Rubia con pinta de mala
"Ahora quisiera hacer una mala y no me la ofrecen", dice Rita Bendeck,
la barranquillera que interpreta a la cabeza de hogar fuerte de
Los tiempos de la cometa, el seriado que emite Caracol por las
tardes.
Delgada, pelo rubio, frases directas y una mirada agresiva.
Esta mujer tiene el casting preciso de la antagonista, personajes que
encarnó en sus comienzos; sin embargo ahora le están ofreciendo papeles de
mamá: "Claro que se afecta el ego al sentir que de un momento a otro ya no
te llaman sino para esos papeles, pero por eso hay que estar abierta a los
cambios y aceptar lo que viene".
El año pasado, en la continuación de Pedro el escamoso
que no se vio en Colombia, Rita fue el nuevo amor del personaje de Miguel
Varoni, en reemplazo de Sandra Reyes (la doctora Paula).
Esta rubia, que comenzó en la corta telenove la Mambo, donde moría en el
primer capítulo, realmente se dio a conocer con Mascarada,
donde era la dueña de la agencia de modelos, un papel que explotó su
carácter. En Brujeres, con la encarnación de la tonta del
paseo, los directores de elencos empezaron a verla distinto y a
ofrecerle otros roles.
Rita estudió sicología en Atlanta (Estados Unidos), allá,
para sostenerse y por gusto, modeló e hizo teatro. Se había ido a los 16
años, oponiéndose a la tradición familiar machista que ni siquiera a sus dos
hermanos mayores dejó salir de casa: "Le dije a mi papá que si no me dejaba
ir, no estudiaba nada. Quería conocer otro país y otra cultura". Su papá es
de ascendencia árabe.
Por su figura y su porte, también le ofrecieron durante tres
años ser reina. Pero ella nuevamente expresó su opinión y dijo que solo
aceptaría si la nombraban por decreto, no quería meterse en los vaivenes de
un concurso de otro tipo: "De todas maneras, no creo que hubiera podido
seguir todas las reglas".
Actualmente, su vida se divide entre las largas jornadas de
grabación de La cometa y de la próxima telenovela Luna,
la heredera, donde será la novia del papá del protagonista,
interpretado por Julio César Luna. Los fines de semana y cada vez que está
libre se escapa a su Barranquilla del alma, para estar con su esposo y con
su hija Camila, de 10 años. Y contrario a lo que les ocurre a otras mujeres,
para ella lo importante es no perder peso: "Con todo este trote he perdido
seis kilos", finaliza.
Tomado del periódico El Tiempo, 16 de
junio de 2004