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Los 30.537 km que componen Santander, se reparten en 87 municipios fraccionados en seis provincias: Comunera, García Rovira, Guanentá, Mares, Soto y Vélez. Santander es la tierra de los deportes de aventura, debido a su agreste geografía montañosa en la cordillera Occidental, especialmente en San Gil. Bucaramanga, la capital, es una metrópoli industrial, universitaria y comercial, con un agradable clima y variados atractivos turísticos de imprescindible visita.

LUGARES PARA VISITAR

Provincia de Soto

Girón. A sólo 9 km de Bucaramanga. Su sector antiguo fue declarado bien de interés cultural, reflejado en la arquitectura colonial palpable en edificaciones como la capilla de Las Nieves, la basílica menor San Juan Bautista, la plaza principal, el Malecón de Girón y los lugares naturales como el Salto del Indio y el sector de Los Estoraques en la vereda Chocoita.

Piedecuesta. Por entre cultivos de caña y trapiches de panela, se llega a este municipio, fundado en 1760 y a 18 km de Bucaramanga. Hay que conocer el Cañón del Chicamocha, los Pozos del Piel Roja y del Río Manco, el Cerro de La Cantera y el Centro Experimental El Rasgón. En el parque principal disfrutará del ambiente del municipio y, si lo desea, alójese en uno de los hoteles.

Rionegro. Visite el Parque Ecológico El Portal, especial para las caminatas interpretativas. Las lagunas de Baivas entregan una preciosa vista de la riqueza hídrica de esta población, y en el balneario Brisas del Río disfrute de un momento de diversión y descanso. Se sitúa a sólo 20 km de la capital del departamento por la carretera que conduce hacia la región Caribe.

Lebrija. La capital piñera de Colombia. Su parque principal permite conocer el ambiente del municipio. En el área rural, los parajes del cerro de Palonegro (donde se ubica el aeropuerto internacional), son perfectos para apreciar una espectacular panorámica de la región. Además, las Ruinas de Cantabris y el Pozo del Águila merecen una pausada visita. Hallará buenos restaurantes con el sabor típico de Santander.

Provincia de Mares

Barrancabermeja. Es el puerto petrolero más importante del país. Entre los lugares recomendados para visitar están el Palacio Municipal, el Museo del Petróleo, el Cristo Petrolero en la Ciénaga Miramar y el Parque a la Vida. Si le gustan los deportes náuticos, en la ciénaga San Silvestre podrá practicar esquí. Ubicado a 110 km de Bucaramanga y con un clima que sobrepasa los 26 grados C.

San Vicente del ChucurÍ. Sobre las faldas de las montañas de la serranía de los Yariguíes. Hay piscinas naturales en la Cueva de los Aviones, las cascadas de La Chorrera de Belmonte y el Salto de la India. El río Chucurí es un balneario natural para nadar o pescar. En el casco urbano son importantes la iglesia de san Vicente Ferrer, la Casa de la Cultura y el Puente de Arco. Se destaca, el Parque Ecológico Miraflores con su puente colgante y los petroglifos de angosturas. A 86 km de la capital del departamento.

Zapatoca. Es una una opción del turismo ecológico porque en el área rural tienen sitios naturales como la Cueva del Nitro, la cascada La Lajita, entre otros. La capilla de Santa Bárbara merece una visita, al igual que la Sala Museo de Curiosidades y Antigüedades de Historia Natural. Dé una vuelta por el parque Francisco Basilio de Benavides y pase por la tumba de Geo Von Lengerke.

Provincia García Rovira

Málaga. A 153 km de Bucaramanga, ostenta obras arquitectónicas como la catedral de San jerónimo, la capilla del Asilo de Ancianos con su estilo gótico y el monasterio. Desde el mirador Loma del Pavo, es posible tener una óptica general del municipio. Si le gusta la espeleología, en las cuevas Pescadero y Caliche, del Chulo y La Pintada, puede practicar esta actividad. Encontrará restaurantes y hoteles.

Molgavita. Apostada sobre una pronunciada pendiente que le da una sensación óptica de inclinación. Es un contexto de naturaleza verde, con puntos como el pico de Santa Isabel y el alto de La Carbonera. En el centro, la blanca iglesia de San Pedro, escoltada por la montaña, se conjugan con las casitas de tapia pisada. Son 114 km los que la separan de Bucaramanga.

Capitanejo. La temperatura de 28 grados C, le confieren una ventaja natural para disfrutar en la cascada de la Loma o el Salto de La Chorrera. Desde aquí también domina el horizonte el Cañón del Chicamocha.

San Andrés. La Laguna de los Ortices, a poco más de hora y media de camino, resulta la mejor recompensa para los viajeros. Rodeada por otras lagunas de singular belleza, esta ciudad de 19 grados C y lejana de Bucaramanga por 104 km, recibe el apelativo de "La Ciudad de los Espléndidos Amaneceres".

Provincia Comunera

Socorro. Fue en este poblado donde se originó la Rebelión de los Comuneros en 1781, a manos de Manuela Beltrán, luego de romper el decreto español. Villa del Socorro fue núcleo de varios episodios históricos que quedaron plasmados en edificaciones como la capilla del Divino Niño, la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá y la catedral de Nuestra Señora del Socorro. En los espacios abiertos como el parque Antonia Santos, el parque de la Independencia y el Puente de los Comuneros se respira todavía el aroma a historia. Localizado a 121 km de Bucaramanga, la temperatura es de 22 grados C y la oferta de hoteles y restaurantes es cómoda.

Palmas del Socorro. Podría considerarse como el pulmón de Santander por su gran reserva forestal. Sobresalen el Templo de la Inmaculada, el puente de Las Panelas, el Pozo Azufrado y la Cueva del Indio.

Gámbita. Sus jardines y cultivos de flores son la mejor carta de presentación, por lo que es conocido como el "Pueblo de las Flores". Aquí nació el maestro Luis A. Calvo, cuya casa puede visitar. Conozca las cascadas el Manto de la Virgen, Santafé y Palmar, y las cuevas del Chocó y del Nitro.

Provincia de Vélez 

Vélez. Capital de la provincia, a 218 km de Bucaramanga. Es importante el Festival Nacional de la Guabina en agosto. Innumerables fábricas de bocadillo y arequipe, endulzan el recorrido por la iglesia Nuestra Señora de las Nieves, el Parque Nacional del Folclor y el camino Empedrado de Tubavita. Podrá adquirir artesanías y réplicas de instrumentos musicales.

Cimitarra. Sobresale el monumento Serranías del Caribe, a la entrada del pueblo. Camine por las calles para visitar la iglesia San José de Cimitarra, el Palacio Municipal, la Casa de la Cultura y la Villa Olímpica. Desde el cerro de Armas puede observar una de las mejores panorámicas de la provincia. Hay restaurantes y alojamientos cómodos

Puente Nacional. Otro municipio con fuerte arraigo del folclor regional. El festival del Requinto y el Torbellilo invitan a disfrutar, bajo los 19 grados C de temperatura, de las expresiones culturales. Cuenta con hoteles confortables y atractivos naturales como la cueva del Alto Caniza, la cascada La Bramadora y las apacibles aguas del río Chuchinero.

