Maria Isabel Saavedra

Valle

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Maria Isabel Saavedra

cantante, cantautora

   
 


TODO PERSONAL

Armando Manzanero comentó en una entrevista que mientras se baña le encanta oír a María Isabel porque lo relaja. Y pensar, que esta cantante hace unos años le ponía los nervios de punta a su profesora de técnica vocal. Ahora, ella es el secreto mejor guardado de don Armando, quien la tiene acuartelada en Miami grabando su próximo álbum.

Cuando se habla con María Isabel Saavedra nos recuerda de algún guía espiritual por el positivismo que irradia, aunque cuando se le ve parece más bien una profesora de aeróbicos por su estilizada figura; pero cuando se le oye cantar se descubre que ninguna de las anteriores es la respuesta correcta y se entrevé que ella vive para cantar y canta para vivir.

"En Ginebra, Valle fui loca y tira caucheras; era superfeliz, siempre metida en los charcos, matando pajaritos". Su despelote cambió cuando a los 11 años murió su papá, dejando a su mamá y a sus dos hermanas solas. ?l le había dado el mejor regalo: el amor por la música. Desde entonces, María Isabel empezó a componer: "escribía bobadas que guardo con pena porque le cantaba a mi pueblo, a sus montañas y a los ríos". Siempre había imaginado la música como un pasatiempo, como algo que hacía desde que tenía 2 años. cuando le pedían en las fiestas que cantara Lo piragua, pero los resultados en los concursos le decían que esto era y podía ser algo más.

En 1987, María Isabel barrió con todos los concursos de canto en Valle. Algunos  podrían concluir que su racha de triunfos eran producto de la palanca que tenía, ya que su mamá era la directora ejecutiva del Festival del Mono Núñez, pero para evitar malos entendidos, su mamá se retiró: la sucesión de éxitos siguió contante y sonante.

El bichito del periodismo también lo tenía en la misma jaula que la música, por eso decidió vivir en Bogotá y estudiar Comunicación Social. AI poco tiempo, brincó de lnravisión a RCN y más tarde en el Nuevo Teatro Patria como gerente, al cual le invirtió diez años trayendo espectáculos. También le alcanzó el tiempo para grabar tres discos: Frenesí, Ay corazón y De pie, que la pusieron de pie en la fila de las mejores voces del país. 

SI NOS DEJAN...

63 canciones compuestas, 27 temas grabados y varios premios más tarde. María Isabel iba a concluir su gira anual por los festivales de boleros de Brasil, México, Argentina, Venezuela y España cuando la llamaron para que compartiera el escenario con Armando Manzanero en el Festival de Manizales. Un día antes, María Isabel recibió una llamada: era el manager de Manzanero, diciéndole que la quería ver esa misma noche. Corrió al aeropuerto y le lloró a una señorita de la aerolínea para que la montara en ese vuelo que iba relleno por ser festivo .Las ganas triunfaron y cumplió su cita. AI encontrarse, el cantautor chaparrito le dijo: "Saavedra, usted es la mujer que yo estaba buscando. Me gustan sus canciones". Desde entonces, se ha internado en Mérida, Yucatán, escribiendo a dos manos con Manzanero.

Recogió maletas en Bogotá y se mudó a Miami para dedicarse al 110 por ciento a su cuarto álbum estilo balada pop que saldrá a principios del próximo año (2002). Y aunque desde ya extraña el rebusque creativo de los colombianos, declara "aún no se a dónde voy a llegar, pero el camino ha sido delicioso".

Tomado de la Revista Fucsia No.13, agosto de 2001

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Saavedra: ¿Segunda virginidad?

por Liliana Martínez

Allá (en Miami) nadie sabe quién es María Isabel". Por eso, olvidó sus nombres de pila y ahora es Saavedra. Ella, que ha presentado el Festival del Mono Núñez por años y, alguna vez, trató de ser gestora cultural, un día hizo clic, armó las maletas y se fue.

En Miami, trabajó duro para hacerse un nombre como compositora y ahora lanza Segunda virginidad, su segundo trabajo como cantautora, con una orquesta de mujeres (antes, había grabado como intérprete de música colombiana).

"Segunda virginidad es como ese momento de luz de las mujeres que pasamos de los 30, que ya sabemos qué queremos y si nos gusta nuestra vida; entonces, elegimos un cambio. Es el clic en el que decidimos qué vamos a hacer".

En el disco trabajó con cuatro productores: Freddy Camelo (Poligamia), Bernardo Ossa (Fonseca), Yasmil Marrufo y Keith Morrison. "?l le puso el sonido gringo", dice.

"Armé primero la banda en Miami, con una mujer de cada nacionalidad. Sonó divino. La armé acá también y suena igual que en el disco".

