Lady Noriega

Monteria, Cordoba

Modelos, Actores

Personaje

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Lady Noriega 

www.ladynoriega.net/ 

modelo, actriz, cantante

   

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  Lady Noriega, Mi bella Colombia

 

   
 
Actriz, filmografía: 
 
  1. Montecristo (2007) ... Lola
  2. La saga, negocio de familia (2005)
  3. Las pandillas
  4. Pasión de Gavilanes (2003) ... Pepita
  5. Enamorada (1999) Mexico
  6. El último beso
  7. Fiebre
  8. María Soledad (en Ecuador)
  9. Prisioneros del amor

Producción discográfica

  1. Piel

 

 

Una Lady (1991)

por Vicky Weinstein

Lady Noriega Hoyos, trigueña, extrovertida, de acento paisa y ritmo
costeño, representará a Córdoba en el Concurso Nacional de la Belleza (1991). La Gandidata es deportista por afición, modelo por profesión y reina por vocación.

El departamento de Córdoba aparece nuevamente en el escenario del Concurso Nacional de la Belleza, después de dos años de ausencia. Una trigueña de ojos grises, alegre y extrovertida, se encargará de representarlo. Su nombre es Lady Noriega Hoyos. Habla con acento paila y camina con ritmo costeño. Nació en Montería, pero desde los 5 años vive en Medellín, y cada vez que se Ie presenta la oportunidad se va para Córdoba, donde ademas de su familia tiene un grupo de amigos que la espera para ir a esquiar en la Laguna de Ayapel. .

Lady es deportista por afición, modelo por profesión y reina por vocación. Competir es un esquema que rige su vida. En otra forma, no se habría convertido en finalista del campeonato de triatlon, tanto a nivel nacional como departamental.  De no ser así, no se habría sometido a duros entrenamientos. Durante mucho tiempo corrió diariamente 10 kilómetros y transitó a todo pedal Ias carreteras Medellín Caldas y Medellín-Rionegro. Y si no existiera ese propósito, tampoco habría renunciado, por un tiempo, a la bicicleta y a la piscina. Tuvo que hacerlo para convertirse en reina. Su figura, demasiado cultivada dentro del deporte, requiere un tono menos atlético y más estético.

En un deportista, Lady admira ante todo la fuerza y la dedicación. Por eso, aún confía en El Happy Lora, admira a Alex Estrada y a Pablo Restrepo, cree en Lucho Herrera y se deleita con la figura de Ben Johnson.

El deporte, dice, "no sólo es entretenimiento. Es una forma de cultivar el espíritu, dejar a un lado la vanidad, hacer sacrificios, romper barreras, mejorar cada día y proponerse metas". Gracias a él, conoció la disciplina y la perseverancia en lo que se le mete en la cabeza.

La candidata tiene 21 años. A los 8 ya sabía que el sueño de su vida era estar en las pasarelas de Cartagena, a los 18 se había convertido en modelo profesional e instructora de aeróbicos, y, no hace mucho, tomó firmemente la decisión de representar a Córdoba en el certamen. Se preparó, realizó un vídeo, lo llevó a la gobernación de su departamento y dijo: "Yo quiero ser la reina". Meses después era elegida por decreto.

"Ser reina es como ser político", comenta. "Córdoba es un departamento golpeado por la guerrilla, pero ahora estamos viviendo un cambio. Hemos vuelto a tener certámenes como el reinado de la ganadería, que había dejado de existir por razones económicas, y, últimamente, los diálogos con los grupos alzados en armas auguran buenos tiempos".

Así comienza su viaje por el país de la fantasía, que le quitó el sueño durante largos años. Desde ahora, en su cuarto de paredes blancas y cama rosada, sueña con sorprender a sus compañeras en Cartagena, bailando porro y tocando batería.

Para ella, el reinado es como una competencia. Una nueva competencia en su vida.

Tomado de la Revista Cromos No.3831, 1o de julio de 1991

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La resurrección de Lady Noriega

Por Héctor Cañón H.

LA FAMOSA EX REINA, CANTANTE Y ACTRIZ, AHORA SE ROBA EL SHOW EN LA TELENOVELA PASI?N DE GAVI LANES, CON SU PAPEL DE PEPITA, OUE NO SE PARECE EN NADA A SU NUEVA Y TRANOUILA VIDA DE CASADA.

La voz de David Visbal se escucha dos pisos antes de llegar al apartamento de la actriz, modelo y cantante. Abre una empleada doméstica.  Lady Noriega está hablando por teléfono. Luego de dos minutos, cuelga. "Chao papi, baby, mí amor", dice y le manda un pico apasionado a su interlocutor. Bastan dos minutos de conversación para saber que la cantante está feliz de ser Pepita Ronderos, de lunes a viernes, en Pasión de gavilanes. Lady regresó: cada noche más de dos millones de televidentes la ven cantando, coqueteando y armando escándalos en el Bar Alcalá. Es una mujer voluptuosa, esa es la imagen que quiere su público y ella está dispuesta a venderla.