Barbosa. Conocido como la "Puerta de Oro de Santander", el municipio dista de Bucaramanga 214 km y su temperatura alcanza los 22 gradosC. Junto con Barbosa es uno de los principales productores de bocadillo de la región. Lleve su cámara para fotografiar el parador de La Loma, el valle del río Suárez y el pantano de Manas.

Provincia Guanentá

Es epicentro de actividades extremas y deportes de aventura, además posee algunos de los pueblos más bellos de Colombia.

Santuario de Fauna y Flora Guanentá Alto Río Fonce. Reserva natural que sirve de refugio a especies en extinción como el oso de anteojos, dantas, tigrillos y venados, entre otros, es considerada la más grande reserva del bosque de roble continuo del país. El acceso es desde Bogotá, a San Gil, continuando hacia Charalá, para seguir hasta el municipio de Encino. El centro administrativo lo recibe después de cuatro horas de viaje. La temperatura, que oscila entre los 10 y 15 grados C,

ARTESANÍAS

Diversos materiales, como madera, fique, cobre, arcilla, yeso y cerámica, se emplean en la transformación artesanal. Con la guadua crean elementos de use cotidiano como lámparas, portarretratos, mesas, sillas, cofres y recipientes rústicos de habilidoso trabajo. El fique es usado en poblaciones como Curití, para hacer tapetes decorados con texturas artificiales, y en Concepción, son destacados productores de artesanías con lana natural. Oiba es reconocida por las réplicas en miniatura de las iglesias de toda Colombia.

GASTRONOMÍA DE SANTANDER

No deje de degustar un delicioso plato típico compuesto por la tradicional pepitoria, elaborada con la sangre cocida del cabro y las vísceras; la carne de cabro, preparada asada o dorada acompañado con yuca frita; la lengua asada y la carne oreada, la cual se adoba con cerveza, se pone al sol y se asa. El cabro Barichara y la cazuela de conejo se pueden acompañar por sopas como el mute santandereano, el caldo de papa, el sancocho santandereano, la sopa de fríjol negro, la sopa de pichón y de ruyas. Pruebe las deliciosas y tradicionales hormigas culonas santandereanas o las arepas de maíz pelado.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 

 
 


Selvas, lagunas, praderas, un desolado cañon
y un enjanbre de pueblo de existencia centenaria,
donde el hombre ha protagonizado históricas rebeliones
configuran el eje vital del oriente colombiano

por Cristobal Ospina
 

 

En Bucaramanga las mujeres llevan en los ojos el color del mar, del cielo, del sol o de la miel. Un desconocido puede detenerlas en la calle, sin que ellas se alarmen, e interrogarlas sobre la vida santandereana mientras contempla esos dos puntos claros, tal vez de antiguas semillas alemanas, que destellan en el rostro como faros en la noche. El hombre bumangués, acaso iluminado también con una mirada gris o azul, guarda para el extraño que lo aborda una cálida respuesta recamada en detalles. Así derriban las murallas del distanciamiento.
Aquí, donde todo el mundo tiene cara de amigo, puede empezar una interesante visita a las tierras de Santander.

Hoy, el primer contacto con la meseta bumanguesa, de 165 kilómetros cuadrados, es Palonegro. Sobre esta cumbre, que trepida bajo el peso de los aviones, es inevitable imaginar las escenas de muerte que protagonizaron allí los guerreros de los Mil Días. Después de descender se va descubriendo una ciudad moderna de perfiles arquitectónicos que rompen las alturas. En las encrucijadas de sus calles rectas, el caminante encuentra siempre un lugar para mitigar el cansancio, respirar bajo los árboles o sentarse a conversar. Son los 18 pulmones de la "Ciudad de los Parques": el Santander, que en otra parte sería una plaza de Bolívar; el de Los Niños, habitado por un Galán de bronce; el Centenario, sepultado bajo una montaña de negocios de contrabando al detal; el Romero, el Antonia Santos, el Regueros Peralta...

Por los lados del García Rovira hay que buscar los rezagos de la ciudad de los tiempos coloniales, que se formó al oriente de este parque, el cual fue su Plaza de Armas por más de dos siglos. Junto a estructuras recientes como las de Impuestos Nacionales y Gobernación, aparecen construcciones antiguas como la Capilla de las Dolores, donde el poeta Aurelio Martínez Mutis ("La epopeya del cóndor") toma su descanso definitivo y los pintores vivos cuelgan periódicamente sus obras. La iglesia de San Laureano, que estrenó su campanario en 1870. La Casa de Bolívar, levantada en el lugar donde se alojó el Libertador durante esas larguísimos y angustiosos días de 1828 en que esperaba el desenlace de la Convención de Ocaña, hoy sede de la Academia de Historia de Santander y de un museo que muestra, además de la estadía de Bolívar, el desarrollo de la cultura guane, incluidas unas impresionantes momias de los indígenas. La Casa de Luis Peru de Lacroix, ocupada en aquella misma época por el autor del "Diario de Bucaramanga" -el cual suscitó una enconada polémica por las du ras expresiones que pone en boca de Bolívar quien fuera allí su edecán- tiene ahora un destino cultural y uno de sus patios, del tamaño de una plaza, será un teatro al aire libre. Otros rasgos del pasado, pero menos lejanos, son el Hospital San Juan de Dios, construido en 1853, la casa del Hotel Bucarica, de 1880, y el Coliseo Peralta, de 1896, en restauración. La hermosa mansión donde funciona el Club del Comercio, en un costado del Parque Santander, nació en el presente siglo -1923- de padres extranjeros: el francés Charpentier y el italiano Pedro Colón Monticoni.

No hay hoteles de cinco estrellas, pero existen no menos de media docena con magníficos servicios (1980). A lo largo de la carrera 27 se eslabonan restaurantes de clásico refinamiento o ambientados para que reine la comida santandereana, otro poderoso atractivo de esta tierra. El cabro, la carne seca, la pepitoria, la sopa de pichón, las hormigas, son platos que cobran un raro encanto en los restaurantes de la guía zurda. Y aunque las noches bumanguesas no son muy activas, la corriente de la diversión traza ya una línea del centro a la periferia, especialmente por la vía a Girón. En última instancia, un espectáculo que salva la noche es el admirar desde lo más alto del exclusivo barrio residencial Cabecera del Llano, la explosión de luces de la ciudad.

LOS HISTORICOS CAMINOS DEL SUR

Salir de Bucaramanga rumbo al Sur es como abrir un libro. para repasar viejas lecciones de historia. Esos fueron los caminos de los comuneros, de los alcabaleros reales, de los ejércitos de las guerras civiles. Y son los caminos de las montañas santandereanas, abruptas e imponentes.

A diez minutos de la capital y casi como una prolongación de ésta, Girón sigue siendo, tres siglos después de su fundación, un encantador pueblito de calles empedradas y andenes de adoquines, casas de tejados y contraportones y una plaza hecha como para sentarse a ver pasar el tiempo. Posee un Museo de Arte Religioso, un acogedor hospedaje y balnearios sobre el río de Oro, repletos de turistas en el mes de enero, cuando celebra las fiestas de San Benito.

