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Claudia Hoyos

presentadora

   
 

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Cartagena, 1968
 
 

 
 
 

Solo para sus ojos

por José Angel Báez

Ella es misteriosa, provocadora, cómplice y seductora. No se necesitan intimidad ni eternas miradas para descubrirlo. Pero el periodista Yamid Amat, el mismo que tiene buen ojo para las noticias como para las mujeres, tardó más de tres años en saberlo.

Claudia Hoyos, intrigada, no sabía si le parecía bonita o fea. Hubiese sido suficiente un pupilazo de reojo en tantas horas de encuentros: durante varios meses fue su jefe cuando ella presentaba en las mañanas Caracol Noticias. La leyenda reza que Amat a aquel que estima, lo castiga. Pero ella sobre su espalda nunca sintió un 'latigazo'. Lo habría aguantado con gusto.

Tuvieron que estar lejos y compartir el mismo destino, el 22 de marzo del 2002, para que la indiferencia mermara. Aquel día, Claudia y Amat fueron despedidos de Caracol. A ella le tocó en la tarde; a él, en la mañana.

Y en la noche, pero cada cual por su lado, viajaron hacia Cartagena. Sin cita previa se encontraron, y aunque no celebraron su suerte, sí se tomaron unos tragos. Empezaba a verla. Luego, más encuentros casuales en Bogotá durante reuniones sociales. ;Cierto!, la estaba viendo. Unos meses después Amat la llamó para pedirle que presentara una sección en CM& (había vuelto a tomar el control de su noticiero). Le dijo que presentara -como si fuera una televenta, todos los días y durante dos minutos-, las ventajas de la nueva tarjeta CM&. Sin embargo, Claudia sentía que tenía otro status, que estaba para cosas más grandes. "Era como volver a empezar, pero cuando Yamid te pide algo es difícil decirle no".

Sin duda, ya la había visto, en su implacable ojo no existía incertidumbre alguna sobre si era fea o bella. Fue lo último. La puso en un vuelo rumbo a Cartagena para cubrir el Reinado Nacional de la Belleza, una noticia que no la trasnochó, pues en Caracol siempre era una de las elegidas para ir a fisgonear celulitis y estrías. Cuando regresó, la bienvenida fue inmejorable y esta vez con una propuesta como para sí usar somníferos. Comenzó a presentar los chismes políticos y económicos del noticiero. Yamid la bautizó 'la agente 001, con licencia para espiar' e hizo que usara el famoso 1... 2... 3... (con tres dedos al aire). Tenía que ser tan celestial como Carole Bouquet en Solo para tus ojos, tan 'bestial' como Halle Berry en Otro día para morir o tan 'matadora' como Famke Jansen en GoldenEye. Tenía que ser una chica Bond.

Industriales, magistrados, congresistas, viejos (incluidos los verdes), ejecutivos, casados (con una o hasta con tres mujeres) y solteros eran de ella. Las miradas le sobraban. En Caracol no fue destellante, en CM&, sí. La misión de Claudia Hoyos era matar la indiferencia. Lo logró.

"Yo sí la vi. El que no la vio fue Paulo Laserna (presidente de Caracol), su jefe", aclara Amat. Pero como toda buena espía, Claudia sintió el pasado 11 de diciembre que había que salir a vivir nuevas aventuras, a seguir su propia cruzada del bien contra el mal. Yamid, antes que agachar la cabeza, abrió ante ella los ojos, y como nunca. No pudo retenerla. En enero se marcha.

Esta vez, su hija Sara, de 6 años, era la obligación. "El trabajo -asegura Claudia- no me ha dejado mucho tiempo para compartir con ella y quiero estar a su lado durante los próximos seis meses en Miami. Me voy de CM& en el momento más alto de mi carrera. Además, se aproximan cambios en el Canal Uno (una nueva licitación) y no se sabe qué pueda pasar".

Pero, suceda lo que suceda, de ahora en adelante esta cartagenera de 36 años siempre llevará la imagen de la espía, una faceta que la cambio Yamid, entre tanto, dice que la esperará en julio con los abrazos abiertos.

Tomado de la Revista Alo No. 396, 26 de diciembre de 2003