Sin embargo, Lady ya no es una señorita. El próximo mes de mayo cumplirá dos años de casada con el paísa Carlos Alberto Peña, y  en noviembre cumplirá 33 años. Se ve más rellenita que cuando fue novia del Tino Asprilla en 1997, modelo latina de Harley-Davidson en 1994 o, aún más lejos, candidata de Córdoba en el Concurso Nacional de Belleza de 1991. Ella dice, sonriente, que ahora sus medidas son 89-65 ciento y pico, tal vez porque los fines de semana ya no va al gimnasio, se los dedica a su marido. La comida los une y ella ha aumentado cinco kílos desde el día del matrimonio en la céntrica iglesia de la Veracruz, en Bogotá, porque "sí una se casa por lo católico es para siempre".

Carlos Alberto, especialista en mercadotecnia,  es el propietario de una cadena de restaurantes de comida tailandesa que tienen a dos cuadras del apartamento. Lady va todos los días a almorzar en el Thai-Chi-Hana, una curiosa mezcla, en decoración y sabores, del lejano Oriente y el cercano país paísa. Se casaron antes de irse a Ecuador a promocionar artículos de belleza por televisión. Un año después, en febrero de 2003, regresaron.  Lady volvió a cantar.  Quería mezclar la percusión del Caribe con los acordeones mexicanos. Cuando Hugo León Ferrer, productor de la telenovela, la contactó, ella ya tenía cuatro canciones de su álbum Pasión: Arrepentida, Llegaste, Pecado mío y El aguardíentero. Aceptó de una y ahora tiene ocho temas más. Por estos días saca tiempo, entre una y otra grabación, para meterle los arreglos finales a su trabajo musical en compañía de Maurício Arango.

Lady culpa a Dios de la coincidencia que la puso de nuevo en la pantalla y planea repetir las 25.000 copias de ventas de Piel, el primero de sus tres discos. Pasión estará en el mercado en dos meses. Mientras tanto, en su papel de Pepíta, sigue atrayendo a Martín Acevedo, el viudo de 73 años, y sacándole canas a su hija Gabriela. Así se está robando el show. La actriz reconoce que Pepita Ronderos es un personaje hecho a su medida. Lady sabe que otra vez está en el centro del huracán televisivo. Robando pantalla. Tal como lo soñó cuando, aún níña, descubrió las poses de Marilyn Monroe en los calendarios que coleccionaba su papá Álvaro Darío, un profesor de contaduría que, orgulloso, escanea una foto de su hija en los reveses de las páginas de los parciales de sus alumnos.

Ha llegado el momento de preguntarle por los excesos que le han endilgado desde que se desnudó para un calendario, que le alegró a más de uno la rutína en 1995. El teléfono interrumpe el penoso momento. Mientras cuelga, echo un vistazo alrededor para saber dónde estoy parado. La sala la preside un espejo grandísimo al que vigilan dos ángeles blancos. Son de tamaño natural, supongo, aunque nunca he visto uno de carne y hueso. En las paredes, hay dos retratos suyos que no reflejan su particular belleza. Una acuarela y un óleo. En las mesas, portarretratos. Lady, el día de su matrimonio. Lady, cantante y actriz. Lady con su mamá doña Lady de Noriega.

La mujer cruza un par de amorosas frases con su marido y regresa a la charla con una sonrisa. Para esas fotos se puso collares y pieles de felinos, hizo más provocativos sus gruesos labios y miró con deseo y picardía. Ella se defiende, tranquila. Dice que son las mejores imágenes de su carrera, que se las mostrará feliz a sus nietos.

Lady es símbolo sexual entre las masas. Pero en su apartamento es una mujer más. Claro, nunca deja de sorprender a su esposo con una pequeña piyama o una minifalda nueva. El erotismo está reservado para sus escenas de la telenovela y para la intimidad con el publicista paisa. A pesar de que ella misma ha explotado su condición de mujer voluptuosa, anuncia que no se empeñará "en luchar contra el reloj como lo hace Amparo Grisales".

Este año, cuando termine de grabar Pasión de gavilanes, espera en cargar su primer hijo. "No siempre voy a ser yayita, la buenona. Tendrán que contratarme para papeles de tía y mamá", les advierte a los que dirigen el mundo de la pantalla chica.

El teléfono nos interrumpe por última vez. De nuevo es "papi, baby, mi amor". Se citan para almorzar en el Thai-Chi-Hana.  Lady, ahora, es una señora. El `Tino, otros de sus romances y la polémica mediátíca que la han perseguido son, para ella, un culebrón que se acabó y ya no vende. Ahora es Pepita Ronderos en la telenovela de moda. Luego, en su apartamento, vuelve a ser Lady Noriega, la mujer casada y feliz que no tiene que exhibir su cuerpo para mantener contento al hombre que se robó su corazón.

Tomado de la revista Cromos No. 4488, 23 de febrero de 2004