"Si pasas por San Gil, amigo mío, por las tierras bravías de Santander (...) cruzar por el puente que no olvido, que conduce hacia el camino del Parque del Gallineral...". Con este vals Jorge Villamil popularizó la extraña belleza de los árboles gallineros que descuelgan sus tejidos de musgo sobre las aguas del río Fonce y la que brada Curití, sobre los puentes cubiertos, la piscina de 67 me tros y la hostería de ese par que natural.  El famoso Pozo Azul, las Cuevas de Natigua y del Yeso, de los Pájaros y del Espinal; una iglesia construída en el siglo 17.

Las indos trías de empaques y cordelería de Pique y un hotel campestre de tres estrellas, refuerzan los impulsos de permanecer unos días en San Gil, bajo un agradable clima de 22 grados centígrados -dos menos que en Bucaramanga.

Un corto trayecto,  conduce a Barichara, para muchos el pueblito más hermoso de Santander; declarado "monumento nacional" en 1975. Un trabajo de tesis de dos bumanguesas: María Teresa Durán y Sonia Oyaga, estableció que el 92% de las construcciones conserva su estructura colonial, con paredes de tabique y tapia pisada, largos zaguanes y techumbres de teja. Frente al cementerio, de tumbas verticales, vive un ingenioso maestro del mármol. La casa de don Aquileo Parra conserva toda su humildad, patentizada en su piso de tierra. A dos kilómetros, el "Salto del Mico" parece la versión del antiguo Tequendama.

En Guane, cerca de Barichara, los domingos la gente hormiguea buscando bajo la tierra moluscos fosilizados. Un museo exhibe millares de cara coles, peces y amonitas, así como piezas arqueológicas de la cultura guane.

A once kilómetros al sur de San Gil, Manuela Beltrán en cendió la llamarada comunera hace dos siglos. Un museo pre colombino y otro histórico recuerdan el fogoso pasado del Socorro, ahora silenciado en el artesanado compromiso de fabricar alpargatas.

Los nombres de Bolívar y Barbeo, Andrés Rosillo y el Virrey Caballero y Góngora, quedaron tan perdurables como la catedral de piedra de la Plaza de la Independencia, en aquel "Pueblito Vie jo" de José A. Morales, el admirador de la Campesina Santandereana" y la "Señora Bucaramanga".

Charalá, cuna del indómito Galán; Oiba, Barbosa, Vélez -la de los bocadillos de guayaba y el Festival de la Guabina- y Puente Nacional, todas en las postrimerías de la ruta a Bogotá, son poblaciones que también tienen motivos históricos v turísticos que justifican una visita.

Y por otra ruta, en un panorama de horizontes abiertos y bayo un sol refulgente, el puerto de Barrancabermeja, nervio industrial de Santander y del oriente colombiano, muestra el poderío económico que genera el petróleo y ofrece las emociones del esquí en las ciénagas de San Silvestre y El Tigre, sedes de campeonatos nacionales. Es la otra cara de Santander.

La división la señala el Cañón del Chicamocha. Montañas desnudas donde lo único que se mueve son las cabras alimentándose de orégano y tomillo como si se estuvieran condimentando en vida, rompen la mitad del departamento. A su derecha, serpenteando a lo largo del profundo desfiladero, nacen los pueblos que identifican a Santander colonial y rebelde, aunque algunos, como Jordán, Umpalá, Cepitá y Curití, son sólo puntos perdidos en las si mas de los abismos. El río Chicamocha, alma del Cañón, parece aflorar a la superficie en Pescadero -un descanso en la carretera de Bogotá a Bucaramanga. La mayor parte de Ios 83 municipios santandereanos, fundados a partir del siglo 16; de sus 34 elevaciones, que van de los 1.728 metros en la Mesa de los Santos a los 4.400 en el Alto de la Colorada, y de sus 33 ríos, pertenecen a esta franja.

A un lado opuesto, el río Magdalena avanza entre el valle y la selva. Lagunas y ciénagas, algunos puertos, una red ferroviaria que va rumbo a la Costa Atlántica, praderas, extensos sembrados agrícolas y grandes explotaciones madereras, con figuran el anverso geográfico de Santander.

En cualquier rincón de este departamento de 30.950 kilómetros cuadrados y 1.500.000 habitantes, puede regir la vieja ley de que "todo el que pise tierra santandereana es santandereano", pero sin olvidar la copla de la popular guabina:

Venimos de Santander
y somos santandereanos;
si nos vienen a pegar nosotros también pegamos

Cristobal Ospina
Tomado de La Revista Diners No. 118, enero de 1980


 


Historia escrita con sangre

Por Gustavo Galvis Arenas, historiador y catedrático

La región de Santander fue habitada por diversas comunidades indígenas, dispersas por toda su geografía, especialmente los Guanes, los Laches, Chitareros y Yariguíes. Los Guanes se distinguieron por su laboriosidad en materia de textiles y algunas cerámicas.

La invasión española a estas tierras estuvo marcada por algunos hechos heroicos de los indígenas a pesar de su escasa población y ser portadores de armas de muy precaria eficacia. Se recuerda la historia del cacique Guanentá y la leyenda de la vereda Cinco Mil, en la antigua provincia del Socorro, escenario del suicidio de un gran número de indígenas, antes que entregarse a las huestes peninsulares.

Durante la Colonia las tierras de Santander fueron ocupadas progresivamente por viejos conquistadores, nuevos colonos y empleados, como resultado de la nutrida emigración de españoles anhelantes de un porvenir más luminoso. Posteriormente se fueron distinguiendo ciudades como Girón, Pamplona y el Socorro, está última fue creciendo notablemente, tal vez por su interesante vocación fabril.

LOS COMUNEROS

Quemada esa etapa de la historia, llega la Revolución de los Comuneros que tuvo como epicentro el Socorro. Fue uno de los movimientos más trascendentale de la epopeya emancipadora por su especial contenido popular y sus proyecciones jurídicas y políticas. En primer lugar, fue una insurrección masiva (20.000 personas), de todos los sectores sociales y diversas aldeas qué conformaban las antiguas provincias del Socorro, , Mogotes, Simacota, Charalá, Oiba y Suaita. Fue un movimiento que llegó a Zipaquirá, después de que de todos los pueblos se sumaran capitanes y revolucionarios.

Por otro lado, es preciso destacar cómo en los Versos del pueblo, cuya autoría se atribuye al Marqués de San Jorge o a Fray Ciliaco de Arcila, se habla de pueblo soberano. Recordemos que esta tesis fue planteada por Rousseau y después fue sustituida en la Revolución Francesa por la soberanía en la nación. Lo que no sabemos es si los capitanes comuneros tenían amplios conocimientos de Rousseau o por el contrario esta expresión surgió de la entraña popular. Además de los capitanes comuneros surge la enhiesta figura de José Antonio Galán; quien se reveló casi solitario, cuando el gobierno español transitoriamente en cabeza el Arzobispo Caballero y Góngora, desconoce las capitulaciones.

Este convenio traicionado, es una de las manifestaciones iniciales de constitucionalismo en Colombia. En las capitulaciones aparecen artículos sobre cuestiones tributarias, sobre la función pública, sobre la explotación de la sal, señala algunos principios de gobierno y en el fondo, es. una verdadera petición de derechos.

