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La ciberbiblioteca Un tema de actualidad |
ColArte funciona como una ciberbiblioteca, biblioteca pública virtual especializada: un sitio donde los interesados pueden encontrar información publicada sobre los artistas y el arte en Colombia. A diferencia de las bibliotecas y hemerotecas físicas que dan acceso a libros, revistas y periódicos que contienen esta información como parte de un todo, la facilidad que ofrecen los motores de búsqueda virtuales permite aislar únicamente un tema y presentarlo en forma organizada, con sus fuentes de origen, bibliografía, enlaces a través de Internet y múltiples referencias. A diferencia de otros portales en Internet orientados a información particular, ColArte pretende presentar iconografía y textos publicados de múltiples fuentes para que los interesados tengan un mejor conocimiento de los artistas y el arte en Colombia, y puedan evaluar su impacto en los medios de difusión locales. El futuro y alcance de las ciberbibliotecas es reconocido en forma universal. Se presentan algunos artículos sobre este tema, escritos por expertos en el medio social: |
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EDITORIAL EL TIEMPO, 11 de diciembre de 2005 La perspectiva de tener el universo del conocimiento humano al alcance de la mano ya no es para ‘algún día’, como se dice de aquellos inventos que se anuncian mucho, pero nunca se concretan. Si Internet puso a disposición de centenares de millones de personas una masa sin precedentes de información, los gigantes de la tecnología, con Google a la cabeza, están por poner en la red lo que le falta para ser verdaderamente universal: los libros. ¿Qué tal acceder por un computador a Cien años de soledad y, con solo un clic, disponer del libro completo a la vista? ¡Y hacer lo mismo con cualquier libro, en cualquier lengua! ¿Imposible? Pues hacia allá apuntan los anuncios, hechos un mes atrás por Google, líder de búsquedas en Internet; Amazon, la compañía de venta de libros en línea, y Microsoft, el todopoderoso fabricante de software, entre otros. Una alianza ganadora. La gran revolución puede ser Google Print (Impreso). El 3 de noviembre, Google anunció que ponía en línea una primera tanda de 10 mil libros. Es el comienzo de un acuerdo con cinco grandes bibliotecas para digitalizar sus colecciones, principalmente aquellos libros y materiales que ya no se imprimen y no son sujetos de derechos de autor, y ofrecerlos gratuitamente en Internet (con ciertas limitaciones de descarga e impresión). Además, con Google Print Publisher (Editor Impreso), Google ofrece a las editoriales promover sus libros en Internet, al modo ‘clásico’ de Amazon u otros sitios de venta en línea, pero haciendo con ellos un gran catálogo, que puede ser ‘hojeado’ virtualmente. * * * * La meta última, dice Google, es "trabajar con editores y bibliotecas para crear un catálogo virtual exhaustivo y susceptible de búsqueda de todos los libros, en todas las lenguas, que ayude a los usuarios a descubrir nuevos libros y a los editores, a descubrir nuevos lectores". ¿Irreal? Todavía hay uno que otro escéptico entre los grandes del negocio de los libros. El mismo día, Amazon y Random House, la editorial más grande de Estados Unidos, anunciaron proyectos para hacer posible la búsqueda en línea de libros y –ahí está la innovación–la posibilidad de comprar desde una página hasta una enciclopedia. La primera anunció Amazon Upgrade (Mejora), que permite acceder a la versión en línea de un libro comprado físicamente, y Amazon Pages (Páginas) –competencia directa de Google– que facilita la búsqueda en línea de páginas o capítulos de un libro y pagar por ellos. El sistema de Random ofrece al usuario poder comprar, por ejemplo, solo una receta de un libro de cocina, pagando desde 5 centavos por una página. Poco antes, Microsoft había lanzado su proyecto Microsoft Book Search (Búsqueda de Libros) y un acuerdo con la Biblioteca Británica para escanear 25 millones de páginas. Parte de un proyecto para digitalizar material libre de derechos de autor, junto con Open Content Alliance, una alianza de bibliotecas y universidades, patrocinada por Yahoo, y compañías como Adobe y HP. Yahoo digitalizará 18.000 libros y Microsoft 150.000, en una primera fase. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos tiene en marcha un proyecto de biblioteca digital para dar acceso gratuito a contenidos de las grandes culturas del mundo. * * * * Google fue demandado por la Asociación de Editores de Estados Unidos, que ve en su proyecto una amenaza potencial. Iniciativas como las de Amazon y Random House reflejan que la propia industria editorial está interesada en hacerse a un negocio de infinito potencial. Más allá de esas disputas, que se resolverán tarde o temprano, se trata de proyectos capaces de revolucionar los hábitos de lectura de los cibernautas. Si se concreta el acceso gratuito, desde una silla en casa, a millones de libros en cualquier lengua, las posibilidades de lectura de millones de personas darán un salto fenomenal. Si desde un computador la gente va a ‘hojear’ los libros y pagar por una parte o la totalidad de su contenido, la sola opción de realizar ese tipo de búsqueda en millones de libros que hoy solo se encuentran empolvados en las bibliotecas puede ampliar inmensamente la cantidad de lectores y la oferta bibliográfica. Una gran pregunta es tecnológica. Una cosa es el acceso virtual a los libros; otra, la herramienta. El Ipod revolucionó la forma de comprar y oír música. ¿Se llegará, como se predijo años atrás, a un ‘librito’ electrónico’, perfectamente portátil, desde el cual puedan descargarse gratis o pagando los libros del mundo? Hoy, por ejemplo, en Japón, la descarga de cómics a celulares es un gran negocio. * * * * Lo más probable es que tenga lugar una asombrosa combinación: libros gratis y libros pagos, susceptibles de todo tipo de búsqueda y clasificados en catálogos en Internet por distintas empresas. Estamos ante la vasta biblioteca en el ciberespacio, con el saber depositado en innumerables bibliotecas del mundo, al alcance de la mano del número creciente de personas con computador y acceso a Internet. La Biblioteca de Alejandría global.
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Conózcalas y mejore sus búsquedas Bibliotecas virtuales, más reales por Sonia López Ortiz, redactora de El Tiempo Acceder a libros completos y documentos históricos
únicos es posible a través de la Web. Si nunca ha pisado una biblioteca, no tiene tiempo para ir, está muy retirado o no existe una en el lugar donde vive, no puede negarse a dar un `paseo' por las más importantes del mundo como la Pública de Nueva York (Estados Unidos), la British Library (Londres), la de Miguel de Cervantes (España) o las nacionales de Argentina, Chile, España, Francia, México y Venezuela. Hace 30 años los países desarrollados entendieron la importancia de tener sus documentos en un medio digital y no solo en papel. Hoy, son mi les los sitios en Internet donde es posible acceder, con calidad, a los servicios que ofrece una biblioteca real, muchos de ellos sin costo. Revistas y libros completos, documentos históricos únicos, videos, audios, exposiciones de arte virtuales e informes especiales en multimedia son algunas opciones que puede ver con un `click'. Internet se ha convertido en la herramienta más usada para hacer consultas, tareas y trabajos; pero de esas búsquedas tradicionales, el 80 por ciento de las opciones que encuentra le pueden ofrecer contenidos sin calidad, mientras que en una biblioteca (virtual o digital) los resultados son más exitosos. Es importante identificar los conceptos: biblioteca digital permite leer los textos en línea, mientras que la virtual ofrece, además, multimedia y otros servicios. Un proyecto para superar la información basura es liderado por el buscador Google, que anunció a finales del 2005 la digitalización de los libros de cuatro de las mejores universidades del mundo (Michigan, Stanford, Harvard y Oxford) y de la Biblioteca Pública de Nueva York. De todo y para todos Se encuentran de todos los perfiles, incluso, de diversos precios. Si el material es muy especializado, como investigaciones científicas, existen bibliotecas que venden esas bases de datos a universidades y centros de investigación, muestra de una opción económica lucrativa en la que Colombia no puede quedarse atrás. Todo un reto para las universidades . Mientras hay bibliotecas virtuales que no necesitan instalaciones físicas, otras, como las tradicionales, vieron en Internet la vía para mejorar el servicio, descongestionar sus espacios y ampliar su público. La biblioteca Luis Angel Arango es un ejemplo claro. Ahora es posible leer en pantalla libros completos que reposan en sus estanterías. Tiene más de 130 mil páginas de texto publicadas en la red. No se trata de solo de escanear y poner páginas de libros en Internet, estos lugares también tienen productos que nunca fueron impresos. En el caso de la Luis Angel Arango, existen páginas con material hecho especialmente para Internet, como `Ayuda de tareas' una sección que busca responder a las preguntas más comunes en las consultas. Fuentes consultadas: Carolina Zuluaga, coordinadora de la biblioteca virtual del Banco de la República; Alvaro Arias, director Nacional de Bibliotecas; María Cristina Restrepo, directora Biblioteca Eafit, y Claudia Zea, asesora de nuevas tecnologías del Ministerio de Educación. Tomado del periódico El Tiempo, 26 de febrero de 2006
