El
Primer tesoro de los Quimbayas
Hace
cien años fue obsequiado a España
Históricamente, el nombre "quimbaya" corresponde a uno
de los numerosos cacicazgos indígenas en el Cauca medio, región que por
extensión se llamó "provincia de quimbaya". Actualmente, este nombre designa
los diferentes estilos precolombinos del antiguo Caldas, norte del Valle y
sur de Antioquia. Paralelamente a la colonización antioqueña del Quindío, se
produjo una intensa actividad de "guaquería" y el interés de los primeros
estudiosos que analizaron la cerámica, figuras modeladas y orfebrería
quimbayas, generalizando su nombre. Desde esa época comenzaron
a salir del país valiosas obras, dispersándose por los más importantes
museos del mundo, como el Británico de Londres, el Etnográfico de Berlín, el
de Madrid, y también en museos de universidades norteamericanas. Gracias a
la arqueología, sabemos ahora que las obras
quimbayas corresponden por lo menos a cuatro ocupaciones distintas de la
región y que el tesoro pertenece a la segunda ocupación, entre los siglos IV
y X, de los llamados "quimbayas clásicos".
Tesoro artístico
El tesoro está integrado por 122 piezas, con un peso
aproximado de quince kilos, obras que responden a necesidades rituales y
funerarias. En su inventario hay doce clases de objetos, clasificados así:
seis estatuillas, una cabeza, dos instrumentos musicales de viento, once
recipientes o "poporos", dos cuencos, ocho alfileres, una corona, seis
cascos, 21 narigueras, 31 orejeras, once collares, cinco cascabeles, seis
pendientes y nueve pasadores. Estéticamente, las obras de mayor interés son
las estatuillas desnudas masculinas o femeninas, de pie o sedentes; pequeñas
esculturas áureas de bulto redondo, huecas,
modeladas previamente en cera y luego fundidas con la destreza
característica que lograron los quimbayas en la representación del cuerpo
humano, caracterizado por el modelado anatómico muy esquemático, mediante
formas simples y macizas, pero haciendo especial énfasis en el tratamiento
de la cabeza, de acentuado naturalismo en la ejecución de rasgos faciales.
Es de advertir que estas figuras son huecas porque, a la vez, son
recipientes. El tesoro también cuenta con los clásicos "poporos", de formas
globulares que representan frutos, o de formas esquemáticas y redondas, y
algunos de corados con figuras.
Objetos únicos del tesoro son los
instrumentos musicales y la cabeza, que es un sahumador. Igualmente los
cascos son muy interesantes por su técnica de laminado, y por su decoración
con motivos geométricos y figuras. Los demás objetos son recipientes
semiglobulares que imitan la forma de la totuma, alfileres con figuras,
collares de figuras esquemáticas, orejeras en forma de carrete y narigueras
semejantes a las que ostentan los personajes representados en las
estatuillas.
Las 122 piezas del tesoro
tienen especial importancia, tanto por su sistema de representación
que exalta el cuerpo humano, como por el diseño, por su perfección formal y
por su depurado sentido estético. En cuanto al estilo, sin embargo, es
preciso aclarar que no todas las piezas son quimbayas: hay alfileres de
estilo calima y pendientes del Darién.
Desde los años setenta de este siglo,
el Museo del Oro del Banco de la República y el Gobierno colombiano han
adelantado, gracias a las gestiones iniciales del entonces embajador en
España, Belisario Betancur, una negociación sobre el Tesoro de los Quimbayas,
que pretende la recuperación de nuestro patrimonio artístico. De esta
reclamación es posible que, para las celebraciones del V Centenario, lleguen
al Museo del Oro de Bogotá diez obras del tesoro en comodato; otras diez
piezas quimbayas saldrán del Museo del Oro para el Museo de América.
Actualmente, el Tesoro de los Quimbayas está depositado en las bóvedas del
Banco Central de España, en Madrid, aguardando la remodelación del Museo de
América prevista para el V Centenario. Igualmente, una parte del tesoro
vuelve a ser expuesta en la Exposición Universal de Sevilla.
Tomado de la
Revista Credencial Historia, Edición30, junio de 1992