Varios héroes aportó la región de Santander a la causa de la independencia, como mártires algunos. Mercedes Ábrego y la máxima figura de nuestra santandereanidad la pinchetana Antonia Santos Plata. Mártires como Custodio García Rovira, economistas y rebeldes geniales como Pedro Fermín de Vargas y estadista como Francisco de Paula Santander.

La antigua provincia del Socorro fue una de las más extensas y poderosas. Comprendió los cantones del Socorro, Oiba, Charalá, San Gil y Zapatoca. Llegaba hasta el río Magdalena y la ambición de los socorranos, como hoy los santandereanos, era la construcción de una vía rápida hacia el mismo río.

En esa época también se consolidó la herrería, porque desde estas tierras se comercializaban azúcar, tabaco y sombreros, para el "reino" y de allá se traía especialmente sal.

EL ESTADO SOBERANO

Con la creación del Estado de Santander en desarrollo de la Constitución de 1853, nuestra región cobró especial importancia. El Estado lo conformaron las provincias de Pamplona, Ocaña, García Rovira, Socorro y Soto, y posteriormente la provincia de Vélez. Fue designada como capital la ciudad del Socorro con la consiguiente preocupación de otras poblaciones que se consideraban dignas de tal distinción.

El Estado de Santander despegó a nivel nacional y se convirtió en el meridiano de la política y la economía nacionales. La Federación, según el investigador canadiense Johnson, escogió al Estado de Santander como laboratorio para establecer el libre cambio en los Esta dos Unidos de Colombia. Acá circulaban todas las monedas del mundo y logró despertarse una especie de frenesí exportador. El eje cafetero se encontraba en Santander, ya que en 1872 el 90% de las exportaciones cafeteras provenían de este esta do. Varios presidentes de la Re pública como Manuel Murillo Toro, Eustorgio Salgar y Aquileo Parra, ejercieron primero el cargo en Santander.

Importante también en la historia santandereana fue la in migración alemana en Santander iniciada por Leo vont Legerke, quien estimuló el comercio especialmente en Bucaramanga y logró desarrollar una notable proyección de caminos, necesarios para el comercio y la agricultura. Se explotaban la quina, el tabaco, el café, los sombreros y los textiles. Pero esta nutrida llegada de alemanes a Bucaramanga, ciudad pequeña y de costumbres patriarcales, produjo por un lado su desarrollo, pero por otro resentimiento y odio. A fines de la década del setenta, en pleno ascenso del nuñismo, un grupo de artesanos y políticos gobiernistas se enfrentó al sector llamado del comercio, coordinado por David Puyana, Adolfo Harker y otros distinguidos empresarios, con la colaboración de la próspera colonia alemana. Un día después de elecciones llegó la tragedia y corrió la sangre por la tranquila ciudad de Bucaramanga. Murieron algunos alemanes, algunos bumangueses y el terror se apoderó de la ciudad. El Alcalde Collazos Puyana, del sector popular, desde la cárcel intentó una defensa especialmente contra los alemanes,. porque consideraba que ellos constituían un factor de corrupción en la amable y tradicional Bucaramanga.

En 1884 se olía pólvora y se oía ruido de sables. En la próspera ciudad del Socorro se reunió una convención popular para tratar de evitar la guerra entre radicales y el gobierno de orientación independiente. No hubo acuerdo a pesar de que enviaron a Foción Soto y Plutarco Vargas para que trataran de pactar con el presidente Núñez. No hubo ningún acuerdo, porque parece que el hábil jefe de los independientes quería la guerra para aplastar el radicalismo.

Vino lo peor. La Guerra de los Mil Días comenzó por Santander cuando el médico Villar se pronunció en Bucaramanga, contrariando la estrategia del general Rafael Uribe Uribe. Villar había sido autorizado por la militancia liberal del departamento y los cafeteros estaban desesperados porque el presidente Miguel Antonio Caro, en un acto de torpeza política, resolvió aumentar el precio del café arruinando a los agricultores santandereanos. Después trató de corregir el error pero ya era tarde, porque los cañones retumbaban por todas las veredas santandereanas. Y Palonegro fue el epílogo de nuestras gestas rebeldes porque cayó una juventud anhelante de libertad y de proyección ciudadana. Podemos decir que no hubo una sola familia de esta región que no tuviera que llorar la muerte de un pariente en esa batalla, que hizo posible que se cubriera de sangre toda una montaña que miraba al cielo y al horizonte y no a los abismos del terror.

Tomado del periódico El Espectador, 23 de octubre de 2005


 

 

BARICHARA

Cuando se habla de Barichara, todos repiten en coro: "El Pueblito más lindó de Colombia". Aunque no encontramos exactamente quién lo decidió, lo cierto es que sólo hay que visitarlo pare comprobar que es cierto. Por fortuna, también lo entienden sus habitantes, que lo conservan y lo cuidan. Su arquitectura colonial y sus calles de piedra han servido de escenario para muchas novelas y películas.

Barichara está ubicado a 118 kilómetros de Bucaramanga y en su paisaje hacen contraste las cordilleras azules y las tierras amarillas. En Barichara los colores rojizos y amarillo quemado están en el aire y hacen que todo se vea más cálido.

Barichara, significa tierra fértil y laboriosa y tiene para visitar:

· Un centro histórico que fue declarado Monumento Nacional el 3 de agosto de 1978.

· Catedrales

· El Parque de las Aguas (al que fueron invitados 22 escultores de diferentes lugares pare hacer monumentos en piedra inspirados en el agua).

· La, casa de Aquileo Parra (ex presidente de Colombia).

· Al frente de otra iglesia, la de Santa Bárbara, hay una imponente ceiba que también vale la pena visitar.

· Barichara y Guane están unidos por el Camino Real (conocido como camino Guane), que fue declarado Monumento Nacional en 1888.

· Desde el municipio es recomendable hacer excursiones a San Gil, Curití, Cabrera, Charalá, Villa Nueva, el Cañón del Chicamocha y Pescaderito.

·Barichara se encuentra, a 1.336 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura promedio de 22 grados centígrados

Tomado de la Revista Carrusel No 1375, 14 de julio de 2006



 

BARICHARA, Y SUS ALREDEDORES

Tierra de la piedra tallada. Reconocido como uno de los pueblos más bellos de Colombia con hermosas casonas de tapia pisada de color blanco y techos con tejas de barro. Barichara es monumento nacional y se encuentra a 25 minutos de San Gil. Si bien el pueblo entero es muy atractivo, lugares como el parque central y el templo de la inmaculada Concepción son de obligada visita, así como la casa del ex presidente Aquileo Parra, la Casa de la Cultura, la del Obispo y la Alcaldía. Para muchos el cementerio es otro punto de interés por sus particulares tumbas, algunas fechadas en 1875. Antes de continuar, relaje sus sentidos en uno de los miradores sobre el río Suárez en la parte norte del pueblo, lugar indicado para observar uno de los paisajes más bellos de Santander. Visite la ceiba centenaria, testigo silencioso del avance del tiempo; su fuerte tallo y la frondosidad de sus ramas captan la atención y el respeto de turistas. En ese mismo punto, cerca a la escultura de los bueyes, se ubica la Iglesia de Santa Bárbara, de inmensas proporciones y que hacen inevitable una visita a su altar. A pocos pasos encontrará el Parque de las Aguas, donde se exponen 22 esculturas de piedra tallada. No olvide probar un savajón como los que preparan en Hato Grande o un delicioso postre de natas, mientras se sienta en el parque principal o en uno de los establecimientos aledaños, escuchando a la lechuza cantadora, en las copas de los árboles.

