Arte Precolombino

Colombia

Precolombino (Culturas tairona, sinu, quimbaya, guane, muisca,tolima, calima, malagana, tierradentro, San Agustin,)

Varios, Visual

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ARTE PRECOLOMBINO
Tejido

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El tejido artístico en Colombia
Por Luis Alberto Acuña

La industria de los tejidos artísticos cuenta en Colombia con claros y muy remotos orígenes. También sobre nuestro suelo y en época anterior a toda memoria, los hombres que primero lograron hilar una fibra, entrelazar los hilos, formar una urdimbre y producir una su perficie textil homogénea no se contentaron con este hallazgo, no obstante su trascendental importancia, sino que procedieron a decorarla por medio de la pintura, del bordado o de la intromisión de hilos de variados colores y materias. Así nacieron los tejidos artísticos, que van desde los mas rudimentarios lienzos del menaje hasta los paños suntuarios que recu bren los muros.

Ya nuestros indígenas chibchas de Cundinamarca y Boyacá, guanes de Santander y catíos de Antioquia habían adquirido en tiempo muy anterior al descubrimiento y la conquista bien merecida fama como tejedores de mantas de excelente calidad y hermoso aspecto. Recuérdese cómo el descubridor de estas latitudes, don Gonzalo Jiménez de Quesada, cuando en tremenda odisea subía por el "río grande de la Magdalena", para estimular la fe, el valor y la codicia de sus huestes desfallecidas les mostró algunas artísticas mantas de procedencia chibcha, advirtiéndoles que nación que tales maravillas podía producir debía ser sin duda culta, rica e industriosa y que bien valía la pena ir en su busca.

Y hasta la historia de la jurisprudencia en Colombia no podrá por menos de recoger en sus anales lo acontecido al propio adelantado don Gonzalo cuando se le presentó un indígena que pedia justicia por el robo de la rica manta que traia sobre sus hombros y que uno de los soldados españoles, de nombre Juan Gordo, le habia usurpado. Indignado don Gonzalo alli mismo dicto sentencia inapelable y Juan Gordo pago de inmediato el precio de aquella tela con su vida.

Por lo demas, llenas estan las paginas de los cronistas de la Conquista y la Colonia de referencias a los tejidos artisticos indigenas. El mas autorizado de tales cronistas, Castellanos, es el primero en informarnos sobre el empleo de hilos de diversos colores con los cuales formaban variadas cenefas y dibujos. El franciscano Simon nos dice como los catios fijaban o escribian sus historias sobre mantas pintadas a pincel, y Miguel Triana el erudito recopilador, sintetizó de esta manera el interes que dentro de la cultura y de la vida de los chibchas al canzo el arte textil:

"Este producto de su industria, dice Triana, tenia para los indios una importancia extraordinaria. Todos los acontecimientos de la vida los festejaban con regalos de mantas; al consagrarse los jeques, el Cacique les obsequiaba con finas telas pintadas; el pago de los servicios sacerdotales en las ceremonias de las ofrendas se hacia con mantas y algun oro; en la coronacion de los reyes el principe devolvia doblados los presentes de mantas que se le hacian; en la posesion de los caciques se les festejaba con mantas magnificas; en las procesiones reales el suelo por donde pasaba el principe se cubria con mantas; en las carreras de honor que se hacian para estrenar las casas, el cacique premiaba con seis mantas al que llegaba primero, con cinco al segundo, con cuatro al tercero, etc., en las grandes fiestas agricolas el Zipa daba tambien premios de mantas a los luchadores en los juegos atleticos; las solicitudes de matrimonio se hacian con presentes de mantas y comestibles donados al padre de la novia; los almacenes de los reyes estaban siempre provistos de mantas para vestir a los soldados y ser vidores; en una palabra, las mantas tenian como objeto de retribuci6n y presente mas importancia y aplicacion que la moneda (un te juelo circular de oro) la cual solo se usaba en los tratos".

