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Etnias - inmigrantes LOS BELGAS |
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Aportaron en proyectos educativos, hicieron
expediciones botánicas y arqueológicas, POR LUIS FERNANDO MOLINA LONDOÑO Los primeros encuentros entre
belgas y colombianos se remontan a 1517, cuando los Países Bajos (Bélgica,
Holanda y Luxemburgo) y el Nuevo Reino
de Granada (Colombia y Panamá) eran
doninados por Carlos V de
Alemania, el mismo Carlos
I de España. El nuevo continente fue tema de un producto muy
flamenco: la
cartografía. América se
describió con detalle en atlas que se publicaron durante el auge económico
de Flandes, y el vínculo de los flamencos con la monarquía española
favoreció su entrada a América. Hay constancia de inmigrantes en Antioquia,
Cartagena, Popayán y Santafé, en los siglos XVI y
XVII. En el siglo XIX, varios naturalistas belgas
recorrieron Colombia recolectando muestras de orquídeas y plantas útiles,
gracias a lo cual se describieron y
clasificaron varios ejemplares.
El nexo institucional del café tiene relación con la apertura
en Bruselas de la primera oficina de la Federación
Nacional de Cafeteros para toda Europa. Gracias a contratos con el gobierno llegaron al país en 1920
los arquitectos Agustín Goovaerts y Joseph Martens, quienes llenaron
algunos pueblos y ciudades del Valle, Antioquia, Bolívar y Boyacá de
palacios e iglesias góticas o renacentistas. La antigua
gobernación de Antioquia, de Goovaerts, y el Palacio de Justicia en
Cali, de Martens, son ejemplos muy conocidos. También llegó el mundialmente conocido pedagogo Ovidio
Decroly quien marcaría una fuerte impronta en proyectos educativos
nacionales. La Escuela de Agricultura en Bogotá fue organizada por
Denemostier, y una misión de ingenieros belgas fundó en 1925 la Escuela de
Telegrafía en Bogotá. De igual forma se destaca la presencia de Alberto Dotheé,
fundador y profesor de la facultad de Arquitectura de la Universidad
Pontificia Bolivariana. La contratación de científicos, técnicos y
profesores alemanes, franceses y belgas se daba porque en el medio
colombiano se consideraba que en esos países estaba más avanzado el
conocimiento práctico, científico y tecnológico en minería y manufacturas. La Societé Agricole du Sinú fue
fundada en 1882 como una sociedad de inversionistas belgas y franceses
dedicada a la explotación agropecuaria en el actual departamento de Córdoba.
Los hermanos Dereix fundaron en 1905 el Banco Dereix, uno de los primeros
bancos de Montería, que en 1938 fue absorbido por el Banco de Bogotá. Los belgas financiaron las fábricas de San José de Suaita,
Santander, un descabellado proyecto agroindustrial que la familia Caballero
inició en 1908. Para apoyar el proyecto, en 1912
se creó en Amberes la Sociedad Industrial
Franco-Belga. Luego vendría una serie de pleitos entre los accionistas, y
equivocaciones técnicas de todo tipo que llevaron a liquidar la empresa en
1948. La Sociedad de Estudios Franco-Belga Colombiana,
fundada en Bruselas a principios de siglo XX y representada en el
país por William Johns Cruyt,se interesó en la
expansión y el desarrollo de las industrias minera y agrícola en Chocó.
Realizó estudios con el fin de atraer
inversionistas para construir, por ejemplo, el
camino de Itsmina a Cartago y el establecimiento de líneas telegráficas y
navegación a vapor. Luis Lacharme y Georges Werbruhhes realizaron uno de los
mapas más antiguos que se conocen del Sinú. En 1920, los agregados comerciales en Colombia y la
presencia de compañías extranjeras invirtiendo en ferrocarriles persuadieron
a los belgas de crear la Société d'Etude Belgo Colombienne,
en 1921, y la
Société Nationale de Chemins de Fer en
Colombie, en 1923, bajo la dirección de Renné van Meerbeke, por muchos años
diplomático de Bélgica en Bogotá. En Antioquia inversionistas belgas se
vincularon con la construcción del Tranvía
de Oriente de Medellín a Marinilla. En 1952, un año después de haber renunciado al trono, el rey
Leopoldo III de Bélgica visitó por primera vez a
Colombia. En 1956 regresó a Turbo con arqueólogos y naturalistas y realizó
excavaciones en las ruinas de Santa María la Antigua del Darién. Las
excavaciones se suspendieron 20 días después por orden del presidente
Gustavo Rojas Pinilla, debido a los rumores sobre
una posible extracción de supuestos tesoros por parte de Leopoldo. De este trabajo, el rey y su equipo (C. Verlinden, Craeybeck,
Brulez, M. J. Mertens y Gerardo Reichel Dolmatoff) publicaron un informe en
francés en el que se tratan los aspectos históricos, la relación y la
interpretación de las excavaciones. Aunque en la actualidad Eternit Colombiana pasó a
inversionistas extranjeros, la relación de las cien empresas manufactureras
más grandes del país en 1968 muestra sus capitales suizo y belga. La
compañía subsidiaria belga productora de asbesto y cemento es conocida
con el nombre
de Colombit,
principal competidora de Eternit. No es casual que los más altos grados de desarrollo de
muchos países se deban al aporte extranjero
logrado mediante
políticas de inmigración con incentivos económicos. Si la sola
presencia belga, una de las más escasas en relación con otras migraciones,
genera este conjunto de aportes al avance de muchas áreas de la vida del
país, es necesario despertar en el exterior el interés sobre Colombia en un
momento de su historia en el que tiene que acelerar su reconversión
tecnológica para un desarrollo más competitivo del país. SU HUELLA EN LA ARQUITECTURA Dentro de los arquitectos
belgas que llegaron al país en el siglo XX uno de los más destacados es sin
duda, Agustín Goovaerts van Engelgen
(1885-1939), no sólo por la destacada obra que desarrolló en el departamento
de Antioquia, con
más de un centenar de
obras, sino también por la influencia que ejerció
en los jóvenes
arquitectos de su momento.
Goovaerts Ilegó a Medellín en 1920 para dirigir la oficina
de Ingeniería y Arquitectura donde diseñó
destacados edificios públicos como el Palacio
Nacional(1925-1933) y
las antiguas
sedes para la facultad
de Derecho de la Universidad de Antioquia (1926)
y para la
Gobemación de
Antioquia (1925-1938). Sin éxito intentó crear una
facultad de arquitectura y a su regreso a Bélgica,
en 1929, se convirtió en tutor de futuros
arquitectos colombianos
formados en ese país como Luis Olarte a
Ignacio Vieira Jaramillo (1906-1962). Éste último fue socio fundador, junto
con el también arquitecto belga Alberto Dotheé, de la firma
Vieira, Vásquez y Dotheé, quienes diseñaron los emblemáticos
edificios Bernogú (1944-1947), Bastilla (1940) y
Naviera (1942-1946), en Medellín. Otro de los más destacados arquitectos belgas en nuestro
país fue Joseph Martens (1886-1974) quien, como
consultor del Minister¡o de Obras Públicas, nos legó obras como las
estaciones de ferrocarril de Chiquinquirá (1926) y Palmira, el edificio
Nacional de Cali (1926-1933) y la sede para el
Banco de la República en Cartagena (1928-1929). Tomado de la Revista
Semana No.1278, 30 de octubre de 2006 |