Guane, recorriendo los Caminos Reales. Tan sólo 15 minutos en bus o en carro separan a este corregimiento del casco urbano de Barichara. Para conocer su famoso Camino Real o camino de herradura de 5.3 km, declarado monumento nacional en 1988, lo ideal es recorrerlo desde el inicio en las afueras de Barichara, en un trayecto que puede tardar 3 horas, caminando con calma para contemplar la precisión con la que fue ubicada cada piedra. Los paisajes son admirables y a pesar de que la aventura puede ser un poco agotadora, en Guane un vaso o totumada de guarapo le restituirán las energías antes de visitar el Museo Paleontológico, Arqueológico y Antropológico. No olvide visitar el templo de Santa Lucía frente al parque central y las tiendas de artesanías con lindas muestras de productos autóctonos. ¡Recomendado!

Páramo, Espeleología y Peregrinación. La llegada es por la carretera que de San Gil conduce a Charalá, desviándose a la derecha cuando observe las señales que indican el camino a Páramo. La carretera presenta algunas curvas desde las que es posible divisar la vegetación circundante. Páramo también es reconocido por el turismo religioso o las peregrinaciones que se congregan en La Fuente, donde se encuentra el santuario de Nuestra Señora de la Salud. Miles de devotos acuden a este lugar para cumplir sus promesas por los favores concedidos.

Villanueva. A Villanueva, epicentro importante de la revolución de los Comuneros, se llega por la vía San Gil, Barichara y en el km 9 se desvía en el punto conocido como El Chorro. En 10 minutos estará en la tierra del cacique Macaregua líder indígena. En Villanueva un buen plan es llegar hasta la hacienda Macaregua 0310 8573191, para hacer una agradable cabalgata que termina con una linda vista al im ponente cañón del Chicamocha. De regreso puede probar los deliciosos helados de uchuva o de queso con bocadillo del pueblo.

Curití. A unos 10 km de San Gil. Curití a Tierra de Tejedores, es famoso por tener en su territorio dos emocionantes recorridos por las Cuevas del Yeso y el Placer y la cueva de la Vaca, en donde podrá observar la belleza de las estalagmitas y estalactitas que la com ponen. También es tierra de tejedores y si le gustan las artesanías puede adquirir bolsos, sandalias, adornos, pulseras y muchas otras cosas.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 


SAN GIL

Visitar esta región es adentrarse en uno de los paisajes más hermosos del oriente colombiano. Las cordillera Oriental revela encantos escondidos tras sus paredes de roca y los ríos que brotan de sus entrañas, representan la vida interior, el alma de la tierra. La provincia Guanentá y sus hermosos pueblos coloniales son epicentro turístico del departamento y ofrece variados atractivos naturales, de ecoturismo, peregrinación y descanso que puede disfrutar en un fin de semana.

Fundada en 1689 y con una temperatura promedio de 28 grados, este municipio ha logrado posicionarse como un destino de maravillosos parajes naturales como el espectacular Parque El Gallineral, con una valiosa muestra de especies vegetales entre las que se destacan las gigantescas ceibas, árboles en cuyas ramas cuelgan miles de tiras de musgo, que le dan una apariencia fantástica al parque. El río Fonce, de fuertes torrentes, corre junto al parque y en épocas secas deja al descubierto pequeñas islas ideales para la contemplación del entorno. Por sus senderos de piedra que pasan por puentecitos coloniales sobre la quebrada Curití, aprecie numerosas plantas, como las lindas heliconias, y algunas especies de orquídeas, flor emblema de nuestro país. Aves residentes han adoptado a El Gallineral como su hogar, además de pequeñas ranitas, insectos y ardillas. El recorrido puede tardar poco más de dos horas. Hay piscinas naturales y tiendas que ofrecen artesanías y recuerdos. .

Las cascadas de Pozo Azul, por la vía hacia Pescadero, merecen una pausada visita, ya que sus cascadas de aguas claras llegan a una piscina natural que sirve para la recreación bajo los 24 grados de temperatura. Allí hay un restaurante y vestidores para los bañistas. Recorrer las calles bajo el cálido ambiente es una buena opción para conocer el parque central La Libertad, la iglesia de la Santa Cruz y la Casa de la cultura Luis Roncancio. Desde los miradores del Cerro de la Cruz... y La Gruta, o desde la parte alta de las calles conocidas como Caracol, aprecie una hermosa panorámica de la ciudad. Otra buena caminata es por el malecón por la vía principal a Bucaramanga en donde se encuentra el monumento al Cacique Guanentá, bravo guerrero indígena. Lugares de entretenimiento nocturno como la discoteca bar Masai Mara en la vía a Bella Isla, le conferirán a la noche un toque de diversión y rumba sin límites.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 

 


Cañón del Chicamocha

Vuelo sobre un cañón

por Félix Leonardo Quintero, redactor de El Tiempo

Deportes extremos, contacto con animales exóticos, historia, comida típica, calor y paisajes en el cañón del Chicamocha.

Lanzarse al vacío sobre un cañón que hace 130 millones de años era mar, a través de un sistema de cuerdas y poleas en el que se alcanza una velocidad de 50 kilómetros por hora, es una de las actividades preferidas de los aficionados a los deportes extremos que llegan al Parque Nacional del Chicamocha (Panachi), en Santander.

En este lugar enclavado en las montañas, que fue inaugurado en diciembre de 2006, quienes buscan emociones fuertes no solo encuentran su dosis en el cable-vuelo de 450 metros que da una sensación especial de libertad.

Aquí, a 54 kilómetros de Bucaramanga, la capital de Santander, también es posible practicar parapente, manejar cuatrimotos, montar a caballo, caminar por senderos y hacer espeleología en alguna de las 45 cuevas del sector.

Panachi, sin embargo, no excluye de sus 264 hectáreas a aquellos visitantes que recorren la serpenteante carretera junto a los áridos abismos del cañón con la idea de disfrutar de algo más relajado. Al parque, ubicado en el sitio conocido como Ventanas, a 1.450 metros sobre el nivel del mar, también se acercan quienes simplemente quieren e tar en contacto con animales tan comunes de la región como la cabra, o tan extraños para algunos como el avestruz.

Luego de atravesar la entrada de Panachi, donde dan la bienvenida ocho columnas que se construyeron como homenaje a igual número de provincias de Santander, el recorrido comienza en la Plaza de las Banderas, un espacio capaz de albergar a 5.000 personas para diversos eventos.

Al lado se encuentra el parque de las cabras, donde los visitantes pueden ordeñar y con sumir la leche de 20 de estos mamíferos rumiantes que abundan en el cañón. Claro, los menos atrevidos tienen la opción de darles leche en un tetero, por 1.000 pesos (unos 50 centavos de dólar), o de saborear dulces, quesos y arequipe (una especie de dulce de leche).

