de las faldas muy cortas y ajustadas, la consolidación de los cortes asimétricos, el regreso triunfal de las botas a la rodilla en muchos colores, el mantenimiento de las faldas en la rodilla y la utilización recurrente de transparencias que cada vez dejan menos a la imaginación,  fueron detalles claves de su última colección.

La variedad en los colores también marcó la pauta. Desde el blanco y el negro, pasando por el fucsia, el azul turquesa, el verde limón y Ilegando al borgoña y el cámel, Silvia dejo pocos colores sin mostrar, sobre una pasarela que la recibió con honores. También recurrió a lentejuelas, plumas y briIlantes para adornar sus creaciones. Todas estas características fueron las que la hicieron acreedora al premio que le otorgo el Council of Latinoamerican De signers (Consejo de Diseñadores Latinoa mericanos) y la revista Vogue en Español. Silvia fue elegida por periodistas y expertos en moda de todos los países del continente, quienes postularon a los mejores modistos y, a la vez, votaron.
AI final de la larga votación, la colombiana resultó elegida entre un grupo de diez finalistas conformado por Varanasi, de Argentina; Alexandre Herchovich, de Brasil; Rubén Campos, de Chile; Patricia Klein, de Ecuador; Sarha Bus tani, de México; Sara Bassan, de Panamá; Ani Álvarez, de Perú; Nono Maldonado, de Puerto Rico y Richard Febles, de Venezuela.

Para recibir el premio Silvia estuvo acompañada de buena parte de su familia, su esposo y sus dos hijos, y una nutrida colonia colombiana que hizo del evento inaugural de la feria de Moda de Miami un show típicamente colombiano, al que también asistieron dos ex miss Uni verso, Barbara Palacio y Cecilia Bolocco; el actor  Lorenzo Lamas y personalidades de la farándula, el  modelaje y el gobierno de la Ilamada capital del sol.

Para ellos el nombre de Silvia Tcherassi ya suena familiar. No en vano, la barranquillera buscó una de las esquinas más concurridas de Coconut Groove para abrír su primera boutique en esta ciudad y comenzar desde allí el dispendioso proceso de dar a conocer su nombre en un país en donde las marcas de moda más importantes del mundo proliferan por todas las esquinas.

Por eso el proceso iniciado por esta diseñadora es im portante para la moda colombiana que durante décadas ha tratado de ganarse un espacio en el exterior.

LOS OTROS DISEÑADORES

En términos generales el nivel de la Fashion Week de las Américas en el 2001 no fue el esperado. Según los expertos que han seguido esta feria durante sus tres versiones previas, se notó la ausencia de grandes nombres de la moda (el año anterior estuvieron Carolina Herrera y Óscar De La Renta).

Con excepción de la importante participación colombiana, con Ricardo Pava, Hernán Zajar y del premio recibido por Francesca Miranda al presentar el mejor show de moda; se destacó lo presentado por el chileno Rubén Campos, el mexicano Armando Mafud y la ecuatoriana Liz Cárdenas. El resto de modistos acusaron falta de experiencia y pagaron la novatada de mostrar por vez primera sus diseños en una feria de moda internacional.

Así, la constante de los cuatro días de desfiles fue demasiado de lo mismo: prendas mal cortadas y terminadas, exceso de adornos, exageración en la combinación de colores, escotes demasiado protuberantes y aberturas que rayan con la vulgaridad.

Y aunque el público visitante no parecía ser demasiado especializado, el regular trabajo de los modistos redundó en carpas vacías a la hora de los  shows y pocos aplausos para los nuevos creadores. Vale la pena, sin embargo, destacar lo hecho por algunos que aprovecharon la ubicación geográfica y comercial de Miami para abrirse paso en este país.

TENDENCIAS DE LA FASHION WEEK

_ Adiós a las plataforma. Se imponen las botas de cuero o gamuza hasta la rodilla y tacones empinados y delgados.

_ Las faldas muy cortas están de vuelta, En cuero o materiales sintéticos y acompañadas con botas.  Las transparencias nada que salen y parece que van a perdurar por siempre. De moda los vestidos largos  que dejan ver absolutamente todo.

_ La ausencia de grandes accesorios es notable en esta temporada. Se pone mas atención al maquillaje y al pelo.

_ Los vestidos camiseros con o sin botones y hasta la rodilla.

 _ Los pantalones y faldas ajustados a la cadera y que pareciera que se fueran a caer.

_ El uso de lentejuelas en las prendas de día.

_ Los abrigos y sacos largos siguen en furor.

_ La falda a la rodilla tampoco quiere abandonar el panorama. Su comodidad y elegancia tiene fascinadas a las mujeres.

Tomado de la Revista Fucsia No.09, mayo de 2001