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Kunas, cunas |
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Enlaces: Etnias en Colombia (recomendado)
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Una tarde, después de una jornada de pesca en el archipiélago de Kuna Ya la, en el caribe panameño, Abadio le preguntó a su abuelo cómo se decía reloj en su lengua nativa. -Watch - le respondió el anciano indígena. Y enseguida le contó que durante los tiempos de la conquista y la colonia, los tules, feroces guerreros y expertos navegantes, se aliaron con los piratas ingleses y holandeses para luchar contra los españoles en el actual territorio del Darién colombiano y panameño. Los corsarios les dejaron sus apellidos y algunas palabras sueltas. Pero los tules, a los que también llaman kunas, mantuvieron intactos sus rituales en honor a Iguasalibler, un mítico guerrero, elevado a deidad, que defendió sus territorios de sucesivos invasores. Abadio, como todos los tules, fue bautizado con el nombre tradicional que le asignaron los sailas o caciques mayores. Se llama Manipinitikinya, que quie re decir lucero del alba. La fiesta de su matrimonio con la hija de un cacique duró doce días con sus lunas y a ella concurrieron indígenas de Arquía y Caimán Nuevo, los únicos resguar dos tules que existen en Colombia, y de Wargandi, Madungandi y Kuna Yala y Dagarguñala, las principales regiones tules de Panamá. En esos territorios autónomos del vecino país, los tules administran los aeropuertos y el turismo. Tienen educación bilingüe, currículo acorde con su cultura, eligen a sus gobernantes de entre su gente y mantienen un intercambio permanente con sus hermanos colombianos del Urabá. Los grupos paramilitares y la guerrilla han atacado a esta comunidad indígena que habita una zona donde los intereses económicos alrededor de megaproyectos como la vía Panamericana, se cruzan con la importancia de conservar una de las zonas más biodiversas del planeta. Una región cuyo control quieren mantener los narcotraficantes para enviar la droga hacia el exterior a ingresar armas y dinero al país. Las mujeres"Desde el nacimiento, el cuerpo y el rostro de la niña son escenario de colorido y de figuras geométricas en señal de pureza. Cuando se haga mujer, llevará en su torso las vistosas molas, chaquiras en las piernas y figuras pintadas en la cara. De su voz, los niños aprenderán el dialecto tule y cargará durante su vida con lLa responsabilidad de transmitirles la cultura de sus ancestros a Los hijos de La tierra (. .) "Cada rito, fiesta o celebración de los Tule hace honor a sus mujeres, porque fueron ellas, en el principio de los tiempos, quienes convirtieron en llovizna la gota de agua que les dieron los dioses, para esparcirla sobre toda la tierra y llenarla de hijos". Tomado del periódico ADN, de El Tiempo, 1 de octubre de 2008
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El arte cuna: reflejo de la historia por Aldo Brando León Las creaciones artísticas de los cunas, al igual que en la mayoría de las culturas indígenas, han sido elaboradísimas formas de expresión, tan ricas, variadas y complejas, como el mundo que los ha rodeado y su continua transformación. En los cunas, sin embargo, se destacan algunos elementos muy característicos y representativos de su mitología, tradición y posterior contacto con otros grupos, que han dejado sintetizados en su arte, a la par del constante cambio.
