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ETNIAS: Emberas
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por Iván Noguera, enviado especial de el Tiempo La relación sexual es breve. "dura en promedio cinco minutos", dice una mujer de esta etnia que habita en una de las rústicas viviendas de madera desperdigadas en las montañas de Risaralda, en límites con Chocó. No lo manifiesta, pero tácitamente acepta que una embera no hace el amor por placer. En su comunidad muchas mujeres no tienen clitoris. Se los cortan al nacer. A finales de marzo pasado el país se sorprendió al saber que en esa etnia se practica la, ablación. Lo supo por la personera de Pueblo Rico, Aracelly Ocampo, quien denunció que tres recién nacidas habían llegado al hospital del pueblo porque los remedios indigenas no habían logrado frenar las infecciones provocadas por la cercenación del clítoris en rústicas condiciones. Dijo que las parteras usaban hasta machete. El tema, aunque escandaloso para el resto, es un asunto sagrado para los embera que habitan en cinco municipios de Risaralda. Creen que para evitar el fin del mundo las mujeres no deben moverse durante la relación sexual, lo cual se garantiza cortando su clítoris o quemándolo con una puntilla. Pero, además, así logran la pureza absoluta de ellas al llegar al matrimonio, pues esa pureza incluye que ni siquiera se hayan masturbado. De paso, para la vida futura, la ausencia de clítoris evita la infidelidad. La maestra Hortensia Restrepo, la única autorizada por su comunidad para hablar con este diario sobre las relaciones sexuales entre estos embera que practican las más viejas costumbres de la etnia, entra en un rápido diálogo en su lengua con otra mujer adul a y varias sonríen. "Lo que ellas dicen es que así se les quita la `arrechera' desde niñas para que no anden buscando jóvenes", traduce Oscar Darío Cheché Pepé, docente en el Resguardo Unido del Río San Juan, en zona rural de Pueblo Rico. Llegar a Hortensia Restrepo y a su comunidad, Bichubará, no fue fácil. Para entrar al caserío, de apenas unas 200 personas, fue necesario un acuerdo con las autoridades del Consejo Regional Indígena del Risaralda, viajar dos horas y media desde Pereira a Pueblo Rico, luego hora y media por camino destapado hasta Itaurí, en el cañón del río San Juan, y hacer dos horas de ascenso a pie en medio de una tupida vegetación. Allí, la ablación es una práctica que solo pueden hacer las parteras mayores. A los niños, en cambio, no les hacen la circuncisión. Entre estos embera la relación de pareja es para procrear. "Uno no rechaza una relación sexual, así el hombre no se haya portado bien o esté borracho", cuenta Hortensia. La vida de pareja es un estado que se da a temprana edad. Casi niños ya están comprometidos, con hijos y con deberes que atender. A los 16 años una mujer se considera `que dada' o en `soltería'. En los hombres es a los 20.Un 'No' condena a la soltería A los 13 años, cuando todavía los senos de ellas están en formación y sus caderas aún no se ensanchan, muchachos de 16 las piden en matrimonio. Cheché Pepé explica que no ha habido noviazgo ni ha habido un beso, pero los papás del muchacho hacen la solicitud a los de ella. Si hay un sí, él puede seguir visitándola . "Uno se ha conocido, pero no ha hablado de relaciones y menos ha habido una caricia", confírma Hortensia."Si el padre de ella dice no, queda casi a soltería", agrega en un enredado español Guillermo Averagama, promotor de salud de la comunidad. Con la negativa, ningún otro joven volverá a pedir su mano. Esto pasa pocas veces, por mala conducta del muchacho, por su inexperiencia o porque su familia es problemática. En cambio, cuando hay un sí, empieza un breve noviazgo y la conquista se hace a punta de mercados. "No hay un precio fijo, pero, pueden ser de 100.000 pesos", señala Averagama. Para los embera no es una compra o venta de la mujer. Se trata de que el novio pruebe su palabra. Si no cumple, pierde todo atractivo. "Es un indígena destinado a soltería". Esto que se llama un `mal partido'. A los 14 años las embera tienen su primer hijo, y a los 28 ya muchas son abuelas, pues sus hijas han empezado el ciclo que ellas vivieron. Y mientras las mujeres permanecen sumisas, de solo un hombre y se han privado toda su vida del placer, los hombres despliegan su galantería aún ante mujeres de otras etnias. "Los aromas de mujer se sienten y gustan", dice un embera y otros alrededor le celebran. Los embera están en 9 departamentos Alberto Guasonna, presidente del Consejo Regional Indígena de Risaralda (Crir); precisa que en el departamento hay 25.000 emberas.Los municipios con mayor población de esta etnia son Quinchía (8.300), aunque no tiene resguardo; Mistrató (5.800) y Pueblo Rico (5.500). Cada uno de esos poblados tiene dos resguardos. También están en Marsella, Guática y Pereira. Emberas también hay en Chocó, Caldas, Antioquia, Córdoba, Quindíó, Valle, Cauca y Nariño. Se estima que son más de 200.000 en el país. La ablación, sin embargo, se practica ya en muy pocos resguardos. Los indígenas la siguen defendiendo y piden el respeto de los blancos a esa tradición. Tomado
del periódico El Tiempo, 29 de abril de 2007 |
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