Hernando Tejada Saenz

Pereira, Risaralda

Ceramistas

Objetos

Hernando Tejada

pintor, escultor

 
   

Tejada

CON SU PROPIA VERSIÓN DEL PARAÍSO TERRENAL,
EN SINGULARES TALLAS DE MADERA,
HERNANDO TEJADA SE VIENE A BOGOTÁ
Y MUESTRA SU OBRA,
A PARTIR DEL 1o. DE FEBRERO, EN LA GALERÍA DINERS. 1996

por Fausto Panesso

 

Quisiera escribir con la misma alegría con la que Hernando Tejada hace arte.  Escribir palabras como hechas de madera de balso, livianas, maleables y de colores, para referirme a su obra. Porque las otras palabras, las adustas las rígidas las palabras-bronce, nada tienen que ver con ella.

Es que Tejada hace mucho que se inventó su propio mundo, y atravesó los palos del pincel (que jamás volvió a usar a manera de tranca en la puerta de ese universo irreal en que se mueve. Dejó afuera la academiá, su etapa de retratista; su trabajo de muralista... En suma excluyó la realidad para dedicarse a jugar en serio con sus maderas. Y como un Gepetto artistá fabricó un harem de mujeres soñadas por sus manos de tallador con las que irrumpió en el arte colombiano por allá en 1972 para constituirse en el artista definitivamente distinto que en verdad es.

Recuerdo -jcómo olvidarlo! los nombres con que bautizó estas mujeres-mueble que eran sus esculturas: Paula la mujer jaula: Teresa la mujer mesa; Rosario la mujer armario; Estefanía la mujer telefonía. Nombres que impactaron tanto como la obra misma, y no sé si el recuerde, o mejor, no se si aun le importe, que en ese momento se le saludó como uno de los precursores del pop art colombiano. Lo fue y lo sigue siendo.

No conozco un solo artista importante que no se refiera a su oficio con una deliciosa ternura barnizada de respeto. Tejadita lo llaman, y sus gatos de madera miran con sus ojos de bailarina árabe en algunos de sus talleres; ya fuese esa trinchera de acrílicos que era el taller de Obregón, hasta ese templo de formas v rigor que es el del escultor Edgar Negret.

El primero de febrero próximo (1996) inaugura su exposición en la Galería Diners y nos trae en sus tallas su propio paraíso terrenal. Ahí están el espíritu del manglar, garzas azules, anguilas que trepan por juncos iguanas verdes, pájaros y buhos que anidan en árboles fantásticos. Uno diría que más allá del color que les da a sus maderas, de la sutileza de sus tallas del acariciable amor de esos animales amaestrados por su mano, Tejada logra que esta exposición se oiga. Es que Tejada introduce al espectador en el rumor de una hermosa manigua donde aletean los amarillos graznan los verdes y gritan los rojos guacamayos hechos de su inocente exotismo.

Su obra tiene el poder de enamorar, de quitarnos la mirada inteligente para verla la insoportable mirada culta con que se mira el arte para hacernos abrir los ojos de un modo desprevenido, tal cual miran los niños el mundo. Y ahí está su clave. Tejada hace arte con la seriedad con que un niño juega, divirtiéndose y divirtiendo. "Hago sólo lo que me divierte... lo que me da la gana"~ le oí decir alguna vez, con el gesto de un infante que proclama una sentencia.

Fausto Paneso
Tomado de la Revsiata Diners No.310, enero de 1996

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Todo Tejada en un solo libro

"Tejadita".  Así llamaban en todas partes a Hernando Tejada, el maestro de los gatos caprichosos y las mujeres esculpidas como objetos eróticos.

Para no perder la memoria sobre el artista fallecido en 1998, su sobrino Alejandro Valencia, con apoyo de la Fundación Mac de Cali, acaba de editar un libro de 314 páginas llenas de color.

El escritor Antonio Montaña, que se convirtió en su amigo en un encuentro en el mar, se encargó de los textos.

En ellos recorre los pasos del artista como dibujante, muralista, escultor, pintor, fotógrafo y hasta guionista.

