Octavio Mendoza Morales

Bogota

Ceramistas, Arquitectos

Construcción

 

Octavio Mendoza Morales 

www.casaterracota.com

Arquitecto, ceramista, pintor

Bogotá, 1950

ESTUDIOS

Arquitectura, Universidad Javeriana

Cursos y talleres varios en construcción, cerámica, dibujo y pintura

Diseño y construcción convencional para empresa pública y privada

Diseño y construcción, restauración en arquitectura con tierra

EXPOSICIONES

Villa de Leyva

1998 - Country Club de Bogota

2000 - Saint Etienne, Francia

Distinciones

2000 - Prix de coup de coeur du public.  Bienale Internationale Saint-Etienne, Saint Etienne, Francia

2002 - Proyecto vivienda ecológica Dubai.  Premio a buenas prácticas

COMENTARIO

Después de indagar con éxito en varios proyectos arquitectónicos en  Bogotá, resolvió orientar sus actividades al estudio de las construcciones, los materiales y las costumbres vernáculas de Boyacá.

Ha desarrollado proyectos de casas de campo, con la característica muy particular de utilizar la mayor cantidad de materiales autóctonos.  Esta tendencia llega hasta la creación de pinturas y tintes extraídos de minerales y vegetales de la región.

La tranquilidad de la región de Villa de Leyva le permite dar solaz a su imaginación por medio de la pintura y el estudio de las costumbres más arraigadas del departamento de Boyacá.

Está empeñado en la construcción de vivienda de bajo costo con una utilización masiva del barro, que es cocido in situ.  Para demostrar la bondad del sistema y su versatilidad no solamente desde el punto de vista constructivo, sino también arquitectónico, utilitario y artístico, se encuentra desarrollando una vivienda de gran y tamaño y altura que incorpora en una sola pieza muros, cubiertas, muebles y accesorios.

Esta vivienda fue seleccionada para representar a Colombia en la Feria de la Construcción de Saint Etienne, Francia, 2000.

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Arquitectura en Cerámica:

La experiencia de los años trabajando con la tierra y el barro, después de conocer cómo los manejaron nuestros antepasados, el aporte Europeo y su simbiosis, me han dado las herramientas y la capacidad para trabajarlo de una manera diferente y autóctona. Para eso he escogido el medio que conozco, el cual cuenta con obra de mano no sólo barata, sino capaz y recursiva. La zona cundiboyacense, el indígena artista por naturaleza, el colombiano que inventa para sobrevivir.

Siempre he considerado la Arquitectura como la madre de las artes; el producto de una unión feliz entre todas ellas. Una obra arquitectónica debe ser una respuesta del hombre hacia el medio, pero una artística-técnica, con un resultado lleno de escultura, música, poesía...de todas las Artes mayores y menores que, junto con la técnica, produzcan placer...bienestar... ¡felicidad!

El hombre es un animal terrestre, la tierra es el medio y el elemento que domina, en el cual vive; pero se ha olvidado de ella. El Arquitecto es el producto yupie de las universidades; un ejecutivo que no se ensucia, que ahora no usa ni las manos. Esto ha traído como resultados las ciudades invivibles, geométricas, frías, que son impuestas agrediendo al medio y al entorno natural; la línea recta, la deshumanización. Yo no creo en ésto, por eso creo Arquitectura Orgánica; la cual brota del suelo, de la tierra que voy levantando con las manos, moldeando con el Agua, el Sol, el Aire, y que luego se endurece con Música y Poesía, apareciendo, así, los colores producidos por el Fuego.

Octavio Mendoza
Arquitecto

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VIVIENDA ES UNA GRAN CERÁMICA DE 400 TONELADAS 

Arquitecto cocinó casa de barro

por José Alberto Mojica

En Villa de Leyva (Boyacá), Octavio Mendoza construyó una edificación completamente de arcilla y la horneó como si fuera una artesanía. Con ella quiere generar conciencia sobre los daños de la construcción moderna a la naturaleza

Con sus manos embarradas moldeaba un rostro indígena que le serviría después como elemento decorativo.

Corría el mes de julio de 1999. Era de noche y una lluvia incesante caía sobre la población boyacense de Villa de Leyva. Y mientras amasaba la arcilla para darle forma a su creación se le ocurrió la idea más ingeniosa y atrevida de su vida: cocinar una casa.

"Si he construido centenares de viviendas, edificios y hospitales de concreto, y una de mis pasiones ha sido la es cultura en barro, ¿por qué no combinar la arquitectura con el arte?", se preguntó el arquitecto Octavio Mendoza.