El recorrido gastronómico continúa por un camino en piedra que lleva a la Plaza de las Costumbres, donde es posible conseguir artesanías y golosinas típicas como bocadillos de guayaba y obleas.

Más arriba, en el llamado Pueblo Santandereano, aparece la Plaza del Comercio. Allí, quienes prefieren no probar platos típicos como el cabro asado, la arepa amarilla de maíz o la pepitoria (arroz con vísceras de las cabras), no tienen problema en pedir pizzas, perros calientes, hamburguesas, pollo o pescado.

También existe el Museo del Guane, en el que se pueden apreciar 7.500 piezas artesanales que pertenecieron a los indígenas de esta zona de Colombia, mientras que al lado se encuentra un espacio con tiendas campesinas, artesanías en cuero, una capilla y un auditorio para 300 personas donde a diario se exhiben fotografías y pinturas.

De regreso al Pueblo Santandereano, cerca del abismo, se puede volver a tener contacto con los animales en el parque de los avestruces, donde por 1.000 pesos el turista alimenta a estas grandes aves de cuello largo y enormes alas.

Allí, por 50 mil pesos (23 dólares), se pueden comprar sus huevos -con uno se alimentan 20 personas-, así como aretes y billeteras hechos con el cuero de las aves. Todo, mientras la vista se pierde en la inmensidad del cañón del Chicamocha.

Homeje a la libertad

En la parte más alta del Parque Panache se encuentra el Monumento a la Santandereanidad. Se trata de una gigantesca hoja de tabaco de 120 toneladas de peso que sostiene a 36 figuras de bronce que representan la Revolución Comunera, uno de los `detonantes de la liberación criolla del yugo español, en la época de la Colonia.

Allí, los visitantes pueden subirse a las pesadas estructuras y recrear una de las mayores protestas contra los europeos. En la parte superior, luego de un recorrido que también se puede hacer en `chiva (buses antiguos), hay un mirador en una moderna estructura metálica desde donde se observa el cañón del Chicamocha.

Desde su inauguración, Panache ha recibido unos 120.000 visitantes. Se espera que dentro de un año cuente con un teleférico de siete kilómetros de largo, con tres estaciones, que conectará al par que con la Mesa de los Santos, un sitio de descanso donde existen lujosas cabañas; clubes privados y restaurantes.

Para el 2008 también se planea la construcción de un hotel que estará ubicado en las playas del río Chicamocha, en la parte inferior del Parque. 

Panachi abre sus puertas de 9 a.m a 6 p.m, de lunes a jueves, y de 8 a.m a 8 p.m los fines de semana y festivos.

Tomado del periódico El Tiempo, 21 de junio de 2007


 


Girón, un pueblo que enamora

Por Francisco Pardo, especial para El Tiempo

En el pueblo nadie sabía quién fue don Sancho. Y menos que su apellido perteneciera a un engreído a iracundo español, marqués de Sofraga, y presidente del Nuevo Reino de Granada por quien hoy se llama así: Girón.

Poco o nada hizo don Sancho Girón de Narváez durante su mandato, de 1630 a 1637. Lo único bueno que le atribuyen fue haber ordenado al capitán veleño Francisco Mantilla de los Ríos la fundación de la villa santandereana a quien el encomendado le puso el nombre del presidente más por congratulación que por merecimientos.

Girón nació el 15 de enero de 1631 a orillas del Río de Oro, una corriente de agua abundante en mineral que durante siglos explotaron españoles, alemanes y criollos. El pueblo parece pintado magistralmente sobre la agreste geografía santandereana.

Por siglos ha conservado su estructura colonial de calles empedradas, casas de tapia pisada con balcones volados y techos de teja de barro, jardines colgantes adornados con flores de caracuchos, tulipanes y siemprevivas; puentes de arcos, capillas, iglesias y mansiones.

En la plaza principal se levanta La Basílica Menor, rigurosamente blanca. En la cúpula, ocho enormes campanas, fabricadas en España, dejan oír en sus tañidos las notas de la escala musical cuando se llama a misa. Son las más sonoras de Colombia y repicaron cuando Girón fue declarado Monumento Nacional, en 1977.

Cada año, el 14 de septiembre y el 28 de diciembre, el pueblo celebra dos fiestas multitudinarias.

Una es la del Señor de los Milagros, en honor al Cristo que se veneró en una rústica capilla de la vereda El Corregidor, hace más de 367 años; y la otra es la de San Benito de Palermo, el fraile negro por el que el Día de los Santos Inocentes parte de los 25 mil habitantes del pueblo se pintan de carbón el rostro y entran de rodillas al templo para pagar las promesas por los favores recibidos. Durante esos días Girón se llena de fe, religiosidad, algarabía, pólvora y música de la banda del pueblo.

Historia y religión

La historia de Girón está enclaustrada en las capillas de Las Nieves y el Corregidor. También, en las rotondas del Parque Peralta, en el Mesón del Fraile y en el Museo de Arte Religioso, que fue fundado por el asesinado monseñor Isaías Duarte Cancino.

En este último sitio se guardan reliquias como custodias, patenas, cálices, imágenes, vinajeras y crucifijos.

"Aquí a nadie se le cobra un peso porque venga, mire, visite sitios, disfrute de nuestro pueblo y se vaya cuando quiera, porque Girón no es nuestro. Es de Colombia". Ese es el lema de los gironeses para que la gente visite su pueblo en cualquier época.

Girón ofrece la comodidad de sus hoteles de fachadas a interiores coloniales y la variedad de platos regionales en los cuales el mute de maíz, el cabro al horno o a la brasa. la fritanga, la arepa de maíz pelado, y la carne fresca, oreada y seca, se vuelven manjares gracias al ingenio de los cocineros santandereanos.

Y si de comer galguerías se trata, están las cocadas de azúcar y panela y los dulces de platico, en bandejas artesanales, donde moras, cidras, piñas y brevas excitan el paladar.

Girón enamora y es de todos. No importa de dónde provengan. Muchos de quienes llean por primera vez vuelven. Y otros se quedan. Un día de abril, hace 40 años, el pueblo recibió a la tribu del viejo Yoko, un gitano que fabricaba pailas de cobre, vendía caballos, improvisaba saetas y bailaba farruca.

Yoko nunca quiso irse del pueblo. En Girón creció y se educó la prole trashumante y todos se enamoraron del poblado, donde hombres y mujeres crearon su mundo de trabajo, fantasía, suerte y sueños. Allí permanecen, pero Yoko ya no vive. La tierra de Girón lo reclamó para siempre.

Girón es parte del área metropolitana de Bucaramanga y queda a 373 kilómetros de Bogotá y a nueve de Bucaramanga.  Su temperatura promedio es de 22 grados centígrados. Puede Ilegarse desde Bogotá por avión  o por tierra. Desde Bucaramanga hay transporte urbano en buses y busetas.

 Dónde hospedarse 

Hotel San Juan de Girón, en el kilómetro 6 de la autopista Bucaramanga - Girón. (7) 646 6430;

Hotel Camarú Campestre, en el kilómetro 7 de la misma vía. (7) 653 0986;

y el Real de Girón, en el kilómetro 1 de la vía Palenque. (7) 676 0600.

