Oscar Golden

Cali, Valle

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Oscar Golden

Oscar Goldenberg

Cantante

 

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Cuando hace cinco o seis años (1971) se comenzó a hablar en nuestro país de la "nueva ola" en la música, se vieron aparecer en radio y televisión muchos jóvenes que pretendían convertirse en ídolos de las juventudes "go-gó" y "ye-yé", como entonces se les llamaba. 

Mucho han cambiado los tiempos, y al recordar hoy a todos aquellos muchachos que luchaban por ser ídolos de la canción, son muy pocos los que han logrado conservar -por lo menos ligeramente- su imajen. Pero sobre todos ellos; como ídolo indiscutible de toda clase de públicos, con admiradores en Colombia, Venezuela, Méjico y otros países, se encuentra Oscar Golden. 

A ,partir de su "Zapatos de pom pom" , Oscar Golden ha sido el único artista colombiano que ha logra do mantener un elevado margen en las cifras de venta de sus discos. Cada vez que un disco suyo sale al mercado, es indudable que habrá de convertirse en el éxito de la temporada. También es cierto que durante pequeños lapsos su nombre permanece un poco oculto y su Público, su "fan", llega a preguntarse que ha sucedido con su ídolo. La explicación de esto es el estudio y la dedicación que -contrariamente a lo que algunos aseguran- Oscar pone en su carrera artfstica. 

Y es que al hablar de Oscar Golden la palabra IDOLO se vuelve redundante. Su público es exigente e implacable, y de cualquier modo haría imposible que su héroe fuese un artista como todos. Le pide mucho, y Oscar tiene el suficiente "ángel" como para corresponder.

Tomado de la Revista Cromos No.2773, 8 de marzo de 1971

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Idolo de las juventudes, Oscar Golden dejó una huella que hoy resuena en las fiestas de nostalgia "sesentera". Muy apetecido en aquellos locos años, se dio a conocer en el Club del clan.

Su estilo latino, de pelo negro abundante y piel trigueña, enloqueció a las colegialas que lo llevaban en las carátulas de sus cuadernos. ?nico en el escenario, fue el pionero de la denominada "Nueva Ola" junto a reconocidos artistas como `Los Speakers", Lyda Zamora y Vicky.  Adorado por las chicas "ye-yé" de faldas muy cortas y pelos largos, Oscar Golden desaparecía por un tiempo de los escenarios para consagrarse a sus nuevos discos. El inolvidable cantante de Boca de chicle consiguió convertirse en un ídolo de toda clase de públicos.

Cantó en todas las discotecas de moda de la época donde impulsada por la moda nació la primera discoteca de "go-gó", La Bomba. Allí, las niñas que asistían a las presentaciones del cantante con sus amigos melenudos, se derretían cuando Golden les enviaba besos desde la tarima al final de su canción "El cacique y la cautiva". Las filas para obtener sus autógrafos le daban la vuelta a la manzana, en medio de la irrepetible fiebre musical de aquellos tiempos.

Tomado de la Revista Cromos - Solteros ty Solteras - 2006

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El rebelde de la Nueva Ola

El cantante caleño falleció el 29 de julio de 2008

por Fernando Araújo Vélez

En algunas de las últimas fotografías que le tomaron se le vela sonriente, sin posturas, rodeado de aquellos viejos compañeros de los años 60 con quienes tantas veces habló, cantó y hasta discutió: Vicky, Cristopher, Billy Pontoni. Oscar Golden estaba en el centro, con su eterna sonrisa y su pelo al mejor estilo de James Dean. Observaba un afiche emblemático de Dean, precisamente, en Rebelde sin causa, encuadrado en el medio de una pared repleta de otros viejos ídolos rebeldes como él. Elvis Presley, por supuesto; Sandro, Nancy Sinatra, Los Beatles, Martin Luther King, Bob Dylan, Cassius Clay antes de llamarse Mohamed Alí, Hárold, Claudia de Colombia y unos cuantos más.

Parecía recordar Los viejos tiempos, cuando con un puñado de soñadores decidió implantar en Colombia una nueva ola de lo que en México y Argentina llamaban ye-yé y go-gó. El fue protagonista de excepción de aquellas épocas, una de Las figuras de un tiempo en el que la gente transitaba por veredas opuestas. Por un lado, Los tradicionales, Los de paños oscuros, Los que oían a Agustín Lara y a Gardel; por el otro, Los innovadores que se habían cansado de la rigidez y apostaban por Los nuevos ritmos, el peace and love, Las letras comunes de episodios cotidianos. Golden cantó a sus zapatos pom pom con una letra que le pidió exclusivamente a Pablus Gallinazus. Bailó twist con pasos que les robó a Elvis y a Sandro. Y se entregó sobre escenarios de clubes; estadios y teatros como si ya nunca más fuera a volver a cantar.

"Su sonrisa, su forma tan linda de ser, sus bromas, el cariño que les transmitía a los niños y su alegría antes que nada, eso es lo que me dejó Oscar", decía ayer en la mañana su esposa, Andrea Luna. Golden jamás dejó de sonreír, ni siquiera durante sus últimos días, cuando luchaba contra un cáncer que acabó por derrotarlo. "Tal vez fue mejor así, su llegada al reino de los inmortales se anticipó", comentaba un antiguo compositor de baladas, compañero ignorado a intrascendente de algún viejo recital. Tenía razón el viejo. Golden fue el precursor de aquel grupo de la Nueva Ola, que con programas como El Club del Clan y el Patico Discotequero revolcaron la música popular en Colombia.