Lo consultó con los obreros que por esos días le ayudaban a levantar una vivienda campestre en esa población por solicitud de uno de sus clientes.

Y cómo varios de sus trabajadores eran expertos en el legendario oficio de la alfarería le dieron el sí y se convirtieron en los cómplices de la aventura que, nueve años más tarde, se convirtió en la cerámica más grande del mundo.

La bautizó Casa Terracota. "No solo es una casa de barro. Es una cerámica monumental que sirve de vivienda", aclara este arquitecto bogotano de 59 años y de ancestros boyacenses, casado y padre de dos hijos.

Mientras la particular edificación iba creciendo, la fue cocinando por zonas. Cubría el área levantada en una suerte de fogón que él también se inventó y luego lo prendía con carbón natural que, según Mendoza, contamina muchísimo menos que otras maneras de cocción.

El proceso, en cada parte cocinada, tardó en promedio una semana, por lo que fueron necesarias unas 400 toneladas de barro.

Casa Terracota, a la que en Villa de Leyva conocen popularmente como `la casa de los Picapiedras, es tan grande como un edificio de cinco pisos.

Su extensión es de 500 metros cuadrados, se ubica en las afueras del municipio y se impone en medio de lujosas casas de campo y de las verdes montañas que conducen al santuario natural de Iguaque.

Y aunque al principio tenía planos preconcebidos, como en toda labor artística fueron surgiendo nuevas posibilidades.

Hoy, dice su creador, de lejos tiene forma de dinosaurio, aunque de cerca no tiene una figura definida. Parece un pastel gigante, pero de barro, o un castillo de extraños trazos.

"Esta es tierra de dinosaurios", explica Mendoza al recordar que a pocos kilómetros hay un fósil de uno de esos milenarios animales, que es visitado por los turistas.

Por dentro parece una casa sacada de un cuento de hadas. Tiene varios cuartos, algunos de ellos con ventanales en el techo por donde se divisa el cielo azul que cubre a Villa de Leyva. Aún huele a arcilla mojada.

Las camas, los muebles, los baños, la cocina y las áreas comunes, todo fue esculpido en arcilla. También las lámparas de figuras indígenas y animales, los pocillos donde sirven el café caliente y las figuras decorativas son de ese material, entre ellas, una colección de vírgenes.

Mendoza no quería rejas, y diseñó gatos, pájaros y plantas de hierro forjado que cubren los ventanales. Las rejas, los vidrios y la energía eléctrica son lo único artificial.

Antes de que termine el año, el arquitecto Octavio Mendoza piensa irse a vivir definitivamente a su construcción de fantasía. Quiere alejarse Bogotá, ciudad donde tiene su residencia, y pasar allí, junto con su esposa, sus últimos años. Quiere que el ocaso de sus días sea tranquilo y en comunión con la naturaleza.

En busca de Récord Guinness 

¿.La más grande? Sí, eso lo asegura el arquitecto Octavio Mendoza, y afirma que es probable que reciba un Récord Guinness que la certifique como la cerámica más grande del mundo. Mendoza explica también que en India hay un caballo de gran formato del
mismo material, pero muchísimo más pequeño. Y que los Guerreros de Terracota, en China, son piezas individuales que no le harían competencia para alcanzar ese título. La casa no tiene fines turísticos. La idea es que se convierta en un centro de intercambio cultural y
en ejemplo de arquitectura. Pero aún falta por cocinar la parte trasera. También faltan las puertas, los colchones, las cobijas, las cortinas y los cojines que, según Mendoza, serán elaborados de fibras vegetales y animales de la región.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de noviembre de 2008

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Casa de Barro, opción siglo XXI

¿Quien no quiere vivir en casa propia?

¿Una vivienda cómoda, con bajo consumo de energía y agua; nevera, estufa, horno, calefacción (en clima frío), ecológica, sismorresistente y que su costo no exceda los 120 mil pesos por metro cuadrado?

La casa existe. Aunque es casi una utopía pensar en un proyecto social de este tipo de vivienda a gran escala -por las políticas estatales- el proyecto es realizable.

"Esta es una casa de tierra económica, autosostenible, digna, más humana y que emerge como una solución a una evidente y grave problemática social y ecológica de nuestros tiempos", señala Octavio i Mendoza Morales, el arquitecto de la propuesta, quien ya ha construido algunas unidades de este modelo para particulares en Villa de Leyva y actualmente edifica una casa de barro cocido, que es otra opción del uso de la tierra como materia prima para vivienda.