El álbum tomó dos años de elaboración. "De locos, grabada por Son By Four, y otra canción, Mala, con la que Yolandita Monje, Ivy Queen y la India han dado mucho palo. Mis productores no querían que las grabara, pero yo decía: Son mis canciones. Así que las metí en mi versión de compositora".

Lo del repertorio fue cosa seria, porque compone casi a diario y entrega sus canciones a una editora, que las presenta, a su vez, a artistas diversos.

Ella también quería escoger su repertorio. "Justo empezaron a reventar varias composiciones -recuerda-. María Rivas grabó Señor pianista, Carolina La O escogió otra canción que yo quería; Rey Ruiz cogió una de mis preferidas. Tocó dejársela...".

Saavedra dice que es el destino de los compositores tratar de reservarse obras y de pronto un intérprete se enamora y "uno por darle la canción, se sacrifica. Pero este disco lo hice como yo quería".

Solía decir: "Esta falta de territorio me va a matar. Así que descubrí que necesito una casa, un espacio vital para escribir. También vi que nunca me he comprometido realmente en que mi país conozca mi música. Así que he decidido que, a partir de agosto, haré una promoción fuerte. Tengo un público sorprendente, un club de fans que no me imaginaba hasta cuando vine a presentarme en El Sitio. Se organizaron por Facebook, como 1.500, y lograron lo que yo no pude en diez años: movilizar a un montón de gente que de forma underground empezó a oír mi música. Ha sido una gran sorpresa".

Tomado del periódico El Tiempo, 18 de junio de 2009

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El folclor andino a simple vista

por Juan Carlos Piedrahita B

La colombiana presentó Saavedra Folclórica Duetos I, en el que participan, entre otros, Armando Manzanero, Alberto Plaza y María Rivas.

En su tránsito por la música María Isabel Saavedra ha tenido dos procesos importantes. El primero comprendió su periplo desde las letras más sencillas hasta las canciones más complejas, mientras que el segundo contempló un regreso hacia la condición simple de la música. Ella se despojó de las formas complicadas y se enfrentó al genuino deseo de expresarse para ser comprendida.

Durante ese ejercicio, doloroso pero vital, recordó las enseñanzas recibidas durante su formación como comunicadora. Olvidó los párrafos de Osear Wilde, las piezas teatrales de Federico García Lorca y las lecciones literarias de Milán Kundera para acercarse a sus otros maestros, los expertos en abordar un sentimiento con las palabras exactas, sin arandelas. En esta vía surgió, en sólo dos meses y medio, el trabajo discográfico Saavedra Folclórica Duetos I, en el que la artista comparte con algunos de sus amigos internacionales (Piero, Alberto Plaza, María Rivas y Armando Manzanero) las posibilidades de aires como el bambúco, la cumbia, el pasillo, la danza, el currulao y la danza.

"Hacer este disco implicó hacer un doble trabajo porque primero tocaba enamorar a los artistas internacionales de nuestras músicas andinas, y como yo soy hija legítima del Festival Mono Núñez, me hice el propósito y lo logré", comenta esta cantautora colombiana que en este registro se dio el lujo de grabar con muchos de los artistas que han sido sus influencias directas.

A cada uno de los músicos que intervino con su complicidad y talento en este disco, María Isabel Saavedra le envió un paquete con tres canciones para que escogieran una. Se hizo la selección y el resultado es un álbum muy colombiano con representación de muchas regiones de América Latina.

"Antes no me sintonizaba con la montaña y el río, pero después cuando surgieron las nuevas manifestaciones de la música andina colombiana me comencé a sentir más acoplada con lo que se decía en sus canciones y por eso quise hacer este disco, en el que compruebo que los cantautores tenemos la oportunidad de hacer lo que nos da la gana", dice María Isabel Saavedra, quien ha escrito más de 400 canciones y sus letras han sido interpretadas por cerca de 75 artistas de reconocimiento internacional.

Esta cantautora no cree en el arte sin conciencia y todas sus canciones tienen un propósito en la vida. Algunas tienen intencionalidades de largo aliento y otras representan un compromiso a corto plazo. Helenita Vargas, su amiga y otra de las figuras emblemáticas en su existencia, fue la primera que apoyó sus letras y grabó la canción Me borrarás. Desde entonces el trabajo ha sido arduo, pero el esfuerzo ha valido la pena.

"Cuando abro la boca y hay una complicidad con el público, por reducido que sea, siento que soy artista porque logro dar pinceladas de lo que es mi esencia", asegura Saavedra, quien tiene ahora el propósito de componer al lado del argentino Alejandro Lerner para después aprender de Juan Gabriel, el maestro mexicano que transitó de lo complejo a lo sencillo y se hizo grande en la simplicidad, ahí mismo donde ella quiere estar.

Tomado del periódico El Espectador, 21 de agosto de 2010