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LLEGA UNA REVOLUCION DE LOS DERECHOS DE INTERNET LA TENDENCIA EN PROPIEDAD INTELECTUAL ES LIBERAR por CARLOS SOLANO REDACTOR DE ELTIEMPO.COM
En el principio de los tiempos -de Internet- todo era caos y confusión: nadie podía controlar el use debido o indebido de aquello que se subía a una red mundial con millones de usuarios conectados, muchos de ellos dispuestos a hacer fotomontajes de la tenista Anna Kournikova, redistribuir la música de Shakira o el video de Lully Bosa sin pagar un solo peso por derechos a sus creadores. Estos, a su vez, ideaban estrategias de restricción bajo la lógica de "todos los derechos reservados". Consciente de la necesidad de aminorar ese ambiente conflictivo, Lawrence Lessig, un profesor de la Escuela de Leyes de Stanford (E.U.), concibió en el 2002 una incipiente herramienta legal especial para Internet, llamada Creative Commons (CC, comunes creativos), con la cual la creación intelectual puede compartirse sin necesidad de restringirla. Esta posibilidad de un mundo de información abierta estará disponible en Colombia desde el próximo martes. Un colectivo de abogados, artistas a ingenieros se atrevió a trabajar desde el año 2004 en un modelo de implementación de este tipo de licencias en la justicia colombiana. "El derecho de autor está pensado para controlar la in formación. En el viejo modelo, cada vez que haces algo tienes que pedir permiso", comenta Carolina Botero, abogada que conforma el equipo de trabajo de CC en el país. "En cambio, con la etiqueta de la información abierta se puede jugar, pues tú autorizas a los demás que usen lo tuyo" -comenta Botero- "Si lo que quieres es proteger, no te sirve Creative Commons". ¿Una utopía? La idea de liberar contenidos en Internet surgió como consecuencia del mítico movimiento del `Codigo abierto', cuyo objetivo ha sido crear una cultura de desarrollo de programas de computador libres modificables por el usuario para hacer competencia a empresas que desarrollan software de código cerrado o secreto. El proyecto de Lessig también coincidió con la evolución tecnológica de la web, que en ese momento comenzaba a vivir la fiebre masiva de blogs, fotoblogs y videoblogs. Las ventajas de CC están en que, cualquier contenido amparado en criterios como "contribución pero para uso no comercial" podrá ser, según el caso, copiado, publicado e incluso editado por un nuevo participante sin necesidad de pedir permiso al autor, pero con el compromiso de que le dará crédito y no lo utilizará para explotarlo comercialmente. Según Botero, el proceso de reclamación, en caso de que un usuario cobijado por CC detecte un uso irregular de su material, es idéntico al del copyright: "Ir por un abogado y presentar ante el juez. La legislación ante la que se acoge es a la ley de derechos de autor; si tú tienes un problema, los remedios jurídicos son los mismos que están en las otras normas". ASI FUNCIONAN LAS LICENCIAS CC Cualquier persona puede asignar una licencia o una mezcla de varias a su imagen, archivo, escrito o material registrable. Las mezclas que se hagan de estas autorizaciones son las que reflejan al final la forma como el autor o titular de la obra incentiva su circulación ó reutilización. Atribución: Con ella se autoriza el uso, pero la
condición es citar al autor. Uso no comercial: Permite la utilización sin opciones de lucro posterior. Obra no derivada: Faculta a un usuario para reproducir la obra, mas no para intervenirla o transformarla. Conpartir igual: Condiciona a poner a disposición del público el resultado de las obras en las mismas condiciones en las cuales se han obtenido. Mayor información en
creativecommons.poligran,edu.co Tomado del periódico El Tiempo, 21 de agosto de 2006
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