Las ventajas de una casa de tierra cocida o cruda son muchas. Por una parte, la rentabilidad social es innegable puesto  que, asegura el arquitecto, su ejecución conlleva el rescate de valores culturales, facilita la unidad familiar y abre fuentes con oportunidades de trabajo, además de que garantiza la sostenibilidad ecológica pues su proceso no genera impacto negativo al entorno ambiental.

"Nuestros antepasados indígenas utilizaron el adobe, periodos históricos posteriores también y muestras de esas arquitecturas aún están en pie", indica Mendoza, al referirse a la calidad del material y su grado de resistencia al paso del tiempo y a las variaciones climáticas, e incluso a los sismos.

La técnica de construcción con tierra es sencilla. Todo comienza en el lote de tierra, que brinda la materia prima para los muros, pisos (se quema la tableta de tierra), techo, divisiones, bases para cama, armarios, estufa, homo, pintura, etc. Muy pocos elementos vienen de fuera, pero son opcionales: tubería, cables eléctricos, vidrios. En conclusión, se podría decir que el hombre está parado encima de su sueño: casa propia.

Tomado del periódico Boyacá 7 Días, 14 de septiembre de 2004

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Casa Terracota

La cerámica más grande del mundo

En las afuera de Villa de Leyva, el arquitecto Octavio Mendoza creó una casa de barro sin cimientos y con materiales de la región. Una vivienda irrepetible entre la locura y la razón.

Casa Terracota, del arquitecto Octavio MendozaA simple vista recuerda las formas del arquitecto catalán Antonio Gaudí, sin líneas rectas, con formas que desafían las estructuras convencionales. También tiene unas curvas que recuerdan la fachada de las casas de los hobbits, la raza imaginaria de El señor de los anillos. Y, además, su color hace que de lejos se vea como una matera típica de Boyacá.

En realidad puede tener mucho de todo. Está hecha de la tierra arcillosa boyacense, tiene la textura de una vasija de barro, podría ser un homenaje al arquitecto español y luce como el lugar secreto de un duende en un cuento de hadas. Es Casa Terracota, un proyecto con visos de sueño de Octavio Mendoza quien, al hablar de su creación, muestra que partió de lo racional para concretar esta casa que hoy muchos se acercan a conocer en las afueras de Villa de Leyva.

Para llegar a este concepto, mezcló los cuatro elementos: tierra, viento, aire y fuego. Una conjugación que permitió crear la que también es llamada "la cerámica más grande del mundo". Octavio no está loco, o de pronto un poco, pero tiene todos los argumentos para justificar cada grano de esta casa producto literal de la tierra.

Como la Sagrada Familia, de Gaudí, tampoco está terminada. Le falta poco, aunque lleva doce años construyéndola casi toda a mano, lo que su creador explica de manera sencilla: "Hicimos lo que hace un niño en la playa pero aquí lo cocinamos". Es pura alfarería, sin cimientos de hierro o de madera.

Otra explicación fácil: se usó el mismo proceso de una matera, como si se pusiera boca abajo.

Dentro de esas formas caprichosas, esta gran matera tiene dos pisos, sala, comedor, cocina, habitaciones, baños y terraza. Todo fue hecho con 700 toneladas de barro que fueron cocinadas en su tamaño monumental por medio de un incendio, pues no podía meterse en un horno. Así quedó en pie esta propuesta arquitectónica a la que Mendoza quiere darle un sentido social. "En vez de una casa mínima, podrían darle a la gente un pedazo de tierra y enseñarle a hacer todo, desde un pocillo hasta la casa".

La propuesta incluye soluciones para la recolección de aguas lluvias, el uso de materiales reciclados y hasta los problemas térmicos. Por las características del material, la casa recoge el calor del día y se mantiene fresca durante la noche. También quiere perfeccionar su modelo con un molino eólico para el manejo del agua e integrar incluso la producción de alimentos.

"Mi mamá me ha preguntado cuándo se me corrió la teja", dice este hombre que disfruta mirando su creación. Espera vivir pronto allí y aclara que no es hotel o lugar para fiestas. Sabe que estará dentro de una pieza única a la que algunos estudiantes han intentado sacarle planos, que ya fue invitado a la Bienal de Arquitectura de Saint-Etienne (Francia) y que recibió el Premio del corazón del público.

Un reconocimiento acorde con los sentimientos de Octavio, quien para construir Casa Terracota necesitó tres cosas importantes: corazón, algo de locura y un pedazo de tierra.

Tomado de la Revista Cromos No. 4822, 21 de octubre de 2011

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