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Etnias - inmigrantes LOS SUIZOS |
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Se calcula que hay más de 2.000 en Colombia. Por ALBERTO GOMEZ,
Hace más de medio siglo, el 19 de
septiembre de 1955, la Editorial Santafé terminó de imprimir la obra
Colombianos en Suiza, suizos en Colombia, de Gabriel
Giraldo Jaramillo, embajador de Colombia en Ginebra. Ésta incluía
extractos de cuatro escritos de viajeros suizos, entre los cuales se
consideró como "uno de los primeros en el
tiempo y también en la significación" al
profesor Ernst Róthhsberger, quien había sido
contratado en 1881 como profesor de filosofía e historia para la Universidad
Nacional, y relató a su vez su encuentro con algunos compatriotas
establecidos en Barranquilla. Esas primeras presencias documentadas del
siglo XIX se enriquecerían progresivamente con la llegada de inmigrantes que
representaban actividades emblemáticas suizas como la relojería, la
repostería y la agricultura. El impacto de este pequeño país se amplió en el
siglo XX con la llegada de los representantes de las casas
farmacéuticas y alimenticias que fomentaron el empleo a gran escala en tomo
a productos para el bienestar. Pero entre todas las propiedades emergentes de la cultura
suiza, se debe resaltar la educación, pues Suiza ha sido origen de
importantes escuelas pedagógicas. Son tantos
los pioneros suizos de la educación y tal su talante, que en Bogotá, el
colegio suizo no se llamó ni Rousseau, ni Piaget, ni Pestalozzi: se llamó
Helvetia. Esta tradición helvética de no girar en torno a las personas
sino a los consensos y a los objetivos es tal vez su mayor fortaleza y ha
significado su mayor influencia allí donde ha
llegado. Suiza es el único país en el que han
convivido en absoluta armonía
al menos cuatro culturas tan diferentes como la
alemana, la francesa, la italiana y la romanche, a
las que se agregan ahora otras como la turca, la eslava, la española, la
italiana... Así, la inmigración suiza al país trajo mucho más que
inmigrantes y ha dejado mucho más que sus descendientes. Además de educación
y chocolates, de Suiza vienen organizaciones solidarias como la Cruz Roja, e
íconos culturales como el teleférico y el funicular, el estilo
arquitectónico y de decoración llamado `suizo' de Victor Schmidt,
el reloj del Parque Nacional, el artesonado del teatro Colón de Luigi
Ramelli, la cinematografía de Edwin Góggel, la voz de Martha Senn, la
repostería del Palace de los Albretch, el humor ácido de Karl Troller y
tantas otras herencias que ponen en evidencia que Suiza ha sido una de las
principales fuentes de calidad de vida para Colombia. La
receta suiza La historia del chocolate
está ligada en cada una de sus etapas a los
suizos. Fue uno de ellos, Charles-Amédée Kohler,
quien mezcló por primera vez el chocolate y las avellanas. Rodolphe Lindt,
quien hizo la receta del chocolate negro, y Alberto Walliser, también suizo,
el encargado de modernizar la empresa colombiana más grande de producción de
chocolates. Walliser llegó a Colombia en 1927, en una época de recesión y de
caída de los precios del cacao. Por este motivo,
la Nacional de Chocolates lo
contrató para desarrollar estrategias
y sortear la crisis. Walliser decidió que la mejor
estrategia era modernizar la empresa y tomó
medidas como el estricto control de costos y la utilización de las reservas
acumuladas durante los años de bonanza. Este suizo logró ubicar a la
Nacional de Chocolates como una de las más grandes industrias de la época,
al implementar la producción de confites de chocolate, clasificar el cacao
para diferenciar las marcas regionales, crear un departamento técnico
especializado y un laboratorio de pruebas que permitieron, al final de la
crisis, que los chocolates de esta empresa fueran cada vez más populares. Tomado de la Revista
Semana No.1278, 30 de octubre de 2006
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