Antes del contacto con el mundo occidental, estos bastones llevaban talladas figuras zoomorfas y antropomorfas ligadas al contexto geográfico, pero a finales del siglo XVI los nuchus lucen levita y sombrero de copa, que eran el símbolo de los revolucionarios franceses de este siglo, y que coinciden con la colonización francesa entre los cunas. Con los kalus ocurre otro tanto, ya que hace unos cuarenta años los cunas describían los kalus como edificaciones de un solo piso, mientras que los dibujados por el cacique segundo de Arquía, a comienzos de 1970, tienen varios pisos, teléfonos, jardines y muchas banderas. Aquí se aprecia la flexibilidad de los cunas y de su cultura para incorporar rasgos procedentes de otras culturas ajustándolos a sus necesidades pero preservando la esencia del ser cuna. Es así como el arte se convierte en un medio para el afianzamiento de la tradición y el almacenamiento de información, que se observa en la ideología del mundo sobrenatural a medida que el mundo occidental ha estado al alcance de los cunas. De toda su manifestación artística se destaca especialmente la mola, que se ha convertido en el símbolo por excelencia de la cultura cuna. La mola es la prenda de vestir femenina que consiste en una confección de telas superpuestas de dos, tres o más piezas, que permiten cortar dibujos en infinidad de formas y colores que se cosen luego con puntadas muy finas. Se coloca luego sobre una blusa, generalmente de algodón, confeccionada mediante aplicaciones. El origen de la mola está en la incorporación de pictografía, pintura corporal y arte gráfico en general sobre el algodón teñido con tintes naturales que posteriormente trabajaron. Ello ha podido "enriquecerse" luego con la llegada de nuevos colores y las telas ya elaboradas en su contacto comercial tras la colonia. En las molas se ha interpretado espectacularmente el mundo sobrenatural, la mitología, la naturaleza -otrora abundante y prodigiosa- representada en fauna y flora tan coloridas como la existente, así como el resto del mundo que los rodeaba. En el siglo XII, un hombre llamado Lionel Wafer iba con un grupo de hombres que se internó en la selva para atravesar el istmo de Panamá. Accidentalmente fue herido, se vio obligado a quedarse con los cunas durante cuatro meses y estableció magnífica amistad con ellos. Durante ese tiempo dibujó escenas de la vida cotidiana y tomó notas, en las que cuenta el gusto con que las mujeres le dibujaron aves, monstruos y árboles de varios colores en todo el cuerpo, según la costumbre. De regreso a Inglaterra, en 1699, publicó sus notas, convirtiéndose así en el primer "etnógrafo", y en la fuente bibliográfica primordial para la explicación de la evolución de esta pieza tan extraordinaria: la mola. Así, la evolución de la mola data del período de intenso contacto con la cultura europea, pues cuando Wafer estuvo entre los cunas, todavía dibujaban pájaros, árboles y hombres sobre el rostro, el torso y el resto del cuerpo, como parte constitutiva de su traje. Las mujeres usaban, además, una pieza de tela de algodón amarrada a la cintura y que les llegaba a los tobillos, pero en 1968 habían introducido una sencilla blusa encima de la falda larga. Otras innovaciones vendrían después. Tradicionalmente la mola es hecha a mano, con gran esmero, pudiendo tardar varios meses en la elaboración de una sola, dado el rico diseño y la maravillosa combinación del color. Todo el tiempo de que dispone lo dedica la mujer a confeccionar las molas, principalmente durante el Lereo, en el cual los ancianos cantores relatan la tradición, y en donde se tratan también los temas de actualidad, que muchas veces se registran en la mola con dibujos que interpreta su autora.
En la actualidad casi todos los materiales que utilizan son comprados. Incluso, como dato curioso, existe la importación exclusiva por los cunas de chaquiras hechas de plástico provenientes de Checoslovaquia para la elaboración de collares y otros atavíos. Esta importación se extiende por varias regiones indígenas del Pacífico, donde se utilizan en forma de collares principalmente, que a veces llegan a pesar varias libras sobre un solo cuello. Es tal la importancia de la mola y el papel que desempeña en la economía política de los cunas, que ha conseguido convertirla en uno de los signos de este pueblo americano. Podemos ver que no es nada casual ni espontáneo el logro obtenido por los indígenas en cuanto a su cultura en general. Por el contrario, se trata de un proceso muy elaborado, al cual se han incorporado elementos ancestrales, hechos históricos y simbología actual que sigue transmitiéndose en el diseño gráfico y lo que se denomina artesanía sobre la continuidad de la etnia. Todo ello acompañado de interpretaciones personales que se enmarcan dentro del contexto cultural aborigen que en esencia se mantiene, a pesar de las aparentes transformaciones que se observan en su contacto con otras sociedades. Tal vez sea esto un amplio y acertado concepto de lo que llamamos arte. Por ello las molas, al igual que el resto • de la creación indígena, son importantísimas y complejas formas de expresión, tradición y asimilación del mundo, en donde, al parecer de la gran mayoría, sólo quedarán estas obras como legados materiales, ya que sus creadores -pertenecientes a la civilización manual- están sucumbiendo físicamente ante el inexorable "progreso" de la civilización industrial. Tomado de la Revista Lampara No. 102, 1986 |
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