Por aquel entonces eran tachados de "locas" porque usaban el pelo dos centímetros más largo de lo habitual, porque no le rendían tributo a don Pedro Vargas o porque decían con sus letras cosas tan irreverentes como "con tu boca de chicle" o "que sea tu cuerpo alegre carrilera". Eran y se creían seductores, siempre y en todos los lugares. Caminaban para llamar la atención, se vestían para conquistar, se peinaban para transgredir y cantaban para que los mayores se taparan los oídos en gesto de protesta. "Lo que ocurría es que luego terminaban por escucharnos y hasta por tararear nuestras canciones", decía Golden , (cuyo verdadero nombra era Oscar Goldenberg) mucho tiempo atrás. Los años y las costumbres y las décadas pasaron. Los antiguos tradicionalistas sentenciaron que la Nueva Ola no dejó nada y que los hippies de los 60 fueron un rotundo fracaso. Ellos seguían cantando, o jugando fútbol, como Golden, eterno delantero de "su" imaginario Deportivo Cali. La realidad fue demostrando otras cosas: aquellos rebeldes "con la cara sucia y el cabello largo" fueron determinantes para que el amor fuera más amor y menos firmas, para que hubiera más derechos humanos y menos reaccionarios. Para que, en fin, fueran más los zapatos porn pom que los de charol.

Tomado del periódico El Espectador, 30 de julio de 2008

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Golden siempre Golden 1945 - 2008

El go-go y el ye-ye se despidieron de una de sus estrellas más queridas, Oscar Isaac Goldenberg Jiménez, más conocido como Oscar Golden, quien falleció el pasado 28 de julio, luego de luchar varios meses contra un cáncer de páncreas. El pionero de la llamada "Nueva Ola" fue también el más famoso de una camada de la que hicieron parte Los Speakers, Lyda Zamora, Harold y Vicky. Oscar Golden revolucionó la música de la década del 60 en Colombia, luego de darse a conocer en el programa televisivo El Club del Clan.

Durante años, este caleño enamoró a las colegialas de la época con sus éxitos El cacique y la cautiva, Zapatos de pom pom y Boca de chicle, canciones que no pararon de sonar en sus más de 40 años de vida artística. A pesar de que en los últimos años se le vio poco en televisión, Golden no cesó de dar conciertos nostálgicos entre quienes una vez entrada la mediana edad, querían recordar tiempos mozos. Es probable que Oscar Golden haya sido el primer ídolo pop de Colombia. Como también es muy factible que sus canciones sigan sonando por muchos años más. Oscar Golden ha muerto, pero su corazón seguirá latiendo entre sus seguidores.

Tomado de la Revista Cromos No. 4716, 2 de agosto de 2008 

   
 

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Canciones de protesta

Actualmente, como Oscar Golden, es el primer intérprete de la nueva ola nacional, el cantante que más discos vende, el preferido de la juventud.

Cuando tuvo que dejar su cupo en la facultad de medicina de la Nacional, al romperse su ulcera, él no pensaba en retirarse totalmente de los estudios.

Enfermo, viajó a Cali para descansar un poco, pero el descanso se prolongó demasiado, hasta el punto de que cuando quiso regresar a los libros debió admitir que era tarde para ello.

Y se dedicó entonces a no hacer nada en Cali, lo cual ocasionó el disgusto de sus padres. Estos deseaban verlo trabajando organizadamente, en una empresa de la ciudad, o estudiando idiomas para que más tarde pudiera ocuparse en un cargo "decente".

Pero Oscar no atendió a las peticiones de los "viejos". Y, al terminar su reposo de cuatro meses, volvió a Bogotá, pero esta vez con el propósito de hacerse cantante.

-Mi decisión -dice- no fue producto de una "locura", pues cantaba desde pequeño, lo mismo que mi hermano Alberto, que tiene una voz superior a la mía.

El medio capitalino, empero, no le fue favorable en un principio. Nadie creía en sus alegadas calidades.

Diariamente se presentaba ante los productores de programas de radio o televisión, pero siempre escuchaba respuestas negativas. No tenemos cupo por ahora", le decía Alfonso Lizarazo cuando iba a los estudios de "Radio 15" a pedir una oportunidad para cantar al lado de Harold, su compañero de niñez en Cali, donde nacieron ambos.

En la antesala de "El Infierno", Oscar Golden espera el momento de actuar. Cada vez que él se presenta en esta discoteca, se agota la boletería. Después de posar, Golden hizo una confesión "infernal": "Cuando tenía dieciocho años, me tuve que resignar a ser un gigoló para no morirme de hambre. Como no conseguía trabajo, vivía de las mujeres en Bogotá".

Osear Golden se levantó un día cualquiera sin ganas de afeitar Y como no tenía que actuar durante toda una semana, decidió de, crecer su barba. Sus amigos le dijeron siete días después que se quedara de barbudo, que así lucía muy bien. Y él, que a veces actúa como un niño, siguió el consejo. Por eso, el nuevo Oscar Golden es barbudo que da la impresión de estar comprometido en una empresa revolucionaria, aunque la verdad es que es un partidario insobornable de la paz. "La guerra para qué? -pregunta Golden-. Para destruir: unos a otros?" El ídolo de la juventud dice que en un país democrático como Colombia, el gobierno debería permitir la grabación de toda clase de canciones de protesta. "Nosotros no queremos saber nada políticos engañosos, de los dirigentes que únicamente aspiran a satisfacer sus deseos de riqueza. Por eso creo que no debe haber censura contra las canciones de protesta. Esa censura oficialmente no existe pero las casas grabadoras temen ser sancionadas si llegan a publicar discos de ese tipo".

Tomado de la revista Cromos No.2594, 10 de julio de 1967