En la Plaza Principal está el Hotel Las Nieves  (7) 646 8968.

Tomado del periódico El Tiempo, 4 de octubre de 2007


 

 


ESCUELA TALLER DE OFICIOS

En Barichara, los oficios ya tienen su propia casa

En un evento que ha llenado de buenos augurios al pueblo de Barichara (Santander),  se inaugura la nueva Escuela Taller de Oficios.

La iniciativa busca apoyar la divulgación y preservación del patrimonio cultural de la población, idea que generó la simpatía de muchos miembros de la comunidad artística del país, que han donado libros en los temas de su enseñanza, para la creación de una biblioteca especializada.

La escuela se creó por gestión de la ceramista colombo venezolana Dalita Navarro y el apoyo de la Comunidad de Madrid (España). Contó además con la asesoría de la Fundación Escuela Taller de Bogotá, dirigida por Alberto Escovar y con donaciones de la Federación de Cafeteros, de Artes Dos Grafico de Luis Ángel Parra y María Eugenia Niño, quienes regalaron obras de arte para la sala de exposiciones, y de Arte Ritual, de Guillermo Trías, quién regaló muebles para su dotación, además del decidido apoyo de la Federación de Cafeteros de Colombia.

Este proyecto está dirigido a hombres y mujeres, jóvenes y adultos, interesados en formarse en oficios tradicionales que permitan la continuidad de saberes ancestrales, a la vez que abre otras opciones de empleo y educación para la población `patiamarilla, como se llama coloquialmente a los de Barichara.

Se inaugurará con un concierto de la pianista Claudia Calderón y su grupo, así como un coctel con comida prepara da por un grupo de los alumnos inscritos en el programa de gastronomía y profesores del Sena.

Al acto de apertura están invitados el Presidente de la República y su esposa, el embajador de España en Colombia y diversas personalidades del mundo cultural nacional.

La iniciativa incluye cursos y talleres en cantería o talla en piedra, así como en cerámica y gastronomía. Cada taller tendrá duración de 12 meses. "Su principal objetivo es brindar formación a partir de la práctica y la experiencia colectiva, fortaleciendo los lazos culturales y consolidando el sentido de pertenencia de una comunidad", dice Dalita Navarro. En el primer año, se espera formar a 80 personas de estratos 1 y 2 de Barichara.

Tomado del periódico El Tiempo, 17 de noviembre de 2007


 
 

De viaje por el hilo de plata del Chicamocha

´por Félix Leonardo Quintero

El Parque Nacional del Chicamocha (Panachi) y el teleférico más largo del mundo están en el departamento de Santander,justo frente al río que atraviesa el enorme cañón y que los indígenas guane llamaron "hilo de plata en noche de luna llena en la cordillera".

Allí, en 285 hectáreas donde habitan cabras y escasea la vegetación, aparece un lugar que ofrece atracciones temáticas y mecánicas, y que en los primeros 40 días de este año ha recibido a 70.000 personas.

La novedad, desde enero pasado (2008), es el teleférico de 6,3 kilómetros, donde 40 góndolas se sostienen en 29 pilones, incrustados en el cañón para unir al parque con la Mesa de los Santos, donde hay clubes náuticos y fincas.

Ya en tierra, a la entrada está la Plaza de las Banderas, con 1.000 metros cuadrados para espectáculos. Más allá, en las Plazas de las Costumbres y del Comercio -réplica de los pueblitos de la región hay locales en tapia pisada.

También se aprecian la tradicional iglesia de los pueblos andinos y restaurantes de comida típica con cabrito al horno, pepitoria, carne oreada, mute y hormigas culonas. Igualmente, hay artesanías y dulces, como bocadillos, arequipes, cortados y cuajada.

La naturaleza juega su papel en el Parque de las Cabras, donde se interactúa con 25 animales del cañón. Allí viven `Rubiño, un cabro con cachos de 70 centímetros, y `Paco, inspirador de la mascota del parque. De subida aparece el Museo Guane, con 350 piezas de la cultura que de Bucaramanga a Güepsa ocupó territorios de 24 municipios en 2.500 bohíos.

Poporos, mochilas, cráneos, maracas y collares con conchas de mar figuran entre los objetos que datan del siglo XI. Alan Campelo, un brasileño que trabaja en un crucero alrededor del mundo, quedó sorprendido. "Nunca imaginé que en un sitio tan árido en contrará tantas atracciones y restos marinos", dijo.

En la parte superior hay otras dos joyas: el Monumento a la Santandereanidad, una estructura metálica de 2.500 toneladas que representa una hoja de tabaco y sostiene 36 figuras de bronce, entre ellas las de Manuela Beltrán y José Antonio Galán, homenaje a los criollos que hace 288 años se revelaron contra España.

La escultura, que de noche guía a los conductores por la carretera curva entre Bucaramanga y San Gil, apunta al municipio del Socorro, donde estalló aquella revolución.

En la parte más alta, a 1.760 metros de altura y con refrescantes vientos, todo lo domina el mirador de 360 grados que permite apreciar el cañón y las montañas.

Las mismas que los turistas canadienses Linda McDowell y Robert Remich vieron desde las cabinas del teleférico, en un viaje de 40 minutos. "Hemos ido a muchos países y en ninguno vimos un paisaje como el de acá", afirmaron.

De regreso al parque es posible disfrutar del cablevuelo de 450 metros, en el que cuerdas suspenden sobre el cañón a quienes quieren observar los filos de las montañas. Otras atracciones son la superficie blanca como el hielo sobre la que los niños se deslizan con patines de cuchilla; avestruces, caballos y buggies, así como deportes extremos como la espeleología, en 45 cuevas cercanas. También se puede hacer parapente y rappel; y canotaje en los rápidos del Chi camocha. Todo, junto a unas montañas que hace más de 130 millones de años albergaron un gran mar.

Tomado del periódico El Tiempo, 12 de marzo de 2009


 


SANTANDER (1995)

El departamento de Santander se encuentra localizado en la región centro oriental de Colombia, limitando por el norte con los departamentos de Cesar y Norte de Santander; por el oriente, con los departamentos de Norte de Santander y Boyacá; por el sur, con el departamento de Boyacá; y por el occidente, mediando el río Magdalena, con los departamentos de Antioquia y Bolívar.

Los territorios departamentales son de los más montañosos del país, aunque poseen una extensa zona plana. La conformación misma de su topografía hace que el departamento pueda ser dividido en seis regiones con características diferentes:

1- el valle del Magdalena, caluroso y húmedo, regada por las aguas de los principales ríos del departamento, como son el Carare, el Opón, el Sogamoso y el Lebrija, todos afluentes del río Magdalena;

2- la cordillera de Los Lloriquíes, que se desprende de la cordillera Oriental tomando dirección al norte, hasta encontrar el cauce del río Sogamoso;

3-los valles longitudinales de los ríos Suárez y Fonce, encajonados entre ramales montañosos, comprendiendo mesetas amplias e inclinadas que constituyen las zonas agrícolas más importantes de Santander;

4- el llamado cañón del Chicamocha, formado por el río de ese nombre y es «n Colombia el más profundo cauce, a lo largo del cual se presentan espectaculares e impresionantes desfiladeros desprovistos de capa vegetal y en proceso de erosión continuo;

5- la serie de terrazas de la vertiente occidental de la cordillera Oriental, de las que es la más extensa la "Mesa de los • Santos" o "Jéridas", de aspecto un tanto desolado por su aridez; y

6- la región de los páramos que bordea al departamento y sirve de límite natural con los departamentos de Norte de Santander y Boyacá, en la que se encuentran como accidentes orográficos principales los páramos del Almorzadero, Carcasí, Chontales, Consuelo, Cruz Colorada y Santurbán.