Y aquellos artisticos paños colgantes que decoraron los muros de la casa de recreo del Zipa en Cajica o del templo del Sol en Sogamoso no debieron ser cosa distinta de tapices, no por empiricos y rudimentarios menos dignos de tal nombre.

Sobrevenida la colonizacion española, la fundacion de ciudades y el establecimiento de una nueva cultura de procedencia europea, los nuevos colonos, aqui llegados con el animo de "hacer perpetua casa" segun el decir del ya citado historiador don Juan de Castellanos, su pieron mostrarse afanosos por el decorado y la buena presentacion de sus hogares, pudiendo afirmarse que sobre las blancas paredes de estrados y salones campeo el esplendor de las tapicerias. Suficientes razones nos asisten para creerlo asi, si tenemos en cuenta que el cronista Simon al describir la naciente y ya populosa ciudad de Santafe de Bogota, cabeza y corte del Nuevo Reino de Granada, hacia el primer tercio del Siglo XVII, dice que los interiores de los edificios "estaban curiosamente aderezados de mucha seda, tapicerias y cuadros de extremadas pinturas, porque los vecinos en comun son muy curiosos y dados a esto", y al enumerar los profesionales de todo genero que servian a la urbe naciente incluyo entre ellos a los bordadores si bien no especifica que clase de arte practicaban. Conviene aqui traer a cuento, para afianzar la cita del cronista franciscano, lo asentado en el testamento del beneficiado de Tunja, el cronista, poeta, sacerdote y soldado, el tan nombrado don Juan de Cas tellanos, quien al hacer el postrer recuento de sus bienes anota "Seis paños de lienzo con dibujos de la historia de Nabucodonosor ", y sea del caso recordar que algunos años antes de que don Juan hiciese en su testamento referencia a estos paños, el propio fundador de Tunja, don Gonzalo Suarez Rendon, habia incluido en el suyo cuatro grandes "Paños" o colgaduras bordadas, que constituian el mejor ornato de su sala, siendo del caso recordar que por aquel entonces a los tapices se les daba el nombre generico de "paños" .

Si al hacer referencia a la laboriosidad de los indigenas de este altiplano los cronistas de la epoca aseveran que todos ellos hilaban y tejian, inclusive las damas nobles, vale decir las mujeres de los zipas, los zaques y demas caciques importantes, nosotros a nuestro turno podemos agregar que tal tradicion no se perdio con la Colonia sino que, antes bien se acrecento notablemente, llegando hasta las epocas de la Independencia y la Republica, como lo comprueba el hecho de que en el monasterio femenino de la Enseñanza, fundado en esta capital en la segunda mitad del siglo XVIII, y unico plantel donde se les impartia seria instruccion tanto a las mas linajudas senoritas como a las hijas del pueblo, se instalaron verdaderos talleres de artes textiles donde se produjeron numerosas alfombras, tapetes y otras piezas se mejantes, artisticamente tejidas en lanas de diversos colores y curiosos dibujos, obra de las manos de las que mas tarde habran de ser las madres, las esposas y las hijas de los proceres y martires de la Independencia y fundadores de la nacionalidad colombiana.

Cuatro alfombras conserva el Museo de Arte Colonial de Bogota, ejecutadas en los obrado res del Monasterio de la Enseñanza, entre los postreros anos de la Colonia y los albores de la Republica, que son cuatro piezas a cual mas admirable, unas por la magnitud de sus proporciones, otras por lo esmerado del trabajo y todas por la variedad de lo temas. Destinadas a cubrir y decorar los pavimentos de casas señoriales, estas alfombras, despues de mas de una y media centuria de constante servicio, aun mantienen casi intacta la estructura de su urdimbre, la fresca y bien armonizada yuxtapo sicion de sus colores y el sentido rigurosa mente decorativo de sus estilizados dibujos, de evidente gusto e influencia orientales; in fluencia que llegaba hasta nosotros en aquella epoca como un remanente supervivo de la cul tura islamica y mozarabe de la Madre Patria Bien esta que ahora estas antiguas piezas, sobre las que otrora anduvieron nuestros antepasa dos, se hallan en los muros de ese museo, exal tadas a la categoria de colgaduras y expuestas al estudio y a la admiracion populares.

