Vanessa Alexandra Mendoza

Unguia, Choco

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Vanessa Alexandra Mendoza

Modelo, reina de belleza

 

 

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EX REINA NACIONAL Y PRESENTADORA DE TELEVISIÓN

"Nosotros mismos nos autodiscriminamos", dice Vanessa Mendoza, con conocimiento causa.   Cuando me lancé a representar el depar tamento de Chocó, ni yo misma me imaginé que fuera a ser elegida reina. Pensé que mi color iba a ser una zancadilla". Pero la sorpresa fue grande, no sólo para ella, sino para el país entero. Después de 64 años, Vanessa fue la primera soberana negra que tuvo Colombia." ."En ocasiones,nos sentimos señalados, no creemos en nuestro propio talento, nos relegamos y pensamos que nos van a cerrarlas puertas, antes de tocarlas".

El pelo es la única desventaja que le ve a su raza."El afro me hizo sufrir mucho, sobre todo durante mi adolescencia". Pero advierte que su tono de piel ha tenido mucho éxito entre los hombres blancos. Tal  vez por eso, el único novio negro que ha tenido es el famoso comediante Chris Tucker, con quien, en este momento, mantiene una relación de amistad. 

Vanessa también le abrió las puertas de la televisión a su etnia. Fue presentadora de la sección La gente que quiere a la gente, del Canal Caracol, un espacio dedicado a explorar temas sociales. "Ese tipo de enfoques me apasionan y en ellos, continúo trabajando a través de mi fundación".

Tomado de la Revista Jet-Set, edición 081, 2005

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Con belleza y corazón

Vanessa Alexandra Mendoza conoció una leyenda en la que si alguien le contaba un sueño a una mariposa, ella se lo contaría al gran espíritu que todo lo ve y todo lo oye, lo llevaría al cielo y luego se cumpliría: Vanessa les ha contado muchos sueños a las mariposas y hasta ahora ha cumplido algunos, le faltan muchos, y por eso .ese animal es el símbolo de la fundación que lleva su nombre y que refuerza con el eslogan `Sueños. que se hacen realidad.

Lleva cuatro años trabajando en la fundación que nació después de que terminó su reinado. "Nació con el apoyo del concurso nacional de belleza para darle continuidad a lo que había trabajado en mi pueblo, Un guía; y aproveché que había conocido personas del gobierno para que ayudarán con problemas con los que yo crecí. Ahora hay luz y está en proceso el acueducto", dice Vanessa.

Al comienzo, esas necesidades ocuparon su cabeza pero también encontró que había que trabajar en otros campos prioritarios, como la salud, la educación y la recreación. Los índices la convencieron: el 18 por ciento de la población del Chocó es analfabeta, muy alto si se tiene en cuenta que tiene 400 mil habitantes. "Un pueblo sumido en la ignorancia no sale adelante", dice.

Para esto, Vanessa ha abierto puertas en empresas como Exxon Mobil, Aires, Arturo Calle, Samsung y la Dirección Nacional de Estupefacientes, que le han dado recursos y en el caso de esta última, les presta la lancha para llegar hasta Unguía, pues la única vía de acceso es por el río. Y además ha vinculado a su familiares y una de sus aliadas en el pueblo es su hermana, enfermera del hospital. Vanessa trata de ir al menos cada -dos meses y siempre llega con las manos llenas.

Gracias a su gestión hay resultados tangibles: se han operado 40 niños con labio leporino y paladar hendido, algunos casos de otras enfermedades más complejas han sido tratados en Bogotá, realiza brigadas de salud y ha desarrollado el programa Semillitas de paz, pares niños víctimas de la violencia que consiste en darles apoyo sicológico para que se integren de nuevo al sistema escolar. Se han atendido unos cien niños y aunque Unguía concentra su trabajo, la fundación ha cubierto municipios vecinos. Después de la escandalosa situación de los niños muertos por desnutrición en marzo pasado, la fundación recibió la administración de varios hogares comunitarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que atiende 400 niños, hijos de madres cabeza de hogar. La cifra es pequeña pero es también una manera de comenzar a cubrir una población de 18 mil niños (de un total de 24 mil) que están en edad escolar en el Chocó. "Hay seis mil sin atención educativa", agrega Vanessa.

Pero la ex reina sabe que con el tiempo no podrá cubrir todos los campos que quisiera y por eso espera que las autoridades y la población adquieran conciencia en los planes que Chocó necesita. "Si no hay educación las madres tienen más hijos", afirma, y se siente privilegiada en medio de tantas necesidades de su tierra y porque le abren las puertas, aunque cristalizar una ayuda no es tan fácil después. "No es una constante en el país y por eso siempre hay que hacer algo", concluye.

Tomado de la Revista Carrusel No. 1423, 6 de junio de 2007

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  Su triunfo real sofocó el ardor de los comentarios que señalaban que el Concurso Nacional de Belleza era racista, clasista y sectario. Aunque Vanessa Mendoza no demostró mucho interés por la exposición en los medios, el Canal Caracol la imitó a concursar en el reality Tengo una ilusión, al lado de ex reinas como Rochy Stevenson.

La chocoana también alimentó su cuento de hadas al protagonizar un fugaz, pero sonado romance con el artista Chris Tucker, uno de los grandes millonarios de Hollywood. Desde hace meses, Vanessa Mendoza ha ido preparando su retiro del mundanal ruido de la farándula. En diciembre contraerá matrimonio con su novio Andrés Ibarra, un empresario de moda nacido en Popayán. Los planes de boda coinciden con sus sueños políticos. Porque, como ella misma lo reconoce, es posible que aspire a una curul en el Congreso de la República, en representación de las negritudes colombianas.

Tomado de la Revista Jet-Set No.148, 2 de julio de 2008

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  El 12 de noviembre de 2001, cuando Vanessa Mendoza fue coronada señorita Colombia, por primera vez en 67 años del Concurso Nacional de Belleza una afrodescendiente se llevaba la corona. La Barbie negra, como la llamaron los medios, nació en Unguía (Chocó) el 20 de julio de 1981 en una familia de 18 hermanos diseminada en Sucre, Medellín, Bogotá y Estados Unidos, un clan que siempre la ha apoyado incondicionalmente. A los 20 años, mientras cursaba hotelería y turismo, tuvo la sorpresa de su vida cuando le dieron el cetro de señorita Colombia en Cartagena. Hoy ve ese año de reinado como una locura que usó para "ponerle color y mucho amor". Después de entregar su corona, Vanesa no quiso pasar por los desfiles o la pantalla chica. De inmediato emprendió un trabajo social que todavía guía su vida, un altruismo que nació en su nutrida familia donde todos tenían que apoyarse. Ahora después de seis años con la Fundación Vanessa Mendoza, la ex reina se enorgullece de ayudar a la niñez, al colaborar con 850 jardines infantiles en programas integrales de educación, alimentación y recreación en Chocó, Antioquia, Valle y, recientemente, Bogotá. Como una continuación de su obra social, Vanessa, que está comprometida con Andrés Ibarra, anunció su candidatura a la Cámara de Representantes por las negritudes, donde se compromete a luchar por los niños, dar más visibilidad a los afrocolombianos y sobretodo, a luchar contra el racismo. Aunque piensa que desde su elección en 2001 "hay más diversidad en la televisión, en las pasarelas, pero a los afrodescendientes todavía nos falta mucho camino por recorrer, sin hablar de los indígenas".

Tomado de la Revista Semana, 1 de junio de 2009