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Etnias - inmigrantes LOS ECUATORIANOS |
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Desde Manuelita Sáenz, pasando por ex presidentes y
hasta cantantes populares, Por NATALIA URREGO No son muchas las personalidades ecuatorianas que desde la
Colonia vivieron en el territorio de
lo que hoy es Colombia. Pero son muy
significativas. Una de ellas, la más famosa,
es Manuelita Sáenz,`La libertadora del Libertador', que salvó la vida
de Simón Bolívar y después fue expulsada por el gobierno del general
Francisco de Paula Santander. Eugenio
Espejo, uno de los pensadores más importantes de América Latina de finales
del siglo XVIII, viajó a pie desde Quito hasta Bogotá luego de ser acusado
de escribir un texto que apoyaba el levantamiento de Tupac Amaru y Tupac
Katari en contra del rey Carlos III de España. El poeta Juan Montalvo, clave
en las letras ecuatorianas, desde su exilio en 1869, en
Ipiales, Nariño, expresó: "Yo he visto en el horizonte de cierto
pais andino(..) las nubes repartidas en largos plumas(..) Estas plumas son
blancas; el fondo azul celeste y la simetría tan perfecta,
que realmente parece obra de un artista
sobrehumano... ". Por Colombia pasaron dos expresidentes ecuatorianos: a
finales del siglo XIX, Eloy Alfaro, reconocido militar y político que
adelantó la revolución liberal en su país y que amaba tanto el país, que
bautizó a una hija suya Colombia. Y en el XX, José María Velasco Ibarra, que
en las tres ocasiones en que fue derrocado del poder (1935,1947 y 1961) vino
a parar al municipio de Envigado a dictar clases en la facultad de derecho
de la Universidad de Antioquia. La inmigración de ecuatorianos a Colombia ha sido escasa a
lo largo de la historia.
Algunos censos, como el de 1843, registraron dos ecuatorianos en Popayán,
tres en Bogotá,11 en
Buenaventura y 79
en Pasto. El censo de 1852 reportó un
ecuatoriano en Buenaventura, dos en Neiva y Popayán,14 en Barbacoas y 32 en
Túquerres, Nariño. El paso de los ecuatorianos por el país dejó testimonios que
se conservan sobre todo en los templos,
especialmente de Popayán. Por algo esta ciudad es llamada `La sucursal de
Quito'.Artistas quiteños, como los hermanos
Cortés, que hicieron parte de la Expedición Botánica, por ejemplo,
se dedicaron a producir obras que aún perduran. Los conocedores del
tema como el restaurador mexicano Rodolfo Vallín no descartan la hipótesis
de que algún artesano neogranadino se formó en Quito y trajo aquí el arte
aprendido en esa escuela. En el siglo XX la canción popular se convirtió en un vínculo
inseparable para los dos países. La prueba es que dos de los cantantes
emblemáticos del Ecuador, Julio Jaramillo y Olimpo
a Cárdenas, fueron
adoptados por el público nacional hasta el punto de que muchos suponen que
se trata de colombianos de pura cepa. Incluso el cuerpo de Olimpo reposa en
la capital colombiana. Letras como "ódiame por piedad yo
te lo pido, ódiame sin
medida ni clemencia, odio quiero más que indiferencia", acompañan aún
hoy a los despechados del país frente a una copa de aguardiente.
Temeridad, Tu duda y la mía y Nuestro juramento son otros títulos que
hacen llorar a ambos lados de una frontera que une, más que separa, los dos
países. EL SANTUARIO DE LAS LAJAS Este santuario, considerado uno
de los más
imponentes de Latinoamérica, está ubicado a siete kilómetros de
lpiales y a 11 del puente de Rumichaca, a orillas del río Guáitara. El
arquitecto ecuatoriano Mariano Aulestía intervino en la fase inicial, y los
grabados de las puertas son reflejo del arte quiteño; el estilo
artisticod e la imagen de
Las Lajas se compara con el de la Virgen de La Escalera en Ecuador y en este
pais se reunieron los fondos para la primera capilla. Cada año,
colombianos y ecuatorianos programan caminatas de penitencia hacia este
templo dedicado a la Virgen Mestiza, y han llenado el lugar con placas de
agradecimiento por los favores recibidos Tomado de la Revista
Semana No. 1278, 30 de octubre de 2006
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