Empero, volviendo a ocuparnos de la tapiceria propiamente dicha, es decir de este arte eminentemente ornamental y suntuario, producido en las grandes epocas, por pueblos grandes y para servir a la grandeza. Arte regio en verdad, como que los talleres en que se producian eran creados o auspiciados por reyes, principes y emperadores, quienes en no pocas ocasiones asumieron personalinente el oficio de supeIvisores de los mismos. Baste, a modo de ejemplo, con citar un caso tan solo: el del rey de Francia Luis XIV, el con justeza llamado "Rey sol", bajo cuya proteccion la tapiceria vivio en Francia dias de gloria nunca des pues superados. A el debieron su creacion y su maximo prestigio talleres de universal re nombre como Aubusson, La Sabonerie y Felletin, llegando en su entusiasmo a concederles titulos de nobleza a maestros tapiceros tan ex pertos como los Gobelins, o Gobelinos, con cuyo nombre se han venido a designar, por antonomacia, los mejores productos de la tapiceria francesa de todos los tiempos.

Fue precisamente el prestigio de la cultura francesa el que hizo que desde principios del siglo pasado (y aun hasta nuestros dias) las gentes pudientes y de calidad en nuestra patria, los avidos de cultura, de bienestar y de belleza, de saber y de placer, enrumbasen sus pasos hacia Francia. Y al regresar de esa pere grinacion no han faltado espiritus de seleccion que hayan vuelto cargados con algunos de esos admirables productos de las ya nombradas ma nufacturas de tapices, de las sederias de Lyon, de los brocados de Beauvais o de tantos otros lugares donde los tejidos artisticos constituyen un regocijo para el espiritu, un encanto para los ojos y un prestigio para sus poseedores. Desde el General Francisco de Paula Santander a Alberto Urdaneta y desde este al General Ra- fael Reyes, no han faltado (aun que si por des gracia escaseado) introductores a Colombia de suntuosas tapicerias y ricos tejidos de arte. Precisamente de aquel refinado exponente de nuestra cultura en el siglo pasado y gran caballero bogotano que fue Urdaneta nos informa en el estudio que sobre su Museo taller escribio don Lazaro Maria Giron, que alli podian admirarse diversas colgaduras y que la pared de una de aquellas habitaciones "recuerdo del aristo cratico lujo de las antiguas epocas del Renaci miento, estaba cubierto con telas damasquina das de seda y oro".

Y entrando ya en nuestro siglo sea del caso decir que ocupando la primera magistratura el general Rafael Reyes, deseoso de darle al palacio de los presidentes de Colombia el decoroso caracter de que consecuentemente debia hallarse investido, lo doto con cuatro grandes paños que son cuatro lujosas tapicerias de los Gobelinos trabajadas sobre cartones de Francois Boucher, lo que constituye un maximo toque de refinamiento en el actual salon de recepciones publicas del Palacio de San Carlos, hoy llamado Casa de Bolivar. Nunca ha faltado, pues, en Colombia amantes de las ingeniosas filaturas, de los ricos tejidos, de los bordados esplendidos, de los tapices soberbios; ni nunca se perdio, antes bien en nuestro tiempo se ha acrecentado grandemente la tradicion colombiana de habilidad textil, tradicion que arranca desde la oscuridad de la prehistoria indigena y llega hasta los actuales momentos, produciendo obras que por su excelente calidad y estetica presentacion emulan dignamente con no pocos de los mejores tejidos artisticos que hasta ayer nada mas debiamos importar de Europa o del remoto Oriente.

Luis Alberto Acuna

Tomado del libro:  Acuña, Pintor Colombiano
Biblioteca Santandereana - Fundación Santandereana para el Desarrollo Regional, 1988