Dada la conformación de la topografía de la jurisdicción departamental, en ella se presentan los pisos térmicos cálido, medio, frío y páramo.

Numerosos ríos, quebradas y corrientes de menor caudal conforman la red hidrográfica departamental, destacándose por su importancia los ríos Cáchira, Carare, Chicamocha, Chucurí, Ermitaño, Fonce, Guaca, Guayabito, Horta, La Colorada, Lebrija, Magdalena, Nevado, Onzaga, Opón, Oponcito, Paturia, San Juan, Servir!, Sogamoso y Suárez. También dentro de la jurisdicción, en la parte cercana al río Magdalena, se encuentran varias ciénagas entre las que merecen especial mención las conocidas por los nombres de Colorada, Doncella, El Llanito, Opón, Paredes, Rabón, Redonda, San Silvestre y Yariguíes.

En la época de la conquista el territorio del actual departamento de Santander estaba habitado por varios grupos indígenas, entre ellos los yariguíes, chitareros, laches, y de forma especial, los guanes, quienes ocupaban la parte sur departamental.

El primer conquistador en pisar estas tierras fue don Antonio de Lebrija, seguido por el alemán Ambrosio Alfínger, Gonzalo Jiménez de Quesada y Martín Galeano, quien en 1539, fundó la ciudad de Vélez, la más antigua de Santander.

Durante la Colonia, estos territorios formaron parte de las provincias de Socorro y Tunja. En la independencia, Santander jugó un importante papel, ya que en su seno se originó la "Revolución de los Comuneros", el primer movimiento insurgente contra el poderío e injusticias cometidas por los españoles. En 1821, poco después de la independencia, estos terrenos formaron parte del departamento de Boyacá. Luego de la disolución de la Gran Colombia, se crearon las provincias del Socorro en 1831, de Vélez en 1832, de Santander y Soto en 1850, y de García Rovira en 1853; unos años más tarde, fueron eliminadas algunas de estas provincias y en 1857 fue creado el estado federal de Santander, asignándole como capital a la ciudad de Bucaramanga, con las antiguas provincias del Socorro, Pamplona y Parte de la de Vélez. La reforma de 1886, convirtió al estado federal de Santander en el Departamento de Santander y la ley 65 de 1909 le confirmó su categoría, aunque en 1910, le fue segregada de sus territorios la jurisdicción del departamento de Norte de Santander.

Los servicios, prestados principalmente por el Estado en sus diferentes niveles, el activo comercio, tanto en la capital como en los diferentes municipios, la agricultura, con una gran diversidad de productos, la ganadería, tanto lechera como con el fin de obtención de carne y la explotación minera, sobresaliendo en ella la del petróleo, son las actividades económicas más importantes del departamento de Santander.

Entre los principales atractivos del departamento de Santander se cuentan entre otros, el Cañón del Chicamocha, la ciudad de Bucaramanga, los hermosos pueblos de Girón, Socorro, Vélez, Barichara, Oiba, San Gil y otros más, y la refinería de petróleo de Barrancabermeja.

División territorial: 1857.
Departamento: 1886
Extensión: 30.537 km2.
Temperatura predominante: posee todos los climas.
Población Censo 93: 1656.720 habitantes
Actividad económica: servicios, comercio, agricultura, ganadería, minería.
División Político Administrativa: 88 municipios.
Capital: Bucaramanga.

AGUADA

El municipio de Aguada se encuentra localizado aproximadamente a 279 km al suroccidente de la ciudad de Bucaramanga, sobre territorios montañosos cuyo relieve corresponde a la vertiente occidental de la cordillera Oriental y que por su conformación topográfica solamente ofrecen los pisos térmicos medio y frío. Las aguas del río Suárez, que más abajo van a formar el Sogamoso, y las de algunas quebradas y corrientes de menor caudal, componen la red hidrográfica de la jurisdicción.

El sacerdote Manuel Roel Velasco fundó el poblado inicial el 7 de junio de 1775, reuniendo en él a varios colonos españoles esparcidos por

la región y a algunos indígenas que habitaban en las cercanías. Al ser nombrados sus primeros alcaldes pedáneos, hacia finales del siglo XVIII, el pueblo de Aguada alcanzó la categoría de distrito municipal independiente.

Económicamente el municipio de Aguada depende básicamente de la agricultura, en la que son sus más importantes producciones las de caña panelera, maíz, yuca, café, papa, plátano, fríjol y otras legumbres, y de la ganadería, sobresaliendo en ella la cría, levante y ceba de vacunos, con miras a la producción de carne, de gran aceptación en los mercados de las grandes ciudades.

Fundación:   7 de junio de 1775.

Fundador:   Pbro. Manuel Roel Velasco.

Erección municipio:   siglo XVIII.

Altitud:  1.802 m.s.n.m.

Temperatura media:   18°C.

Población Censo 93: 2.596 habitantes,

Actividad económica: agricultura y ganadería

Fiestas y eventos:  "Fiestas de Nuestra Señora del Rosario".

Atractivo: cueva de Los Róeles; estalactitas


ALBANIA

Aproximadamente a 297 km al suroccidente de la capital santandereana, está ubicado el municipio de Albania. Los territorios municipales son en su mayor parte montañosos pertenecientes al relieve de la cordillera Oriental, aunque también se presentan algunas zonas planas o ligeramente onduladas; por la conformación topográfica de la jurisdicción, en ella se presentan los pisos térmicos medio, frío y páramo. Riegan sus suelos las aguas del río Canutillo, las de la quebrada La venta y las de varias fuentes de menor caudal.

El municipio fue fundado en 1903 con el nombre de Paquirí, por obra de algunos colonos que con anterioridad se habían asentado en la región, atraídos por las bondades de las tierras y por la riqueza maderera de sus bosques. Tan sólo un año después de ocurrida la fundación, el gobierno departamental vio la necesidad de erigir el pueblo en municipio, ya que se encontraba en una zona bastante apartada de la capital y su atención y administración se hacían complicadas.

La agricultura, en la que sobresalen las producciones de cultivos de café, maíz, caña de azúcar, plátano, papa, yuca y fique, y la ganadería, son las principales fuentes de recursos del municipio de Albania.

Fundación: 1903.
Fundador: colonos.
Erección municipio: 1904.
Altitud: 1.925 m.s.n.m.
Temperatura media: 18°C.
Población Censo 93: 6.051 habitantes.
Actividad económica: agricultura y ganadería.
Fiestas y eventos: "Fiestas de Cristo Rey".
Atractivo: aguas termales.