Evoca anécdotas de la llegada de Tejada a Cali, sus estudios en el Instituto de Bellas Artes y sus estadías en el Pacífico y en San Andrés.

Montaña habla de la personalidad del artista -mitad niño, mitad hombre-, de su mundo surrealista y divertido, y de la trascendencia de su lenguaje.

Tejada era un hombre lleno de picardía y erotismo. A las mujeres, su debilidad, las hizo protagonistas de esculturas como Estefanía la mujer melodía, Teresa la mujer mesa, Abigail la mujer atril y Lola Butifarra la mujer guitarra.

En 1962, la crítica Martha Traba dijo de él: "Describe el mundo que ve, lleno de encanto y de infantiles incongruencias. Como toda forma artística dispuesta a aceptar términos fantásticos, ese mundo que no corresponde a lo real, sino a lo posible. Lo posible, deambula entre surrealismo y poesía, entre verdad y ensoñación; por eso los seres que habitan los cuadros de Tejada viven en perpetuo asombro, estupefacción y surrealismo. Carecen de finalidad y utilitarismo; sólo están ahí, bajo terribles lluvias imaginarias o enormes lunas de papel de chocolate".

El lanzamiento del libro  se realizó en el auditorio Teresa Cuervo del Museo Nacional,

Tomado del periódico El Tiempo, 29 de febrero de 2004

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ANGELES Y DIABLITAS

Editado en Cali por Alejandro Valencia y con textos de Antonio Montaña, acaba de lanzarse un libro que pretende abarcar la vida y obra de Hernando Tejada, el pintor fallecido hace cinco años. Vinculado a la historia del arte moderno colombiano desde sus estudios en Bellas Artes de Bogotá, Tejadita, como era conocido en Cali, fue uno de los grandes artistas plásticos de Colombia, aunque sobre el final de su vida sus esculturas y tallas en madera llamaron más la atención de los medios que su pintura. Quizás a ello se deba que sus sobresalientes dotes de dibujante y retratista se hayan olvidado un tanto. Enamorado eterno y admirador incondicional del sexo femenino, esta colección de retratos de sus amigas, unas anónimas y otras más conocidas por el público, y que él dividía en dos categorías ("ángeles y diablitas"), hacen justicia más que suficiente a la obra de un artista que junto con Grau, Obregón y Botero se atrevió a rebasar los límites de la pintura académica.

Tomado de la Revista Credencial, Edición 209, mayo de 2004

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Humor y realidad en el arte de Tejadita


Hernando TejadaHemando Tejada, el escultor y pintor conocido por sus amigos como ‘Tejadita’ por su baja estatura y que fue autor del Gato del río, la escultura que se encuentra en río Cali, fue un vanguardista dentro del arte colombiano.

Así lo manifiesta el curador William Contreras, que recuerda cómo la propuesta de Tejada iba “más allá del objeto artístico”, refiriendose a las mujeres mueble en las que cada uno representa una mujer y lleva nombres como Abigaíl, Estela o Sacramento.

OTeresa, la mujer mesa, que se inspiró en una de sus amigas: Nubia. O Susy Bonilla, una de sus novias.

Ahora, una exposición en el Museo La Tertulia, en Cali, recuerda cada faceta de este artista, que falleció en 1998.

La muestra, titulada ‘Tejadita: viajero y sibarita’, estará abierta hasta el 22 de febrero y se presenta en las salas Maritza Uribe de Urdinola y la sala Subterránea y busca acercar al público caleño a la obra de este artista, además de mostrar su forma de ver la realidad, siempre cargada de imaginación y de picardía. Presenta, además, alrededor de 3 mil dibujos de su autoría.

En paralelo con la exposición, se realizará una serie de actividades como: El muchas patas de La casa de los títeres (11 de enero), Taller de expresión teatral: Actuando los sueños de Tejadita (18 de enero), Taller de escritura creativa: Cuadernos de Viaje y un taller de Murales (15 de febrero).

Tomado del periódico El Tiempo, 6 de enero de 2015 

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